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Bernard Sumner: en busca del sonido del futuro

Bernard Sumner: en busca del sonido del futuro

Desde sus inicios en Joy Division a su presente en New Order, el músico ha desarrollado una obra con influencias que abarcan el rock, el spaguetti western y la electrónica, con un solo objetivo: crear música que mire hacia adelante.

Una mañana lluviosa a fines de los sesenta, un chico llamado Bernard Edward Sumner leía un libro de poesía en el patio de la escuela primaria de St.Clement’s. De pronto, un profesor notó lo que leía el muchacho, y destilando total desprecio le dijo: “Escucha, teniendo en cuenta de dónde procedes, vas a terminar trabajando en una fábrica, así que no tiene ningún sentido que leas cosas como esta”.

Sumner llegó al mundo en el Hospital Crumpsall de Manchester, el 4 de enero de 1956, justo en días en que “Rock around the clock” era una de las canciones más populares en los rankings. Su infancia y juventud transcurrieron en un grupo familiar marcado por la presencia femenina: su madre, quien padecía de parálisis cerebral, su abuela Laura, su tía abuela Amy y su abuelo John. Nunca conoció a su padre, pues lo abandonó poco antes de nacer.

En su infancia y adolescencia el futuro intérprete de “True Faith” se acercó a la música gracias a su gusto por bandas como The Kinks y The Rolling Stones. Pero el primer largaduración que reconoce como influencia fue el soundtrack del spaguetti western El bueno, el malo y el feo (1966), de Ennio Morricone. “Ese sencillo tema silbado, el sonido gangoso de la guitarra, el aullido de coyote en las partes vocales, los efectos de eco (…) todo era increíblemente evocador y me encantó”, relata en su autobiografía New Order, Joy Division y yo (2015, Sexto Piso Realidades).

A los 20 años se colgó una guitarra para formar una banda junto a Ian Curtis como vocalista, Stephen Morris en batería y Peter Hook en el bajo. En principio se llamaron Warsaw – en homenaje a “Warszawa” la canción de David Bowie y Brian Eno- pero luego bajo el nombre de Joy Division forjaron una carrera hasta el suicidio de Curtis en 1980.

En sus inicios la banda buscaba sonar parecido a The Clash o Sex Pistols, pero con el tiempo su propuesta comenzó a cambiar. Curtis solía mostrar nuevos LP’s a sus compañeros, en especial los de Kraftwerk. Se sabe que en las horas previas de sus conciertos solían colocar el álbum Trans-Europe Express (1977) al completo. Ello despertó en Sumner un interés en la electrónica. “Era un tipo de música completamente nueva para mí, una que hacía avanzar las cosas, mirando al futuro, no al pasado”, detalla en su texto biográfico.

Por esos días en el tocadiscos del músico pasaban creaciones de gente como Giorgio Moroder, Donna Summer, la “trilogía Berlín” de Bowie, y hasta Iggy Pop o la Velvet Underground. Por ello la presencia de los sintetizadores, samplers y cajas de ritmos fue el sello de New Order, el siguiente proyecto en que el guitarrista, Hook y Morris –más Gillian Gilbert- desarrollaron sin Curtis. El cuarteto grabó discos que con el tiempo se convirtieron en clásicos como Power, Corruption & Lies (1983), y Low Life (1985).

Poco a poco el entusiasmo de Sumner por las posibilidades de la tecnología generó tensiones con sus compañeros, las que a la larga llevaron a la separación del cuarteto en 1993. Se reagruparon en 1998, y desde entonces han editado cuatro albums pese a la salida de Hook en 2007. “Él decidió irse. Todo lo que puedo decir es que espero que sea feliz en lo que está haciendo. A pesar de que él me llamó un coño”, dijo a The Guardian.

La inquietud creativa del mancuniano explica la formación de Electronic, junto a Johnny Marr. Ambos se conocieron en 1983 mientras trabajaban en la producción de un disco de Mike Pickering, un ex Dj de la famosa discoteca The Haçienda, de la que New Order fue financista. Como dupla editaron tres álbumes en los que desarrollaron música muy diferente a sus bandas de origen.

“Había ciertas cosas que no podía hacer con New Order sin molestar al resto de la banda, así que empecé a escribir algunas cosas en solitario. Pero la música es algo social, así que estaba buscando a alguien más con quien trabajar. Johnny vino a un concierto y nos encontramos en el baño. Los Smiths se habían separado y le pregunté si le apetecía hacer algunas cosas juntos”, relató Sumner a The Independent.

En esa misma publicación, Marr describió a su compañero: “Bernand es muy decidido, él sabe lo que quiere, pero al mismo tiempo es de mente abierta y no juzga. También tiene un buen control sobre su ego. Todos en este negocio deben tener un ego, pero para él es importante que tenga una vida y valores fuera de la industria musical”.

Entre 2008 y 2011, antes de que New Order continuara sin Hook, el músico participó en el proyecto Bad Lieutenat, junto a Phil Cunningham, Jake Evans y la colaboración de Morris y Alex James, de Blur. A la fecha solo han editado un largaduración titulado Never Cry Another Tear, el que contiene una propuesta mucho más orgánica. “El disco es guiado por la guitarra y Bad Lieutenant es principalmente una banda de rock”, comentó el intérprete de “Bizarre Love Triangule” a Popmatters en 2010.

A diferencia de lo que pensó aquel profesor de primaria, el próximo 9 de enero el manchesteriano, al frente de New Order, se reencontrará con el público chileno a través de su sonido inquieto y busquilla. Para más detalles del show programado en el Teatro Caupolicán lee acá.

Sobre el autor:

Felipe Retamal N. |
Periodista de Culto. En Twitter es @feloretamaln