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Culto

Álvaro Morte: “Si La casa de papel inspira a luchar contra la injusticia, nos sentimos absolutamente orgullosos”

"Yo soy un actor absolutamente racional, en el sentido de que no dejo que el personaje me afecte. Imagínate, si yo tuviera que sufrir todo el tormento que sufre Oscar me tendría que haber cortado las venas hace tiempo, entonces no lo permito", cuenta el hispano a Culto.

Álvaro Morte, el hombre detrás de El Profesor de La casa de papel, el actor español que encontró la fama planetaria después de los 40 años y cuyo rostro se ha convertido en sinónimo de thriller y misterio en la era del streaming, con personajes enigmáticos que parecen siempre ocultar algo, de emociones intensas pero contenidas, de semblante imperturbable aun cuando todo parezca desmoronarse a su alrededor, sueña con protagonizar una comedia.

“Es algo que no he hecho pero porque no se me ha dado, no porque me apetezca sólo interpretar personajes de thriller. Creo que es una coincidencia porque me encanta la comedia, he hecho muchísimas en teatro y es muy difícil, siempre me parece un reto y los retos me encantan y los disfruto mucho”, comenta el actor a Culto desde Madrid, donde esta semana estuvo promocionando la temporada dos y final de El embarcadero, la serie de Movistar+ escrita por Álex Pina -el mismo creador de La casa de papel– que ayer liberó sus últimos ocho capítulos en la app Movistar Play.

Allí el español suma un nuevo personaje a su colección de tipos grises y en la cuerda floja. Como Lucas Moliner en la exitosa telenovela El secreto de Puente Viejo (Antena 3), un médico de un pequeño pueblo del siglo XIX que sufre dos historias de amor frustradas. Y, obviamente, El Profesor, el líder de la banda de asaltantes de La casa de papel, otro sujeto del que sabemos poco más allá de su inagotable capacidad para mantener bajo control una vida al límite. Eso cuando está vivo, porque en El embarcadero, un thriller más emocional que sicológico, Morte -que dicho sea de paso significa “muerte” en gallego y portugués- interpreta a Óscar, el hombre que gatilla el conflicto apenas iniciada la historia, cuando su repentina muerte termina juntando a Verónica (Irene Arcos) y Alejandra (Verónica Sánchez), su esposa y su amante por más de una década.

Fuera de pantalla, eso sí, Morte es otra persona. Reflexivo como sus personajes a la hora de contestar las preguntas, pero de carácter liviano y risa fácil, el actor es conocido en el medio por ser un hombre sencillo, de familia, al que la fama tardía no lo ha mareado y con disposición casi total para las selfies con los fans. Un aura de normalidad que no se condice con el fenómeno mediático que protagoniza desde diciembre de 2017, cuando Netflix llevó La casa de papel a los hogares de todo el mundo y se convirtió en la serie de habla no inglesa más vista de la historia de la plataforma. “Yo soy consciente de que la vida del actor es una montaña rusa, que un día estás arriba y al siguiente puedes estar abajo”, comenta, con humildad. “Tengo la suerte de estar arriba pero soy muy consciente de que ojalá esto dure mucho y que hay que aprovechar el momento”.

Y en eso está Morte actualmente, aprovechando su momento como símbolo del éxito actual de la ficción hecha en España. Si bien antes de dar esta entrevista sus representantes piden expresamente que no se le pregunte por la cuarta temporada de La casa de papel -de la que se conocen escasos detalles, salvo que debuta el 3 de abril- el actor tiene muchos más proyectos en carpeta que dan cuenta de su nuevo estatus en la industria. Entre ellos, The head, un thriller de reparto internacional, ambientado en la Antártida y producido por Mediapro, Hulu Japón y HBO Asia. Y también The wheel of time, la próxima apuesta de fantasía medieval de Amazon Prime Video, donde el artista andaluz comparte elenco con la inglesa Rosamund Pike (Perdida). Ambas se grabaron el trimestre pasado y llegarán este año.

Como Óscar en El embarcadero es capaz de estar en dos lugares a la vez, grabando diversas series con pocos meses de diferencia. ¿Es el precio de su nueva fama?

(Ríe) Mira, recuerdo que por ejemplo estaba terminando de grabar El embarcadero y ya tuve que arrancar a hacer la tercera parte de La casa de papel, tuve que ir a Tailandia tres semanas a meterme en la piel de El Profesor. Luego volver a España a meterme en la piel de Óscar y luego terminar de embarcar para volver a interpretar al Profesor, y así. Pero yo creo que lo complicado del trabajo de actor es sobre todo la creación, el definir un personaje en el que te encuentres a gusto, que pienses que es coherente y te deje contento con lo que te da. Creo que llegar a ese punto es lo más complicado, pero luego la ejecución no es lo más difícil. He hecho series en la mañana y teatro por la tarde y en un abrir y cerrar de ojos tienes que pasar de un personaje a otro. Pero eso se puede, lo complicado es la creación.

En entrevistas se ha declarado “una persona absolutamente normal”. O que al menos busca eso. ¿Es más difícil serlo desde La casa de papel en adelante? ¿Hay cosas cotidianas que ya no puede hacer?

En casa me entienden y me facilitan la vida enormemente para poder dedicarme a esto sin ningún tipo de reproche. Pero también, cuando estoy en casa, intento estar el mayor tiempo posible y al 100 por ciento, no quiero saber nada del trabajo y con el móvil apartado, dedicando el tiempo a mi familia. Ahora hay cosas que ya no puedo permitirme hacer, pero por el daño colateral que supone. Que se te acerque un fan a pedirte una foto es algo agradable, pero cuando ya no estás tú solo es más complicado. Ahora estoy aprendiendo a decir que no a una foto cuando estoy con mi familia. En ese sentido me fastidia, porque le corto la ilusión y quizás el cariño a alguien. Pero por ejemplo, en una oportunidad estaba con mi familia en un festival y se acercó tanta gente que uno de mis hijos se puso a llorar porque no entendía qué estaba pasando. Él tiene cinco años. Eso no lo voy a permitir, no quiero que mis hijos sean partícipes de todo lo que es este show de la fama. Pido disculpas de antemano a aquellos que puedan tener acceso a esta entrevista pero cuando esté con mi familia no voy a ser Álvaro Morte, voy a ser el padre de mi familia.

¿Es de los actores que se lleva parte del personaje a la casa? ¿Hay algo de El Profesor o de Óscar en su vida real?

Yo soy un actor absolutamente racional, en el sentido de que no dejo que el personaje me afecte. Imagínate, si yo tuviera que sufrir todo el tormento que sufre Oscar me tendría que haber cortado las venas hace tiempo, entonces no lo permito. Intento entenderlo, intento saber cómo le afectaría a él y luego lo ejecuto desde la mentira, pero una mentira que uno se crea como verdad. Ese es el arte de la interpretación para mí, es una visión muy personal. Hay gente que cree que para interpretar hay que sentirlo de verdad, yo al menos no, soy de otra escuela. Es una forma más sana la que yo ocupo, no me dejo llevar en absoluto por lo que le pasa emocionalmente al personaje.

¿Cómo describiría el rol de Óscar en esta temporada de El embarcadero? Pareciera ser una presencia fantasmal para las dos mujeres protagonistas.

Es un catalizador de toda esta historia. Desde luego él toma una decisión en su vida que es errónea y que le lleva a ese final apocalíptico. Pero si no fuera por todo eso y si no fuera por él, ellas jamás llegarían a entenderse y, al final y al cabo, a evolucionar en sus vidas de la forma en que lo hicieron. Yo creo que Óscar en vez de estar muerto sigue estando muy vivo dentro de ellas. Y Conrado (Roberto Enríquez), siendo un personaje vivo, se siente completamente muerto.

Además de su impacto en el streaming, La casa de papel ha tenido otros efectos en el público. En Chile, por ejemplo, en las protestas sociales, se ha cantado el Bella Ciao y han aparecido manifestantes vestidos con overoles rojos y máscaras de Dalí. ¿Qué opina de eso?

Es algo que hemos hablado con los actores de La casa de papel y estamos absolutamente encantados de poder facilitar alguna herramienta, aunque lo hayamos hecho de forma inconsciente, de que no era nuestra pretensión. Uno de los temas que trata la serie es que existe una injusticia social y que por reducido que sea el grupo, como lo es El Profesor y su banda, un puñado de inadaptados sociales que se ponen a luchar contra algo que consideran injusto, pueden llegar a enfrentarse contra el mastodonte del sistema. Si esto inspira a la gente a luchar contra cualquier injusticia, nosotros nos sentimos absolutamente orgullosos. Jamás lo pretendimos, porque siempre pensamos esto como una ficción, pero de verdad te toca ver a tanta gente luchar contra algo que considera injusto. Es muy potente.

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