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Viejos de Mierda: las millonarias cifras de un hito teatral

Viejos de Mierda: las millonarias cifras de un hito teatral

Escrita por Rodrigo Bastidas y Jaime Vadell, la obra es un fenómeno inédito en el país. La comedia con Coco Legrand, Tomás Vidiella y el propio Vadell ha sido vista por casi 450 mil personas en tres años, según sus autores, quienes la comparan con los éxitos de La pérgola de las flores y La Negra Ester. En cartelera en el Nescafé de las Artes, el texto les ha reportado sobre los $ 180 millones solo por derechos de autor. “Esta puede ser la obra chilena más exitosa de los últimos 50 años”, dicen.

Un día, a mediados de 2016, el actor y guionista de televisión Rodrigo Bastidas (58) llamó a Jaime Vadell (83) por teléfono. “Tengo una idea que podría interesarte”, le dijo. El también fundador del Teatro Aparte quería escribir una obra para él, y además dirigirlo en escena, tal y como Vadell lo había hecho en 1980, en La república de Jauja del Teatro La Feria, su primer montaje profesional.

Días más tarde se reunieron en el Tavelli de Providencia. En cuestión de semanas, el concurrido café terminó convirtiéndose en el laboratorio de escritura del texto de Viejos de mierda, la exitosa comedia estrenada en septiembre de ese mismo año en el San Ginés, y uno de los fenómenos más inusitados del teatro chileno de los últimos años: en 2017 y 2018, el montaje fue el más visto en ambas temporadas.

Es jueves por la tarde, y una nueva función de la obra que protagonizan Coco Legrand, Tomás Vidiella y el propio Vadell está por comenzar en el Nescafé de las Artes, sala a la que vuelve con frecuencia. Afuera ya hay público, entumido y a la espera de hacer su ingreso. En el foyer del mismo teatro, donde más de 150 mil personas han visto el montaje hasta la fecha, sus dos autores intentan aterrizar y poner sobre la mesa las claves de un éxito que, ciertamente, no se esperaban.

“A este se le ocurrió”, dice Vadell, apuntando a Bastidas. “Tenía la idea de hacer una comedia de viejos. Nos juntamos, empezamos a cambiar ideas y después escribimos juntos y por separado. Esta obra es como un 70% del Rodrigo y un 30% mío. Además, a él se le ocurrió armar este elenco, que a todos nos pareció en ese momento un poco raro, una mezcla de actores con un comediante. Más que raro, era atípico”, añade el actor.

“Tenía que encontrar la forma de vengarme de Jaime de alguna manera”, le sigue Bastidas entre risas. “Él fue mi formador, la persona que me inició en el teatro y lo he admirado toda mi vida. Era una devuelta de mano sentimental, acompañada de esta idea de hacer una obra sobre y para los viejos, que era un público bastante guacho, pero también trabajar juntos. Mi carrera está cimentada en todo lo que aprendí de él, y lo demás fue para mí pura entretención”, agrega.

A ambos les parecía a lo menos curioso que el teatro chileno no se hubiera hecho cargo antes de la tercera edad, de sus problemas, aspiraciones y maneras de ver la vida. Según cuenta, Bastidas tenía la sensación, incluso, de que a los adultos mayores se les jubilaba y despachaba mucho antes de tiempo.

“Esa era mi premisa sociológica, por así decirlo. Cuando se hablaba de los viejos en este país ojalá molestaran lo menos posible, que se acostaran temprano o los llevaran a un asilo lejos de su familia, lejos de los hijos, que no huevearan y ojalá se murieran luego”, apunta.

“Yo he viajado a Europa y he visto cómo la gente adulta anda con pareja a sus 80 u 85 años, viajando por el mundo con su mochila y zapatillas”, agrega el director. “Acá no. Con toda esa rabia interna, sentía que había que dignificarlos y hacer una obra que dijera momentito: yo no soy ni viejo ni huevón ni estoy de más en esta vida, y además tengo mucho que aportar”, prosigue.

Los autores de Viejos de mierda, Jaime Rodrigo Bastidas y Jaime Vadell.

“Es cierto, era un tema bastante esquivo para los teatristas”, retoma Vadell, y añade: “Además, venía de cajón que fuera una comedia porque los viejos son personajes muy divertidos. Se les olvidan las cosas, hablan huevadas que solo ellos entienden, porque se andan recordando de cosas que están completamente desaparecidas, no solo de la realidad sino de la cabeza y mentalidad. Ese tema era potencialmente divertido, pero además interesante de plantear y desarrollar precisamente porque estaba poco probado en el público. Era casi seguro que terminara convertida en una comedia graciosa, y es porque la gente aún se ríe de las mismas cosas de antes, sobre todo de sus debilidades”.

¿Futuro clásico?

Un verdadero manifiesto de la tercera edad, en la voz de tres hombres que accidentalmente se topan en una oficina municipal para repasar el abandono y el sistema de pensiones, es la historia que, según sus autores, ya ha sido vista por casi 450 mil personas. Todo un récord para la escena local, sobre todo si se considera que el montaje no solo se ha presentado salas de teatro, sino también en casinos, gimnasios e incluso estadios en todo el país.

“Son unos datos impactantes”, comenta Vadell. “Yo al menos no tengo memoria de un éxito como este. Es único. Porque las otras obras que se pueden comparar, al menos en número, son La pérgola de las flores o La negra Ester, aunque son obras de 15, 20 o 30 personajes, y esta es una de tres caballeros y rompe récords. Es un texto muy sólido y un elenco muy bueno también, y probablemente no sería así de exitosa sin estos tres intérpretes. Hay que echarse flores también, porque a la larga estos viejos están tan activos como nosotros tres: tienen un proyecto, uno insólito, por lo demás, que es echar abajo el edificio del Costanera Center. O sea, son unos terroristas encima. Yo creo que esa mirada tan divertida está provocando que el público se desplace también, y se aleje cada vez más de los antiguos clásicos”.

Bastidas asiente. “Lo que dice Jaime es verdad: cuando se estudien estas obras en 10, 20 o 50 años, Viejos de mierda va a ser reconocida no solo como la obra más exitosa de su época, sino de los últimos 50 años, con la mayor cantidad de público y más dineros recaudados. “También por el dinero ganado por sus intérpretes”, le dice Vadell. Ambos se largan a reír.

Este último comentario no es al voleo. Según cifras entregadas por la Sociedad de Directores Audiovisuales, Guionistas y Dramaturgos (ATN), entre septiembre de 2016 (fecha en que se estrenó) y diciembre de 2018, Viejos de mierda les reportó a ambos autores ingresos por derechos de autor que exceden los $ 183 millones, correspondientes al 10% del total de la recaudación. Muy por encima de las ya citadas La pérgola de las flores, de Isidora Aguirre y Francisco Flores del Campo, o La Negra Ester, de Roberto Parra y Andrés Pérez, que según los mismos datos en seis años (2012-2018) obtuvieron $ 31 y $ 26 millones, respectivamente. Es decir, ni la cuarta parte.

¿Cómo les cae la etiqueta y el estigma que pesa sobre el “teatro comercial”?

“A mí me encanta”, dispara Bastidas. Vadell profundiza: “Es puro cinismo, porque todo el mundo que empieza a ensayar una obra tiene la ilusión de que se le llene el teatro. Y de ganar dinero. Cualquier actor que diga lo contrario es un mentiroso y le va a crecer la nariz. Además, ese es un pensamiento muy antiguo, de cuando el teatro aquí lo tomaron las universidades en los 40. Lo único que hicieron fue rodearlo de una especie de aureola intocable y aparentemente intelectual, y así se fue apartando el teatro de la gente”, opina.

Bastidas es también autor de las exitosas Viejas de mierda (junto a Magdalena Max-Neef) e Hijos de su madre, el más reciente trabajo del Teatro Aparte, dos de los montajes de mayor recaudación de este año ($ 21 y $ 18 millones correspondientes al 10% del pago por derechos de autor).

“Hoy para mí el teatro comercial no tiene que ver con la obra ni con el contenido. Tiene que ver con la gestión”, comenta. “Aquí somos un poco ignorantes al respecto y se piensa que por hacer una comedia estás haciendo teatro comercial, y no. Todo lo que se hace en Broadway, así hagas un Arthur Miller, es teatro comercial. Y es más: yo creo que esta pugna está bastante añeja a estas alturas. Se reirían de nosotros en Buenos Aires o en cualquier otra plaza teatral si supieran que nuestros críticos aún se cuelgan de ella. Es pura ignorancia a estas alturas”.

A los Viejos de mierda les queda cuerda para rato, según ambos. Tras las funciones de hoy y mañana en el teatro de Manuel Montt, la obra volverá entre los próximos 17 y 22 de septiembre al mismo escenario, para Fiestas Patrias. “¿Y no se va a presentar La Negra Ester?”, ironiza Vadell. Bastidas vuelve a tomar la palabra: “Tengo otra obra pensada para hacer con estos tres señores, una historia distinta aunque igual de divertida, y hasta estoy escribiendo el guion de la película de Viejos de mierda, que también tenemos pensada hacer, ¡pero esta obra no termina nunca! ¿Tú no estás aburrido, Jaime?”, le pregunta.

El actor responde: “Para nada. La estoy pasando tan bien como el primer día”.

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