Culto
Portrait of an American family: tengo mi lonchera y estoy bien armado

Portrait of an American family: tengo mi lonchera y estoy bien armado

"Quiero crecer, quiero ser una gran estrella del rock 'n' roll. Quiero crecer, lo quiero ser, para que nadie joda conmigo", cantaba Marilyn Manson en "Lunchbox", el segundo single de Portrait of an American family, el álbum debut de la banda del mismo nombre. El chico gusano estaba pronto a iniciar su transfiguración y tomar control del mundo, hace ya 25 años.

Portrait of an American family, el debut de Marilyn Manson, comenzó como un intento por llevar a un disco el sonido y la vibra de las presentaciones de una banda formada en el sur de Florida en 1989, llamada originalmente Marilyn Manson and the Spooky Kids. Conocidos en la escena local por sus presentaciones cargadas de shock –mujeres colgando en crucifijos, niños encerrados en jaulas y restos de animales- fueron el caldo de cultivo donde el chico gusano, Brian Warner, pasaría posteriormente a convertirse en el anticristo del rock y, con ello, el nombre de su alter-ego, Marilyn Manson, pasaría a dejar de ser un sinónimo de la banda –al igual que lo ocurrido 25 años antes de su emergencia, con su precursor Alice Cooper- y pasaría a convertirse en algo mucho más grande: un terror para las fuerzas conservadoras en el Estados Unidos de los años noventa.

Portrait of an American family, de Marilyn Manson.

Que nadie joda conmigo

Aunque el estribillo de “Lunchbox” era claro en su propuesta de “quiero ser un rockstar para que nadie joda conmigo”, las calculadas intenciones de Manson anhelaban todo lo contrario: poniéndose a sí mismo en la cruz, terminó siendo el blanco de acusaciones mediáticas y políticas tras la masacre de Columbine, ocurrida el 20 de abril de 1999. Pero aquel largo camino al infierno comenzó mucho antes.

Hijo de un veterano de Vietnam –Hugh Warner- y de una enfermera –Barbara J. Warner-, Brian Warner vivió en Canton, Ohio, hasta los 18 años. Fue en su niñez, espiando tras las cortinas de la aparentemente normal vida familiar, que descubrió el cuarto secreto de su abuelo Jack -un personaje sacado de un film de David Lynch- un sótano repleto de pornografía extrema y juegos macabros. Fue siendo alumno de un colegio cristiano donde la búsqueda de las pequeñas y putrefactas grietas en la normalidad, y el gusto por dejar al descubierto el discurso doble vinculante de la sociedad, encontró su mayor inspiración: aunque Warner ya había conocido el rock para entonces, en los seminarios impartidos sobre rock satánico y backmasking, placas de Led Zeppelin, Alice Cooper y Black Sabbath eran tocados en sentido inverso ante los presentes.

David Bowie, Adam Ant y Queen, eran diseccionados y cuestionados por sus supuestos mensajes en pro de la homosexualidad. El carácter hipócrita de parte de la institución -prohibir algo pero al mismo tiempo, mostrarlo- tuvo un fuerte peso en Brian, según cuenta en sus memorias, The long hard road out of hell (1998, Plexus Publishing). Miembro de la Kiss Army tras alucinar con Love gun de Kiss, Warner había asistido a su primer concierto de la banda en 1979, acompañado por su padre (quien asistió disfrazado del “Demonio” Gene Simmons).

Marilyn Manson. Foto: Troy J. Augusto/Newsmakers.

Dile a tu madre que te odio

Brian Warner, trabajando como periodista de música, cubría a menudo los shows de Marilyn Manson and the Spooky Kids, firmando con su nombre real. Fue ejerciendo aquella labor que pudo entrevistar a Trent Reznor, formando el primer lazo de una amistad que duraría años. Los demos de la banda causaron impacto en el cabecilla de Nine Inch Nails, quien decidió firmarlos por su sello Nothing. El trabajo de producción del material se hizo originalmente junto a Roli Mosimann –quien había trabajado con Swans- en julio de 1993. En las sesiones, que se extendieron hasta el otoño estadounidense de 1993, nuevas composiciones y parte del repertorio en vivo se trabajaron. Sin embargo, el producto resultante –cuyo título hasta ese momento era The Manson Family Album– no fue del agrado de la banda ni de Reznor, quien tomó el lugar de productor finalmente. En una entrevista de 1994 con Industrial Nation, Manson comentó: “Cuando terminamos, estábamos descontentos y Trent también, porque él había escuchado nuestro demo inicial y sabía cómo se suponía que teníamos que sonar, y que el resultado no era el correcto. Así que él y yo decidimos arreglarlo y producirlo juntos. Él básicamente ayudó a que reluciera lo que somos. No sé si fue algo consciente, pero no quiso poner mucho de Nine Inch Nails. A fin de cuentas, quedamos gratamente sorprendidos. Él estaba feliz porque creo que terminó siendo algo con sentido propio. Creo que fuimos un gran equipo y no podía haber sido mejor”.

Reznor también ofreció su apoyo en una batalla por el control artístico con Interscope –el sello madre de Nothing-, en torno a la inclusión de “My Monkey”, una adaptación de un tema del disco Lie de Charles Manson. El sello, convencido de que tendría que dinero a los abogados de las víctimas, pidió expresamente que se eliminara. Manson, tajante, se negó. El trabajo de producción del disco junto a Reznor se realizó precisamente en Le Pig, el estudio construido en la Mansion Tate donde posteriormente se registraría también The Downward Spiral.

Torta y sodomía

Plagado de referencias a la cultura pop, Portrait of an American family narra una travesía por la hipocresía imperante en los Estados Unidos de los años noventa. Apenas editado el disco, “Cake And Sodomy”, de inmediato captó la atención de organizaciones ligadas a la ultra derecha y la cristiandad, como la American Family Association, la Coalición Cristiana y Focus On The Family.

Pletórico de sarcasmo, el álbum suena como una pesadilla en un parque de diversiones, que inicia, precisamente, con Manson recitando el poema del paseo en bote de Willy Wonka –escrito por el autor del libro, Roald Dahl-, puntualizando la oscuridad subyacente: “No hay forma terrenal de saber hacia dónde vamos. No hay cómo saber hacia dónde remamos o hacia dónde el río fluye. ¿Acaso llueve? ¿Está nevando? ¿Es un huracán que está soplando? Ni una pizca de luz aparece, así que el peligro debe estar creciendo. ¿Están resplandeciendo los fuegos del infierno? ¿Está el segador segando? ¡Sí!”.

Fue durante una estadía en un hotel de Manhattan que Manson, haciendo zapping en el cable, se topó con el predicador Pat Robertson discutiendo acerca de los males de la sociedad para luego pedir los números de tarjeta de crédito de los televidentes. En el canal del lado, un tipo mostraba su pene y pedía lo mismo a cambio. “Agarré la hoja de notas del hotel y me puse a escribir frases: ‘dinero en la mano y el pene en la pantalla, ¿quién dijo que Dios estaba limpio alguna vez?’ (…) era el mapa para todo nuestro mensaje futuro”.

El material, compuesto en gran parte por Manson y el guitarrista Daisy Berkowitz –colmado de samples de Chitty Chitty Bang Bang, Pink Flamingos o The Last Tango In Paris– cuajó con Gidget Gein en bajo –quien sería despedido luego, para ceder su puesto a un fan y amigo de los Spooky Kids, Twiggy Ramírez-, Sara Lee Lucas en batería y Madonna Wayne Gacy en teclados. Todos ostentando nombres híbridos entre asesinos en serie e íconos del entretenimiento.

El primer single, “Get Your Gunn”, se inspiró en el asesinato del ginecólogo David Gunn –que llevaba a cabo abortos- en manos de una activista pro-vida: “los pseudo-moralistas funcionan muy bien en los talk shows para los débiles, pero tus juicios selectivos me importan una mierda”. “Lunchbox”, el segundo single, estaba basado en la prohibición impuesta en Florida que impedía a los niños llevar loncheras a la escuela para impedir agresiones.

Inspirada por la serie Twin Peaks, creada por David Lynch y Mark Frost, se encontraba “Wrapped In Plastic”. Al igual que en la influyente producción televisiva, las capas de oscuridad subyacente en los suburbios de Norteamérica eran el blanco de Manson. La misma que descubrió en el sótano de su abuelo y lo estremeció hasta los huesos.

Veinticuatro años después de su edición, en 2018, y repasando su propia discografía para Kerrang, Manson volvió a reencontrarse con su génesis: “Esto es donde todo comenzó. Por mucho tiempo no pensé que este disco no era tan bueno como debería haberlo sido. Pero, ahora que lo escucho, suena mejor de lo que lo recordaba. Grabamos parte del disco en la casa de Sharon Tate. No confirmaré haber tenido sexo ahí con una ex novia”.

Marilyn Manson. Foto: Scott Gries/Getty Images.

Soy el idiota que no será él mismo

El pecado fundamental del Satanismo según Anton Szandor LaVey es la estupidez. En el colegio, Brian Warner compraba casetes de W.A.S.P. y los revendía a precios inflados a sus compañeros, quienes tenían prohibido por sus padres acercarse a las disquerías. Posteriormente, él mismo abría sus casilleros y los robaba para quedarse con ellos.

Tras Portrait of an American family, el Reverendo Manson –ungido como tal por el mismo Doctor LaVey- crearía una trilogía en reversa conformada por tres discos que llevarían su propuesta al extremo: Antichrist Superstar, Mechanical Animals y Holy Wood.

La primera instalación en esta secuencia, Antichrist Superstar, no sería un descenso a la miseria personal como el Downward Spiral de su amigo Trent Reznor, sino que sería un tratado sobre el poder dentro de cada uno. Conceptual y ambicioso, narraría la historia de un hierofante –“Little Horn”- que pretende liberar al mundo de una sociedad fascista –“The Beautiful People”- pero que, al encontrarse con un montón de víctimas pasivas e indolentes, presas de la conformidad, inicia una metamorfosis “Cryptorchid” de un gusano a un ángel destructor –“Angel With The Scabbed Wings”. Así, decide exterminarlo todo, en “The Reflecting God”. La frase “cuando estés sufriendo, ten por seguro que te he traicionado” (inspirada por El libro de la ley, de Aleister Crowley), da la partida al himno totalitario “Irresponsible Hate Anthem”, con Manson gritando “soy el idiota que no será sí mismo”. Así reza el credo de la multitud que rechaza su individualidad en pos de la ética impuesta.

Para 1999, Manson sería odiado a tal punto que, una vez ocurrida la Masacre de Columbine, sería el chivo expiatorio de los conservadores. En el documental de Michael Moore, Bowling for Columbine (2002), él mismo compartió sus impresiones al respecto: “Cuando yo era pequeño, la música era un escape. La música no te juzga, pones un disco y no es algo que te va a estar gritando por la manera en que te vistes. Te va a hacer sentir mejor al respecto. Definitivamente, creo que es fácil culparme porque me temen, represento aquello a lo que todos le tienen miedo porque hago y digo lo que quiero. Los dos subproductos de la tragedia son la violencia en el entretenimiento y el control de armas. Y son perfectos temas para sacar a relucir en las elecciones que vienen. Y así nos olvidamos de Monica Lewinsky y de que el presidente estaba lanzando bombas al otro lado del océano, pero resulta que yo soy supuestamente el tipo malo porque canto canciones de rock. Y, ¿quién es una influencia más grande: el Presidente o Marilyn Manson? Me gustaría pensar que soy yo, pero pienso que es el Presidente (…) Nadie dijo, ‘tal vez el Presidente tenga una influencia en este mal comportamiento’”. Brian Warner había completado su transfiguración: era el hombre que todos temían.

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