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El Muñeco Diabólico: Chucky retorna en versión 2.0

El Muñeco Diabólico: Chucky retorna en versión 2.0

El próximo jueves 25 llega a salas nacionales la nueva película del terrorífico muñeco que protagonizó una popular saga fílmica. Y vuelve acorde a los tiempos, ya que ahora son claves la tecnología y la inteligencia artificial.

Cuando en la cartelera local todavía conviven Toy Story 4 y Annabelle 3, dos cintas de géneros opuestos, pero que comparten el hecho que son protagonizadas por juguetes, anuncia su llegada a las salas otro famoso muñeco: Chucky, el terrorífico personaje creado en la década de los 80 por el guionista Don Mancini, quien lo concibió mientras estudiaba cine en la Universidad de California y sintió que debía hacer algo relacionado con el consumismo imperante y uno de los figuras más vendidas por esos años: los Cabbage Patch Kids.

Fue en noviembre de 1988 que el público conoció en pantalla grande a la creación de Mancini, cuando llegó a los cines de Norteamérica, y unos meses después a los del mundo, la historia que comenzaba cuando el asesino serial Charles Lee Ray (Brad Dourif) –cuyo nombre fue inspirado por criminales como Charles Manson y Lee Harvey Oswald- era perseguido por el detective Norris (Chris Sarandon) y resultaba herido a muerte. Antes de morir, en medio de una juguetería, logra decir un hechizo vudú que transfiere su alma a un muñeco Good Guy.

Chucky, 1988.
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Así, en la forma de un juguete de pelo rojo y jardinera, Chucky, como él mismo se presentó a su pequeño dueño, Andy (Alex Vincent), comenzó a convertir en pesadilla las vidas del niño de 6 años, su madre y todos quienes se cruzaban en su camino. Gracias al buen recibimiento de su primera película –cuyo presupuesto de US$9 millones se vio más que pagado con los US$ 44.2 millones de recaudación-, sus aventuras se convertirían en una saga de otras seis películas, a lo que se sumaría su estatus de figura del terror junto a nombres como los de Freddy Krueger, Jason Voorhees y Michael Myers.

Chucky, 1988.

Tres décadas después, el muñeco retorna a los cines en una nueva versión que con la firma de Metro Goldwyn Mayer, el estudio dueño de los derechos del personaje, aunque sin la participación de su creador, Don Mancini. En el podcast Post Mortem, Mancini aseguró hace unos meses que: “Obviamente, mis sentimientos estaban heridos. Creé el personaje y nutrí la franquicia durante tres décadas. El estudio solo quería nuestra aprobación, la cual les negué enérgicamente”.

A pesar de todo, MGM siguió adelante, con el noruego Lars Klevberg en la dirección, y el resultado de su trabajo llega a las salas chilenas el próximo jueves, para mostrar una versión más acorde a los tiempos del terrorífico muñeco, todavía como parte del subgénero del terror llamado slasher, donde el eje es un violento asesino. En el reboot se conserva como escenario la ciudad de Chicago, como también el color de pelo de su protagonista, aunque el origen de su malvada personalidad no está en un criminal que gracias al vudú obtiene una nueva y sangrienta vida.

Chucky, 2019.

Ahora es un obrero en Vietnam, donde la compañía multinacional Kaslan fabrica sus muñecos con inteligencia artificial, el que busca vengar su reciente despido al reformatear su chip y desactivar todos sus protocolos de seguridad. Poco después ese juguete Buddi -con la voz de Mark Hamill- llega a EE.UU. y a las manos de Andy Barclay (Gabriel Bateman), un chico de 13 años que hace poco se mudó con su madre, Karen (Aubrey Plaza) a un nuevo barrio, y a quien su sordera lo afecta al momento de hacer amigos. Ante esto Karen piensa que el muñeco que consiguió de segunda selección en la tienda en que trabaja puede ser buena compañía.

“Estaba decidido a crear mi propio Chucky de una manera u otra”, fue la respuesta de su director, Lars Klevberg, cuando el periodista de Slashfilms le consultó si quería hacer algún homenaje a la cinta clásica, agregando que: “Bueno, esta es mi opinión, pero al mismo tiempo, amo la primera y quería tratar de mantener la atmósfera y la violencia absurda. La primera es una película divertida, es una gran película, pero también es un poco descabellado cómo todo se genera en ella”.

Chucky, 2019.

Y aunque su versión se atreve a darle a la trama un giro acorde a los tiempos, con la inteligencia artificial que posee Chucky, que le permite obtener información –más mala que buena- de la “nube” y su entorno directo, además de manejar todos los objetos tecnológicos Kaslan, Klevberg quiso mantener el humor de la saga. “En este caso, el humor es una tragedia en términos de cómo lo ves en la narración. Ver a alguien resbalar en el suelo y aplastar su cabeza en el suelo es una tragedia, ¡pero es gracioso! Es interesante cómo se combinan esas dos cosas cuando se trata de una película de Chucky o una película de terror como esta”.

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