Culto
MIB: una entrega más

MIB: una entrega más

MIB Internacional es un producto de chatarra sci-fi que acaso compense a quienes pagarán su boleto sin exigir mucho más que harto ruido y un puñado de risas o sonrisas.

Síntoma cultural de unos años 90 en que la verdad estuvo “allá afuera”, Hombres de Negro (MIB, para las nuevas generaciones) fue una marca en sí misma, feliz augurio de secuelas que consolidarían una franquicia de trajes cool y comedia empeñosa, aunque no muy inspirada.

La tercera entrega, hace siete años, fue la despedida de la pareja protagónica original –los agentes encarnados por Will Smith y Tommy Lee Jones- cuyo fiato y simpatía mantuvieron en pie la sarta de ocurrencias que incluye viajes temporales y alienígenas del año que les pidan. Ahora llega la cuarta, donde el estrellato queda en manos de una dupla más joven, ya vista y probada en Thor: Ragnarok: Tessa Thompson y Chris Hemsworth. Un dúo con “química”, como aseveran medios internacionales, que asume la misión de mantener el acorazado a flote con una mano de consagrados como Liam Neeson y Emma Thompson, y de una parrilla de chistes con vocación contemporánea.

La intriga transita entre Nueva York, París, Londres y Marrakech, y parte retratando a los nuevos personajes: ella, que desde niña supo de la agencia supersecreta encargada de proteger a la Tierra de “la escoria del Universo”; él, un agente con mucho oficio e instinto, pero no particularmente maduro ni responsable. Juntos, tendrán que custodiar un arma increíblemente destructiva, que en cualquier minuto puede caer en malas manos. Todo ello, mediado por imaginería computacional que suple con artificios lo que la puesta en escena no parece dispuesta a brindar. Y por la señalada química protagónica, así como por esos chispazos de comedia que algo hacen por la entretención.

La película fue dirigida por F. Gary Gray, fogueado artesano del thriller (El negociador), mientras la producción ejecutiva volvió a recaer en Steven Spielberg. La comparecencia de estos dos nombres, sin embargo, no autoriza demasiado entusiasmo: MIB Internacional es un producto de chatarra sci-fi que acaso compense a quienes pagarán su boleto sin exigir mucho más que harto ruido y un puñado de risas o sonrisas. O bien, a quienes se conformen con una historia que importa mucho menos que el estruendo en la sala, quedando la fotogenia del elenco encargada de proveer el resto. Un consuelo: ahora que las cintas de superhéroes duran eternidades, al menos esta baja de las dos horas.

 

Sobre el autor: