Culto
Jack White y la fábrica de discos de chocolate: un paseo por la disquería del líder de Raconteurs

Jack White y la fábrica de discos de chocolate: un paseo por la disquería del líder de Raconteurs

A propósito de su próxima visita a Chile junto con The Raconteurs, este es un recorrido por Third Man Records, suerte de pequeño parque de diversiones musical del (ex) guitarrista y cantante de los White Stripes.

Así es por fuera: un edificio de ladrillos negros con una antena radial en el techo de la cual salen rayos. Al costado dos puertas tipo garaje; una amarilla y la otra roja. Y el nombre de la tienda por sobre la puerta de entrada: THIRD MAN RECORDS.

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Nashville es la capital del country, la ciudad de Johnny Cash (acá está su museo), de la cantante y actriz Dolly Parton (no muy lejos está Dollywood), del Country Hall of Fame (el museo de los cantantes country) y de probablemente las mejores tiendas para comprar botas de cuero y camisas onderas que combinen con las chaquetas con flequillos.

Pero también Nashville, hace un tiempo, es una ciudad con mucho rock. The Black Keys, Kings of Leon, The Kills y Jack White viven acá.

Y puede que de todos esos el último sea el culpable de que Nashville, por estos días, no solo se le conozca como “la ciudad del country”.

Fundada en 2001, principalmente como sello discográfico, en 2009 se abrió Third Man Records, la tienda. O museo personal de Jack White. O centro de grabación para bandas y solistas que andan de paso por Nashville, como Weezer o Neil Young o U2.

Y claro: la idea no era que fuera otra tienda más para coleccionistas de vinilos. No. White siempre quiso convertir Third Man Records en una experiencia y centro de eventos y, asimismo, pequeño museo que le rindiera culto a su estética.

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No es muy grande. Por lo menos la parte abierta al público. Third Man Records tiene tres ambientes. O cuatro, si se considera la pequeña cabina donde por veinte dólares cualquiera puede grabar una canción en vivo y llevársela en un disco de vinilo como suvenir (eso hizo Weezer).

Según el New York Times, Third Man Records “es una tienda única y creativa pensada por alguien que sigue yendo al jardín infantil, un cruce entre la fábrica de Warhol y la Baticueva”.

Y es verdad: basta entrar para darse cuenta de que combina esos dos mundos a la perfección. Aunque también le agrega un tercero: Tim Burton. No solo porque White es similar al chico-Burton por excelencia (Johnny Depp), sino porque White, desde sus años con los White Stripes, usa elementos infantiles en su estética.

Third Man Records. Foto: Jason Kempin/Getty Images.

El primer espacio de la tienda tiene algunos CDS (entre esos, uno doble con canciones acústicas de White), poleras y suvenires varios, desde posavasos hasta chapitas y stickers. A primeras puede que no parezca mucho. Sin embargo, una de las gracias de Third Man Records es que el lugar es chico; pero en cada rincón hay algo. O sobre cada estante se puede hallar un objeto que llame la atención.

Un ejemplo: el lego de los White Stripes. No está a la venta, pero es uno de los objetos que la gente ama subir a su Instagram. Y dice la leyenda que fue con este que Michel Gondry convenció a los White (Jack y Meg) de grabar el video de “Fall In Love With a Girl”, la canción que básicamente los volvió famosos.

En Third Man Records todos los colores son plastificados y colorinches: hay mucho amarillo en las murallas, harto rojo y blanco (White Stripes), más amarillo en las murallas y toques de negro y azul terciopelados. Los empleados andan de negro y con corbata amarilla; y las empleadas con trajes que combinan esos mismos colores. Ambos parecen Oompa Loompas. Y de ser así, claro, White es Willy Wonka.

Los mejores días para visitar Third Man Records son los viernes y sábados. Durante estos hay un tour en que muestran, paso a paso, cómo se hace un vinilo (y de paso, te anuncian, puede que te toque conocer al mismísimo White, si es que este no está de gira, obvio). Pero más vale llegar temprano ya que los cupos son pocos y siempre hay fila. Vale veinte dólares.

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En el segundo ambiente está el Mold-A-Rama, máquina que en cosa de segundo moldea una guitarra en miniatura como la que White usaba en los White Stripes (la de la época “roja”). También hay una rocola donde para escuchar una canción hay que insertar una moneda de Third Man Records (se compran a un dólar y también se puede llevar de regalo). Y más allá una caja con varios monos (vestidos de amarillo) en la que igualmente por una moneda suena alguna de las últimas canciones grabadas acá. La gracia es que no se sabe qué artista será.

En las murallas cuelgan guitarras, estantes con una extraña combinación de discos de Motown y bandas de punk de Detroit que nunca tocaron más que en bares de mierda, y al lado de eso muchos objetos que parecen sacados de los video clips garaje e infantiles de los White Stripes. Third Man Records es uno de esos lugares extraños donde la gente extraña se siente menos extraña.

Es cosa de ver algunas de las imágenes de White en las murallas de la tienda. Su vestimenta es una mezcla entre rockabilly con cowboy moderno y su actitud es del tipo no-me-importa-nada-más-que-tocar-la-guitarra. Aunque esto no impide que se ría de él mismo. Ahí está, colgando de una muralla y también a la venta, un disco: Jack White y los Muppets.

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Third Man Records es un homenaje a los amantes de la música, los equipos de sonidos y, por supuesto, el arte de escuchar discos. Por eso existe el tercer ambiente. En este hay vinilos. No son muchos (la tienda vende bastante online), pero por eso mismo está la cabina de escucha en la que se puede revisar gran parte del catálogo de Third Man Records, un catálogo lleno de discos con rarezas, lados B, 7 “y LP que más vale escuchar de forma correcta; es decir, en silencio y sin interrupciones de las redes sociales.

Third Man Records es el lugar ideal para completistas. Para aquellos y aquellas que quieren todos los discos en que White ha tocado, incluyendo los de The Raconteurs, con quienes visitará Chile el 13 de noviembre.

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Hace seis años –fecha en que quien escribe visitó Nashville por primera vez– el área donde se sitúa Third Man Records era la postal de un vecindario no tan “próspero”. No muy lejos había una clínica de metadona, un restaurante de pollo frito de dudosa calidad, varias tiendas con repuestos de autos, además de un refugio para las personas en, como hoy se dice, situación de calle.

Varios años más tarde, sin embargo, el área ha sido gentrificada: ahora hay estudios de yoga, empresas que ofrecen soluciones digitales (¿?), así como también uno de esos clubs para hacer “networking” lleno de gringos con polos, alpargatas y ganas de hacer más y más dinero. Y la cantidad de bares con cerveza artesanal es alarmante: por lo menos 3 en cada cuadra. Y en cada uno hay un escenario con alguien tocando la guitarra.

Justamente Third Man Records es perfecto para pasar una media hora antes de internarse en alguno de los bares aledaños y es la otra razón por la cual Nashville es famosa: alcohol.

De hecho, un dicho local dice que esta no es una music city with a drinking city (una ciudad musical con un problema alcohólico), sino en realidad lo contrario: una drinking city with a music problem (o una ciudad alcohólica con un problema musical).

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“Antes de que llegara Third Man Records, Nashville era básicamente sólo country”, le dijo White al medio mexicano Sopitas. “Incluso cuando Third Man dio sus primeros pasos nos fue muy difícil encontrar músicos que tocaran Rock and Roll en la ciudad. Había muchos músicos de country, bluegrass y folk, música sureña de blancos, pero no veías muchos músicos de rock, funk, jazz o blues”.

Jack White. Foto: Noel Vasquez/Getty Images.

“Pero desde que Third Man está aquí todo ha sido muy distinto”, siguió White. “Creo que esa presencia de lo que estábamos haciendo en contraste al mundo country empezó a mostrarnos una cara diferente de lo que era posible en la ciudad.”

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Hace poco Third Man Records celebró 10 años en Nashville. Y si bien hubo celebraciones, también tuvo su lado amargo. Según White, la empresa estaba creciendo demasiado, por lo que tuvo que despedir gente. Y a él, la verdad, lo que le interesa es tocar la guitarra.

Es fácil imaginarse que Third Man Records fue el sueño de White en Detroit, cuando guitarreaba canciones blues y punk, garaje y rockabilly. Antes de que conociera a Meg White y se enamoraran (aunque nos hicieran creer, al principio, de que eran hermanos) y comenzaran a tocar como dúo garaje.

“No sé qué pasará con Third Man”, le dijo Jack White al periódico local The Nashville Scene. “Me gustaría que siga funcionando ojalá mucho después de que yo esté muerto y olvidado”.

Sobre el autor:

Antonio Díaz Oliva |
Es periodista y escritor. Ha publicado la novela La soga de los muertos, la investigación Piedra Roja: el mito del Woodstock chileno y el volumen de relatos La experiencia formativa. En Twitter es @TheAntonioAdo