Culto
¿Proteger o destruir? La disputa por el histórico mural del Santa Lucía

¿Proteger o destruir? La disputa por el histórico mural del Santa Lucía

Un grupo de artistas y arquitectos pide que se declare Monumento Histórico la obra de mosaicos instalada en 1972 en el paso bajo nivel del cerro. Esto, como última medida para protegerlo del plan de remodelación del Municipio de Santiago, que incluye la construcción de una explanada que taparía un 11% del mural y que ya está en etapa de licitación.

A fines de los años 60 el centro de Santiago se había convertido en un atolladero de vehículos producto del inevitable desarrollo urbano. El presidente Eduardo Frei Montalva decidió dar marcha, a través de la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU), a un plan de descongestión que incluyó la apertura de la calle Diagonal Paraguay y la construcción de un paso bajo nivel que conectara a la Alameda con el sector oriente de Santiago. El resultado fue un túnel de 52 metros de largo con dos salidas a las calles Diagonal Paraguay y Carmen. 

Sólo tres días después de su apertura, el 18 de julio de 1970, se iniciaron otras labores de construcción, esta vez de una obra de arte: un mural de mosaicos diseñado por los artistas Eduardo Martínez Bonati, Iván Vial y Carlos Ortúzar que también reflejaba los aires modernistas que inundaban a la escena artística de la época. De simples formas alargadas azules y estilo cinético, el mural es el más largo del país y hoy se encuentra en riesgo.

Los artistas Carlos Ortúzar, Eduardo Martínez Bonati e Iván Vial entrevistados por su mural en la revista Paula.

Al deterioro evidente por el paso del tiempo y la nula conservación que ha tenido la obra desde su construcción, se suma ahora la inminente remodelación del sector que desde hace tres años planea la Municipalidad de Santiago. Se trata de la construcción de una explanada de 575 metros cuadrados que conectará la Plaza Vicuña Mackenna y el Cerro Santa Lucía, sobre el paso bajo nivel y que cubriría 11% del mural.

El diseño, que cuenta con un financiamiento adjudicado de $1.171 millones, fue aprobado también por el Consejo de Monumentos y ya está en etapa de licitación, con un plazo de cierre para el 11 de junio.

Ante esto, un grupo de defensores del mural, liderados por los arquitectos Patricio Gross, Pelagia Rodríguez y la restauradora Angela Benavente lanzó una campaña pública para que se declare Monumento Histórico y así resguardar la obra de posibles daños. La petición está firmada por más de 100 personalidades, entre ellas los artistas Federico Assler, Gaspar Galaz y Francisco Gacitúa y los arquitectos Germán del Sol, Victor Gubbins y Cazú Zegers, además del propio Eduardo Martínez Bonati, el único vivo de los tres autores.

Este domingo a las 12.30 h, para el Día del Patrimonio Cultural, se realizará un recorrido guiado por el mural desde la Plaza Vicuña Mackenna, a cargo del periodista y fundador de Santiago Adicto, Rodrigo Guendelman.

“El mural ha estado en completo abandono y lo que ahora se quiere hacer, que es ponerle una losa encima, es de una ignorancia y falta de sensibilidad absoluta”, opina el arquitecto Iván Vial, hijo de otro de los autores del mural, fallecido en 2016. “ Nos dicen que sólo van a tapar una pequeña parte, pero lo cierto es que justamente es el trozo del mural que puede ser visto desde la calle; claro, para ellos el mural es sólo para los automóviles, y eso no es cierto. La idea original fue regalar arte al espacio público, que somos todos”, agrega.

Parte del deterioro del mural del Santa Lucía son los diversos rayados que han aparecido sobre él.

Restauración en deuda

Desde la secretaría técnica del Consejo de Monumentos, la petición para declarar la obra Monumento Histórico obtuvo pleno consenso en una reunión del 24 de abril pasado, pero se decidió sesionar de nuevo con el presencia de representantes del municipio, el próximo 12 de junio, un día después de que cierre la licitación de la explanada.

Patricio Gross, uno de los arquitectos que lidera la campaña, plantea sus resquemores ante la postergación: “La solicitud para la declaratoria se presentó hace dos años, pero por una serie de trámites que para mí no tienen una explicación muy clara se aplazó hasta ahora. El que se realice la reunión un día después de que termine la licitación de la empresa constructora me parece por lo menos sospechoso”.

Gross conoce de cerca la historia del mural, ya que como jefe técnico de la Cormu en los 70 fue parte del jurado que dio por ganadores a Vial, Martínez y Ortúzar en el diseño de la obra. “Nuestra pelea parte desde mediados del 2000 cuando pusimos atención en el deterioro del mural. Desde entonces hemos estado exigiendo la restauración de la obra que en su momento fue pionera del arte cinético en América Latina”, explica.

mural Santa Lucía
Una de las vistas peatonales que se pueden tener del Mural Santa Lucía.

La petición de los defensores del mural no es solo que se le declare Monumento Histórico, “sino que se replantee todo el proyecto del municipio, porque tapar aunque sea un pedazo del mural no tienen ninguna justificación histórica ni urbanística”, agrega Gross.

Según César Rodríguez, director de la Secretaría Comunal de Planificación (SECPLAN) de Santiago, a cargo de las obras de la explanada, el proyecto quiere rescatar la intención original de Benjamín Vicuña Mackenna, quien fuese el remodelador del Cerro Santa Lucía, y quien deseaba comunicar el hito geográfico con la ciudad.

“Cuando se construyó el paso bajo nivel, lo que se hizo fue una herida urbana que nosotros buscamos sanar ahora con esta explanada, no es un capricho, es una búsqueda de rescate patrimonial”, dice Rodríguez y asegura que se está levantando un estudio técnico que evalúe el estado actual del mural para luego restaurarlo.

La idea del municipio es comenzar los trabajos de la explanada en octubre próximo y al mismo tiempo iniciar la restauración de la obra, plan que para Gross no tiene sentido: “Si uno estudia el proyecto en detalle, te encuentras con vigas y una serie de tornillos que sin duda van a destruir el mural. Lo correcto es primero preocuparse de la restauración y luego planificar cómo remodelar sin hacer daño al patrimonio que ya está en la ciudad”.

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