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Culto
“Cancelado”: la tendencia en redes sociales tras ser decepcionado por tu artista favorito

“Cancelado”: la tendencia en redes sociales tras ser decepcionado por tu artista favorito

El peor castigo que podría recibir un artista: no ser respaldado por su fandom, ha sido reemplazado por uno más profundo aún: ser cancelado. ¿De qué se trata este desprecio digital que cada día aumenta?

Corrían los días en que Kevin Spacey era apuntado por acosar al actor Anthony Rapp. El entonces protagonista de House of Cards (de 26 años cuando ocurrió el hecho) declaró que no recordaba plenamente lo sucedido y que se disculpaba de forma pública por las consecuencias que habría provocado en el joven de 14 años su invitación a “pensar bien” la opción de quedarse con él luego de una fiesta. Para colmo, el protagonista de Se7en confesó que decidió, en medio de esta polémica, hacer pública su condición de homosexual, luego de haber vivido teniendo relaciones con personas de ambos sexos.

La reacción en redes sociales, lugar de expresión natural de los usuarios de plataformas como Netflix, fue la siguiente: ante la posibilidad de que la serie de intrigas políticas de moda fuera cancelada, el cancelado fue Kevin Spacey. Así de simple.



Si uno busca en Twitter la expresión “cancelado”, asociada a algún protagonista de escándalos sexuales en Hollywood el último tiempo, se encuentra con que los principales tuits están escritos en portugués, pero luego, comienzan a aparecer paulatinamente en español. Las últimas semanas, muchos escritos desde Chile.

¿Cuándo entra a talar la música en el embrollo? A nivel local, han existido acusaciones de abusos y acoso que, en algunos casos, están siendo resueltas por la justicia. A los nombres que originalmente se manejaron, se han sumado muchos más en una serie de reportajes publicados por el sitio POTQ.

La respuesta de los propios artistas frente a los problemas legales de sus colegas y amigos ha sido objeto de valoraciones, en ningún caso positivas, por parte de los propios fanáticos de los músicos. Los Tetas fueron apuntados, luego de las denuncias de maltrato hechas por Valentina Henríquez al ex vocalista Tea Time. Tras comunicar en un primer momento el alejamiento parcial del músico, debieron salir a rectificar y despedir a su compañero, ante la presión de las redes sociales. El daño ya estaba hecho: para mucha gente, Los Tetas estaban cancelados. En ese entonces, claro, el término aún no era la tendencia que es hoy.

El tiempo avanzó y muchas situaciones de esta índole comenzaron a aflorar aún con más frecuencia. Una de las que más ruido trajo consigo fue la de Pablo Gálvez, guitarrista de La Medicina y (me Llamo) Sebastián. Precisamente este último músico fue quien, ante las acusaciones de acoso sexual que cayeron sobre su amigo, emitió un comunicado que muy pocas personas apoyaron en las redes sociales.


Gente hermosa: Soy el Seba no saben lo terrible que ha sido este golpe para nuestro equipo. Estamos tratando de…

Posted by Me llamo Sebastián on Wednesday, November 8, 2017


(me Llamo) Sebastián fue cancelado por muchos más fans de lo esperado y el “me enoja” domina en su publicación, que luego defendió públicamente.

La historia se repitió con Javiera Mena, quien de visita en La Tercera, señaló que le parecía bien esperar antes de comenzar a apuntar de forma directa a los músicos. Hay que hacer la salvedad, eso sí, de que la cantidad de tuits en su contra fue menor que contra (me llamo) Sebastián.



“Es como hacer la ley del hielo en el colegio”

“Conocí el término en Twitter. Lo vi hartas veces, sobre todo en los post de Cristóbal Briceño. Cancelar significa dejar de escuchar o de seguir a un artista, tanto por las declaraciones que haya hecho en algún momento que en cierta forma no compartes como convicción tuya…si está fuera de tus convicciones lo que comenta ese artista”, dice Nathalie Troncoso, estudiante de periodismo que reportea para sitios web el ambiente musical y ha “cancelado” a Cristóbal Briceño y Morrissey en sus redes sociales.

“En el caso de Pablo Gálvez, eso le salpicó al (me Llamo) Sebastián, quien ‘amarilló’ -término que refiere a una postura tibia por parte del artista- sobre el tema, que es considerado un tema duro. En ese caso, se cancela, lo dejas de escuchar. De cierta forma cancelas su discurso político”, apunta Troncoso.

Para Ricardo Martínez, lingüista y experto en ciencia cognitiva experto en música que ha participado como asesor de la serie Los 80 y es invitado habitual para hablar de música en distintas emisoras chilenas, el fenómeno de “cancelar” al artista no es algo nuevo. “El ejemplo más clásico es el de Los Beatles. El famoso escándalo cuando decían que eran más famosos que Jesucristo. A partir de ahí cancelaron un recital de ellos en Filipinas y desde ahí no volvieron a hacer un show en vivo. Ahí hay un caso de rechazo a un artista a partir de una declaración, antes de las redes sociales”.

“Esta idea que viene circulando de que lo privado se hace público hace que la sensibilidad respecto a estos temas sea más amplia. Antes una opinión podía pasar sólo por opinión, ahora la viralización la pone en primer plano prácticamente todo el tiempo”, apunta Martínez, autor de The Libro junto a Remis Ramos.

¿Se puede separar la obra del autor? “La idea de la personalidad pública hoy es mucho más fuerte de lo que era antes. Cuando uno leía un libro, escuchaba un disco o veía a un actor, la información que tenías sobre esos personajes era mínima. Hoy tenemos mucha información sobre todos los personajes y lo que han dicho, lo que han pensado y lo que han escrito. Tenemos una imagen de los artistas mucho más completa de lo que era en el pasado. Se ha transformado en una tarea más para el artista cultivar una imagen pública más o menos consistente”, dice Martínez.

Para Gabriela Piña Cortez, magister en Psicología Clínica de la Usach, el fenómeno de la “cancelación” obedece a cierto proceso de las redes sociales parecido a la adolescencia, periodo en que el ser humano descubre fuera de la burbuja de la infancia que su núcleo entero es capaz de cometer atrocidades y no necesariamente ser el modelo de virtud que necesariamente conoció o dibujó mentalmente en su infancia. Algo completamente normal en el desarrollo de la psiquis de cualquier ser humano.

“Esto de la cancelación es más bien un fenómeno de las redes sociales. Tiene que ver con todo lo que causa el efecto de estar en una red social y exponerse. Yo puedo decir ‘no escucho más a Javiera Mena, ya que ella no está acusando inmediatamente como todo el mundo en redes sociales, para que la gente piense que mi moralidad es totalmente alta o qué sé yo. Te aseguro que toda esa gente la escucha igual, pero en su intimidad, pues las redes sociales tienen que ver con exponerse y mostrarse lo más correcto posible”, concluye Piña Cortez.

Para Nathalie Troncoso, pese a representar el sector de personas que “cancelan” a otras, algo de cierto tienen las palabras de la sicóloga. “Es como hacer la ley del hielo. Como cuando uno era chico y no estaba de acuerdo con algo y es como cancelarlo. Si un día me dan ganas de escuchar un músico, lo voy a hacer igual, el tema es que yo no estoy de acuerdo con él”, señala.


Cancelado por convivencia

Cristóbal Briceño parece siempre estar en el ojo del huracán. No es, ni por asomo, la primera vez que sus declaraciones encienden la polémica. Su reflexión respecto a las elecciones presidenciales, sin embargo, en esta oportunidad le valió ser “cancelado”.

“Abstenerse no es ‘no estar ni ahí’, al contrario, es un compromiso con la realidad. La política, digamos bien, la clase política, no es real sino un teatro fantasmagórico”, aseguró el líder de los Ases Falsos en la cuenta de Facebook de la banda.

Una de las tantas fanáticas que, tras la publicación, optó por dejar de seguirlo fue precisamente Nathalie Troncoso. “Briceño llama a no votar, por mucho que, de cierta forma, lo maquille. Yo estaba en desacuerdo con eso y lo cancelé. Eso no significa que ahora, cada vez que publique algo, vamos a salir a atacarlo, pero vamos a hacer como si fuera un mundo aparte”, precisa.

Según Martínez, “lo de Briceño vale para una época anterior. Hubo una época en la que el artista tenía todo el derecho de ser estrafalario, disruptivo, tratando de cruzar los límites de lo aceptable por la sociedad. Pero hoy esa línea es mucho más difícil ser trazar. Es un pensamiento del siglo XX y no del siglo XXI”.



Para Gabriela Piña Cortez, cancelar no sólo a alguien que ha cometido un delito o es acusado gravemente, sino también al que piensa distinto o de forma que no nos gusta, responde a que “la gente se siente en el piso, porque ahora todo es súper aceptado, ya nada causa tanto revuelo. Necesitan afirmarse de algo para mantenerse estables. Por ejemplo, la gente que votó por Kast es gente que necesita una moralidad. Quieren mantener siempre un perfil correcto”, apuntando también que se da en ambos extremos: un progresista puede ser tan proclive a generar una moralidad extrema como lo es un conservador.

Ambos, sin duda, necesitan en tiempos de redes sociales, mostrar al mundo que están del lado de los buenos sin que quede espacio alguno a la duda, situación que parece no preocupar a artistas como Morrissey, que han salido los últimos días a defender a Kevin Spacey relativizando la responsabilidad del acosado e incluso a disparar contra el aporte de los inmigrantes en países como Alemania o Francia.

Después de esto, por supuesto, Morrissey fue “cancelado” hasta nuevo aviso.