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Culto

Más de 100 escritores se reúnen para apoyar el movimiento social y los Derechos Humanos

Asamblea de escritores

Este martes en una asamblea convocada en la Universidad de Chile, autores, académicos y editores debatieron sobre cómo contribuir a las demandas de la ciudadanía. Se planteó desde una “Marcha de los lápices” hasta hacer un libro gratuito descargable que genere “memoria histórica”.

Todo comenzó en una fuente de soda del Portal Fernández Concha frente a la Plaza de Armas. Tras una marcha, en el centro de Santiago, el editor Galo Ghigliotto, los escritores Margarita Bustos, Nona Fernández y Marcelo Leonart y los poetas Elvira Hernández y Jaime Luis Huenún, pasaron a comer un completo y a conversar de los agitados días que vive Chile, entre gases lacrimógenos y demandas sociales.

¿Por qué no nos reunimos los escritores? Fue la pregunta que surgió en una mesa de la céntrica fuente de soda, luego de ver cómo los escritores y escritoras nacionales han participado de marchas y cabildos, pero no se habían reunido en una asamblea como gremio.

“Pensábamos que podía ser interesante una instancia donde nos reuniéramos a pensar, no en lo que nosotros como escritoras y escritores necesitamos, sino en lo que nosotros podemos poner al servicio en el proceso que estamos viviendo en estos momentos”, señaló este martes Nona Fernández, autora de obras como La dimensión desconocida, en la sala Sazié, ubicada en el segundo piso, de la casa central de la Universidad de Chile.

En la sala se congregaron más de 100 escritores, incluyendo editores, académicos y periodistas. Entre los presentes, había creadores de diferentes generaciones como Francisco Ortega, Lola Larra, Alejandra Costamagna, Simón Soto, Rafael Gumucio, Jorge Montealegre, Camila Gutiérrez, Pía Barros, Carolina Brown, Soledad Fariña, Roberto Fuentes, Andrea Jeftanovic, Sara Bertrand, Juan Pablo Sutherland, Eduardo Labarca, Matías Correa, Carlos Cociña, Flavia Radrigán, Julio Carrasco, Andrés Montero, Héctor Hernández, Guido Arroyo, Gonzalo León, Valeria Vargas y David Bustos, entre otros.

Asamblea de escritores desarrollada en la casa central de la Universidad de Chile. Fotos: Juan Farias.

El encuentro comenzó al mediodía y se extendió por dos horas. Se formaron ocho grupos de un promedio de 10 personas y se plantearon dos preguntas para que los equipos desarrollaran acciones posibles.

La primera pregunta era: ¿Qué podemos hacer desde nuestro oficio para apoyar la movilización social? La segunda pregunta fue: ¿Cómo podemos contribuir para que no queden en la impunidad los atropellos a los Derechos Humanos? También se dijo que se armarán comisiones para una posible segunda reunión que ocurriría la próxima semana.

Opciones al debate

A cada instante se sumaban más autores y autoras a la asamblea. “No sé si los escritores todavía tenemos alguna incidencia en la política, probablemente sí, por eso estamos acá, pero la idea es poder generar opinión con respecto a los acontecimientos que están sacudiendo al país”, agregó Jaime Luis Huenún, autor de Puerto Trakl, previo a la reunión de los grupos.

Asamblea de escritores, donde se puede ver en un grupo a Pía Barros, David Bustos y Carlos Cociña.

Rafael Gumucio compartió grupo con Gonzalo León, Francisco Ortega y Juan Pablo Sutherland. Mientras que Pía Barros se agrupó con David Bustos y Matías Correa. A su vez, Alejandra Costamagna desarrolló sus ideas en el mismo equipo que Lola Larra y Galo Ghigliotto. Y así, durante una hora, se dialogó en torno a las dos preguntas sugeridas y se propusieron numerosas alternativas.

Cerca de las 13.30 horas cada encargado de grupo leyó frente a todos los escritores y escritoras las propuestas conversadas. De esta manera comenzaron a surgir diferentes proposiciones que eran apuntadas: desde una “Marcha de los lápices”, donde los autores se manifestaran hasta La Moneda, hasta hacer un libro gratuito descargable que genere “memoria histórica”. Asimismo se señaló “abrir espacios de reflexión”, efectuar talleres, y revisar la literatura del trauma y ponerlo a disposición de quienes no la conozcan.

Hubo ideas como postas de “escritores 24 horas”, donde se produzcan lecturas o se recojan testimonios de afectados, que después podrían estar a disposición en plataformas como Wattpad. Igualmente se insistió en “recoger” las demandas de la calle que están impresas en las paredes de la ciudad y también se habló de la creación de cómics, fanzines, la utilización del humor político y de elaborar consignas como “Que no nos gobierne la ignorancia”.

Asamblea de escritores, entre los presentes Francisco Ortega, Gonzalo León y Rafael Gumucio.

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