Gordon Gano de Violent Femmes: "He escrito mucho bajo la influencia de un espresso muy potente. Esa es mi droga preferida"

Violent Femmes

Al teléfono, Gordon Gano, uno de los pioneros de lo que hoy conocemos como rock independiente norteamericano junto a su banda Violent Femmes –influencia fundamental para actos como Pixies o Pavement- habla con Culto sobre Hotel Last Resort, el nuevo trabajo de los freaks de Milwaukee, y que tiene de invitado a un prócer con mayúsculas: don Tom Verlaine. "Television es una de nuestras bandas favoritas de todos los tiempos", dice.


En el año 1981, Gordon Gano, Brian Ritchie y Victor DeLorenzo eran un puñado de freaks en la tierra de Milwaukee, Wisconsin. Tanto así, que tenían que tocar obligados en las calles porque nadie los quería en los clubs. Sí. Nadie quería a los Violent Femmes. Pero, el 23 de agosto de 1981, mientras tocaban afuera del teatro The Oriental, fueron descubiertos por James Honeyman Scott de los Pretenders, que esa misma noche tocaban en el recinto. Chrissie Hynde y James les ofrecieron abrir la velada, un hecho que no cambió sus vidas inmediatamente –los asistentes los abuchearon- pero el acto en sí les hizo reafirmar que iban por camino correcto: dos estrellas del rock con buen oído sabían precisamente lo que el pueblo se perdía.

En el video para "I'm Nothing", un remake de una canción contenida en el diverso New Times (1994), y segundo single de su recién estrenado álbum Hotel Last Resort, regresan al frontis del histórico teatro. Pero, ¿Por qué hacer un remake de una canción de hace un cuarto de siglo, y colando al astro del skateboarding Stefan Janoski? Da igual. Más sorprendente debería ser el hecho de que letras como "políticos y trucos sucios / no tengo tiempo para palos y piedras (…) soy nada, soy como una nube / me siento libre para estar a solas en la muchedumbre" tengan aún resonancia en un escenario donde la fantasía de un mundo interconectado solo sirve a beneficios comerciales y políticos –que, en el fondo, son lo mismo.

El disco termina con una versión de "God Bless America" –la canción de Irving Berlin que data de la Primera Guerra Mundial-, una nota mordaz y pertinente que en cierta forma recuerda al comienzo de su tercer álbum The Blind Leading The Naked (1986), con "Old Mother Reagan". Si bien el único poder aparente que tiene la gente es el de despotricar en twitter –como si eso cambiara el mundo-, de los troleos no quedan libres los artistas. Es interesante pensar en cómo las viejas canciones de Gordon Gano, cargadas de sexo, adrenalina, historias macabras y su dosis de cristianismo desde el primer día, hoy serían un blanco perfecto de quienes siguen confundiendo el arte con el artista. Y, tal vez, gracias a un corte nuevo como "I get what I want", lo sean. Qué mejor que preguntarle por teléfono al mismo Gordon lo que piensa de ello.

-¿Crees que es difícil hoy en día hacer canciones así, con esta gente de twitter que se queja de todo?

-Sí, (risas), aunque no leo los comentarios. Y de lo poco que veo que escribe la gente sobre lo que hacen los demás, pues eso se vuelve una locura muy rápido. Mucha gente se enoja demasiado (risas) y muy fácilmente. Pero es interesante que cuando uno escribe una canción y la canta en primera persona, la mayoría da por sentado que la persona en sí en realidad está hablando de cosas que realmente sucedieron, o de cosas que en realidad piensan o sienten. Bueno, igual eso es divertido como oyente, y a mí también me pasa cuando escucho a alguien cantar una canción que me gusta mucho. Con "I get what I want", de seguro van a haber cosas online. Gente cercana, familiares y amigos, se han perturbado con la canción, una reacción que yo no anticipaba. Puede que la gente crea que dice lo que yo pienso, pero sucede que escribí la canción de esa forma porque me parecía que era la más efectiva. La escribí tras escuchar una conversación –no estoy seguro que tanto porcentaje de ella hay en la canción, por supuesto que añadí un par de cosas- pero era en verdad una mujer la que decía estas cosas, y eso te cambia algo del tono. No es este hombre cerdo cantando estas cosas (perversas), sino que es una mujer la que las dice. Alguien me comentó ¿por qué no dices "She gets what she wants", mejor? , pero no se me ocurrió hacerla así, porque no me pareció la forma más potente para escribirla, ni siquiera lo pensé. Es un sentimiento expresado en una canción, el cual yo nunca he sentido. Jamás he pensado eso. Nació a partir de algo que escuché, lo puse en una canción y pienso que hay partes que son divertidas. Pero hay gente que toma las cosas distinto. De hecho, en el estudio, las letras las tenía escritas por ahí mientras estábamos trabajando y alguien llegó y las leyó y dijo: "Esto es grandioso, es exactamente como me siento" y me dije "¡Oh, Dios mío!" (risas).

Pero lo que acercó a los Violent Femmes a conseguir un contrato discográfico no fue haber sido descubiertos en una esquina por el dios de la guitarra Honeyman-Scott –que trágicamente murió un año después- sino que fue haber sido teloneros de Richard Hell en el le-gen-dario CBGB de Nueva York. Fue tan abrasivo su show que el crítico Robert Palmer terminó hablando básicamente solo de ellos en su columna The Pop Life, publicada el 11 de agosto del 82 en el New York Times: "El sonido que resulta de esta concatenación inesperada trae ecos de varios tipos de antecedentes, desde el skiffle a Dylan a los primeros Velvet Underground a Jonathan Richman al punk rock –pero sin la amplificación. Por sobre eso, el sonido es genuinamente nuevo. Si las grandes discográficas fueran menos apretadas financieramente y más aventureras, esta joven y talentosa banda sería el sueño hecho realidad de un departamento de desarrollo artístico. Y deberían serlo de todas formas, dado su material pegajoso y su presencia escénica fascinante (…) sus demos tienen más vida y son más atrapantes que un disco debut de la mayoría de las bandas".

La vida es una aventura

37 años después de eso, para Hotel Last Resort -su décimo disco y segundo después de su retorno discográfico tras 16 años en silencio con We Can Do Anything (2016)- los Violent Femmes (con el baterista John Sparrow nuevamente en el lugar del histórico DeLorenzo) vuelven a tener una conexión con CBGB: Tom Verlaine, de los titanes Television, desenfunda su guitarra mesmerizante en el corte homónimo. Apropiadamente, la letra comienza diciendo "ya no cambio más los acordes. Los acordes se cambian solos".

-¿Cómo fue que llamaron a Tom Verlaine?

-Eso es sorprendente. Habíamos grabado la canción y Brian Ritchie –nuestro bajista- dijo que el sonido, el sentimiento, el pulso o el groove le hicieron pensar en Television, una de nuestras bandas favoritas de todos los tiempos. Nosotros grabamos principalmente en vivo, todo en vivo y eso funciona bien para nosotros, pero no somos tan puristas así que a veces hacemos overdubs ocasionales. Y él dijo, ¿deberíamos agregar algo, así como medio estilo Tom Verlaine, una guitarra en esa onda? Y yo le dije, 'pero, si tú lo conoces, ¿por qué no le dices?' ¡Ellos dos se conocen! Estábamos hablando de hacer algo parecido, entonces por qué no le decíamos a él que lo hiciera no más (risas) y fue increíble. Brian habló con él y Tom dijo que sí e hizo un overdub. Ahora, yo lo escucho y no suena como un overdub, suena como Tom Verlaine tocando en vivo con nosotros, creo que suena fantástico".

-Así es, hay un diálogo perfecto entre las líneas de Tom y la canción.

-Estoy muy contento de hayas pensado eso, porque eso es lo que yo pienso cuando la escucho. Se entrelaza de una forma que está totalmente conectado con la canción. Nosotros le pasamos la

canción sin ninguna instrucción para lo que tenía que hacer, solo le dijimos que tocara guitarra e hizo solo lo que pensó que sonaba bien, y lo hizo perfecto.

-En el disco debut, muchas canciones estaban escritas cuando tenías como quince años, pero ese disco se grabó cuando tenías diecinueve. Acá también tienes canciones que datan de tiempo atrás también.

-Hay de ambas, hay canciones que estaban escritas de hace tiempo y que siempre me han gustado, y también hay dos canciones que escribí la misma semana que fuimos al estudio. Es una combinación. Sobre las canciones más antiguas, a algunas les habíamos dado vuelta alguna vez pero pensamos que debían tomar más tiempo para hacerlas correctamente. A diferencia de We Can Do Anything, acá tenemos un par de canciones escritas justo antes de entrar al estudio.

-En cierta forma, tus composiciones poseen una cierta cualidad atemporal. Canciones que escribiste a los quince, seguían siendo válidas a los veinte años.

-Yo pienso en ellas de esa forma, así que es bueno que eso se comunique. Creo que es cierto, que una canción buena -ni siquiera una que haya hecho yo-, si es que es buena, debería perdurar. Anoche estaba escuchando muchas versiones de "Bésame Mucho", esa canción siempre me ha gustado y ha sido grabada muchas veces. Estuve escuchando varias versiones, había algunas que no podía soportar y simplemente pasaba a la siguiente (risas), pero me parece que me gusta mucho la canción, y para eso no tiene que pertenecer a un tiempo particular aunque, por supuesto, históricamente es así, tal como las canciones de Violent Femmes tienen un lugar en el tiempo, pero espero tengan una cualidad atemporal.

-Eso es lo que permite la identificación en el oyente. El primer disco contiene esa ansiedad adolescente que lo hace atractivo constantemente a nuevas generaciones. Mi favorito personal es Hallowed Ground. En el primero hay sexo y arrebato, violencia y muerte. Pero el segundo es muchísimo más oscuro. Son temáticas muy maduras para la edad en que escribiste muchas de esas canciones.

-Me gusta que menciones el segundo disco, Hallowed Ground, porque si tuviéramos que escoger un favorito como banda sería ese mismo. Hablando de ese disco, "Country death song" cuenta la historia de un hombre que mata a su hija, y eso no vino de ninguna experiencia mía, vino de haber escuchado ese tipo de canciones, y eso es de mi familia. Hay una tradición de ese tipo de canciones, en el folk y el country norteamericano –también en tradición folk de alrededor del mundo, presumo- y eso vino de ahí. Escribo de sentimientos y experiencias, pero también vuelos

de la imaginación y fantasía, y con diferentes grados dependiendo de la canción.

-La muerte aparece a menudo en tus canciones. Siento que la canción "Hotel Last Resort" tiene algo de esa preocupación esta vez. ¿Cómo es escribir pensando en eso ahora, al envejecer?

-Personalmente yo no pienso en un body of work de cosas que he escrito y cómo estas se conectan ni nada. Yo solo pienso en canciones individuales y después esas se juntan. Creo que solo son canciones, aunque por supuesto que les tengo cariño, y en algún punto también morirán y se desvanecerán, creo que ahora hay formas de conservar las cosas y mandarlas al espacio o algo así (risas). Pero siento que hay preguntas que son tan profundas y tan grandes que ni siquiera pueden llegar a conectarse con las canciones, aunque aparezcan ahí. Creo que aún me estoy abriendo a lo que es, a lo que ES. Creo que estoy aún abriéndome a ello.

Nuevos tiempos

Cuando Robert Palmer escribió su comentario del show de los Violent Femmes en CBGB, mientras teloneaban a Richard Hell, dijo que la canción "Add it up" se trataba de Gano fumando marihuana con su madre. Palmer fue certero en captar la esencia de la banda que tenía en frente, pero Gano no se estaba refiriendo a fumar con su madre en particular. Y, bueno, a ella no le gustó mucho esa lectura, por supuesto. Era solo una canción.

-¿Alguna vez te inspiraste para componer utilizando drogas de algún tipo?

-Nunca sentí esa necesidad, y mucha gente que hace trabajo creativo pienso que estarían de acuerdo en que puede que escribas algo "bajo la influencia" y en el momento pienses que es brillante pero, al día siguiente, te terminas dando cuenta de que es terrible. Eso sí, debo decir que tengo que darle crédito al café (risas). He escrito mucho bajo la influencia de un espresso muy potente, esa es mi droga preferida al momento de trabajar (risas).

-¿Tus padres te apoyaron cuando comenzaste?

-Creo que nunca hubo una crítica negativa expresada a mí directamente. Nunca hubo nada que me haya hecho sentir que estaban tomando el control ni nada. Por supuesto que cuando comencé a salir de gira eso debió haber sido bien estresante para ellos. Ellos querían asegurarse de que yo supiera que si esto no resultaba yo podía dedicarme a otra cosa. Pero resultó, y resultó sorprendentemente bien.

-Debe haber sido importante sentir eso en un pueblo donde la gente no conectaba con tus canciones y no los dejaban tocar en los clubs.

-Fue importante en mi corazón, ese sentimiento de estar cerca y apoyarnos. Yo siempre sabía que esto era lo que yo quería hacer y -no fue el caso- pero si yo hubiese tenido padres que fueran negativos al respecto o que me hubiesen criticado, eso no me hubiera detenido. Lo hubiera hecho igual. Pero me ayudó que en mi familia fueran así.

-Pensaba en la gran cantidad de fans que tiene la banda en Australia. Nosotros estamos casi tan lejos de tu hogar como ellos. ¿Te gustaría poder venir a Sudamérica alguna vez con la banda?

-Definitivamente, me gustaría mucho. En Australia sucede que teníamos una conexión fuerte cuando partimos, porque hacíamos giras por ahí cuando mucha gente todavía no iba. La gente amó la música y la respuesta fue fuerte, eso es algo que se empezó a forjar a mediados de los 80. Hay otros lugares donde nadie nos ha contratado nunca y Sudamérica es una parte enorme del mundo donde nunca hemos tocado. Es raro eso, pero es así. Para responderte, es un sí muy afirmativo.

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