Pacto de fuga: la misión imposible de David Albala

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Roberto Farías, Luis Dubó, Víctor Montero y Benjamín Vicuña integran el elenco que recrea el gran escape de 1990. Foto: Pacto de fuga.

A 30 años del escape de 49 presos políticos de la ex Cárcel Pública, el jueves llega a salas el filme con Benjamín Vicuña y Roberto Farías. Una producción empujada con determinación por su director, quien superó todo tipo de desafíos para realizar la cinta sobre el FPMR.


Desde hace 18 años David Albala (1971) se mueve en silla de ruedas. Un accidente en motocicleta lo dejó parapléjico y se podría decir que desde entonces la carretera se le puso cuesta arriba. Sin embargo, Albala tiene energía y voluntad de sobra. Podría alimentar de vida a tres personas con depresión y firmar libros de autoayuda si quisiera, pero lo que desea tiene otro nombre: cine. Desde la próxima semana los espectadores podrán ver su primer largometraje de ficción en las salas locales.

La película Pacto de fuga es a lo grande, con un costo cercano a los 3 millones de dólares, actores conocidos y, sobre todo, con una historia más grande que la vida: la fuga del 30 de enero de 1990 protagonizada por 49 presos políticos, en gran mayoría del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, desde la ex cárcel pública. El filme llega a los cines justo una semana antes de cumplirse las tres décadas del escape, pero incluso esa circunstancia tiene una explicación contingente y acontecida.

Programada para estrenarse el 23 de octubre pasado, Pacto de fuga debió suspender su arribo a salas tras el estallido del 18 de ese mes. Finalmente, lo hará tres meses después del plan inicial.

La historia es una gran mixtura de personajes y situaciones, donde nadie corresponde a un personaje real con total exactitud, sino que es una amalgama de varios. En ese sentido, los protagonistas León Vargas (Benjamín Vicuña) y Rafael Jiménez (Roberto Farías) tienen tanto de los reales Raúl Blanchet como de Miguel Montecino a partes iguales. Ellos lideran un escape que comienza con un destornillador horadando el entretecho a mediados de 1988.

Lo que sigue, durante casi dos horas, es la historia de esa misión a todas luces improbable (por no decir imposible) durante año y medio, condimentada con las interacciones entre los presos y con sus familiares. Habrá separaciones matrimoniales, sacerdotes aliados, carceleros déspotas y un ritmo trepidante, cumpliendo con los códigos del más clásico cine de fugas.

Se trata de una cinta política, pero sobre todo de un filme de género, un thriller hecho por un realizador formado en la Universidad de Texas en Austin y que ya en el 2005 sorprendió con Perspecplejia, documental sobre su propio proceso de recuperación tras el accidente.

El realizador cuenta que el filme se financió inicialmemte con recursos del Fondo Audiovisual y de Corfo, "pero el resto fue inversión privada". Albala dice que tocó muchas puertas, que muchos empresarios se asustaron con el tema político pero que logró el apoyo de varios inversionistas que vieron el potencial comercial del filme. "Las tramas de fugas y escapes son perfectamente digeribles en Rusia, China o Estados Unidos. Por supuesto que hay un contexto político específico, que son los años al final de la dictadura, pero la historia central es completamente universal".

¿Por qué el frentista Raúl Blanchet fue su principal fuente informativa?

En el año 2015 me enteré de que los miembros del FPMR estaban celebrando los 25 años de la fuga en el bar Utopía del Barrio Lastarria. Llegué al bar y pedí hablar con ellos, que estaban en el segundo piso. El que bajó fue Raúl Blanchet y le dije que quería hacer la película sobre el escape de 1990 porque me parecía que lo de ellos había sido una misión imposible. Blanchet me sugirió que los acompañara en esa cena, donde por lo demás recordaron muchas anécdotas. Sin embargo, eso fue sólo el principio: tardé un año en convencerlo de que me contara toda la historia. Literalmente actuó muchas escenas frente a mí. Aún así también entrevistamos a otros integrantes a la hora de crear el guión. Lamentablemente Raúl murió en mayo del 2019. Sólo alcanzó a ver un primer corte del filme.

¿Algunos frentistas vieron la película?

En el primer preestreno que tuvimos fueron dos ex miembros del Frente que participaron en la fuga. Les gustó mucho. Me dijeron que les había parecido muy real y para mí eso significa que lo logramos, que lo hicimos.

¿Cómo se hace una película como esta en silla de ruedas?

Mi discapacidad no fue obstáculo en ningún sentido: las películas se dirigen estando sentado. Lo que se hace entonces es identificar los eventuales inconvenientes y encontrar la solución: en mi caso, sólo una rampla y un baño especial. Nada más.

Pacto de fuga, más allá de la clara circunstancia política, busca entretener, ¿por qué?

Me gusta el cine que conecta con la audiencia. Quizás sea muy pretencioso de mi parte decir que pretendo entretener con esta película, pero por lo menos puedo afirmar que lo intento. La entretención ha sido injustamente despreciada pero si uno se fija bien, una película de Scorsese, Spielberg, Fincher, Hitchcock o Besson posee entretención. Y también una de Krzysztof Kieslowski, como La doble vida de Verónica, que siempre te mantiene enganchado a la historia.

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