Culto
“Esta es mi primera vez”: historia secreta del debut de Los Tres en el Festival de Viña

“Esta es mi primera vez”: historia secreta del debut de Los Tres en el Festival de Viña

En 1996 los penquistas se presentaron en el certamen con el éxito de sus tres primeros discos a cuestas y con el interés generado por la sesión Unplugged que habían grabado para MTV meses antes. Vestidos de escolares y con una mala relación con la prensa, los músicos desplegaron una actuación que fue considerada una de las mejores de esa edición.

Cuando Francisco “Pancho” Molina regresó a su cuarto en el Hotel Gala tras la actuación de Los Tres en el Festival de Viña, encontró una botella de Chardonnay encima de la cama. Le acompañaba una tarjeta firmada por Illapu —también presentes en la parrilla ese año— en que les felicitaban por su show. De inmediato se la mostró a los otros integrantes del cuarteto, quienes también se habían topado con el obsequio.

“Me voló la cabeza. Después nos empezamos a relacionar más con ellos, hicimos un recital, el ‘Hecho en Chile’. Estábamos muy emocionados con ese gesto”, recuerda el baterista, el único integrante original de la agrupación que accedió a conversar del tema con Culto.

Los penquistas debutaron en el evento el sábado 17 de febrero de 1996. Por entonces, su popularidad estaba en ascenso gracias al éxito de su tercer elepé, La espada & la pared (1995), el que lanzaron en una capilla en Colina.

Las buenas ventas del material le valieron la obtención de discos de oro y platino, gracias a singles que se convirtieron en clásicos como “Déjate caer”, “Hojas de té” y el acierto de grabar “Tu cariño se me va”, el cover de Buddy Richard.

Un reconocimiento mayor llegó en septiembre de 1995, con el registro de su sesión desenchufada para MTV, la primera que realizó un grupo chileno para la cadena estadounidense. Ese hito se gestó durante una visita del cuarteto a Nueva York.

Roberto “Titae” Lindl. Archivo de Copesa.

“Por distintos contactos, invitamos al periodista que trabajaba en MTV. Luego llamamos al productor y equipo artístico del MTV a un bar de Miami —el Roses si mal no recuerdo—. Ahí les propuse hacer el Unplugged de inmediato porque estaban alucinados con ellos. Seis meses después estábamos grabando”, detalla Carmen Romero, exmánager del conjunto.

Antes de 1996 hubo conversaciones para llevar a los hombres de “Te desheredo” a Viña. “Pero no prosperaron por tema presupuesto”, cuenta Romero. “La condición era cobrar lo más alto posible, y después lo logramos”, apunta Pancho Molina.

El golpe de haber sido considerados para realizar el disco desenchufado cambió las cosas. “Con eso, Viña los quería sí o sí”, detalla Romero. La información de la época, confirmada por las fuentes, señala que la organización accedió pagar un monto superior a lo que se les pagaba a los artistas locales.

A juicio del exdirector de Radio Futuro, Rolando Ramos, la agrupación “se convirtió en una banda importantísima del rock-pop nacional, junto a Los Prisioneros y La Ley. Su gracia es que incorporaron el ‘sentimiento chileno’ en su trabajo, eso lo hizo transversales. No solo eran rock, también había folklore”, señala.

Para Guillermo “Cuti” Aste, músico que participaba como invitado en los shows del grupo, la clave del ascenso está en que la propuesta musical de Los Tres se diferenció de la oferta del momento. “A principios de los 90’ estaba de moda el pop más duro, más cuadrado, con batería programada, y ellos tocaban una música más ‘redonda’ les decía yo, con más swing, con la muñeca más suelta. Un rock n’ roll clásico”, analiza.

Dedicado a Punta Peuco

El conjunto abrió la cuarta jornada del Festival, en la que también se presentaron los cantantes Andrés de León y Diego Torres, además del humorista Jorge Franco con su personaje “El náufrago”.

“Fue una muy buena negociación porque pedimos estar el sábado, horario estelar, repertorio sin discusión y pago. Queríamos el estándar de los artistas internacionales”, cuenta Carmen Romero.

Arrancaron la presentación con “Sudapara”, una composición incluida en el primer disco homónimo de 1991. “Esa era un clásico para partir. La veníamos tocando en Conce antes que el Ángel [Parra] se integrara al grupo”, detalla Molina.

Según apunta la reseña del show que La Tercera publicó el domingo 18 de febrero, el respetable enganchó rápidamente con el espectáculo. “El público de la Quinta Vergara se entregó de inmediato. ‘Suda para’ [sic], ‘La espada & la pared’, ‘Hojas de té’ y ‘Un amor violento’ lograron lo que ni el publicitado Juan Gabriel pudo: hacer bailar a todos (hasta a un carabinero medio escondido)”.

Como una escena propia de la transición, al momento de presentar el tema “La primera vez”, el cantante Álvaro Henríquez anunció: “Esta canción está dedicada a todos los que están en Punta Peuco y para los que deberían estar”. El centro de reclusión para militares condenados por delitos de lesa humanidad se abrió un año antes, con la polémica historia del “picnic” de un grupo de uniformados. Sin embargo, según las fuentes consultadas, las palabras no ocasionaron mayores consecuencias.

El setlist de esa jornada se acordó de forma colectiva, aunque para entonces los intérpretes de “Pájaros de fuego” ya tenían pulidos ciertos detalles en su puesta en escena. “Nos preocupábamos de que la energía del show tuviera una curva, empezábamos bien arriba, unas tres canciones, luego bajábamos un poco y rematábamos con algo duro. Lo bueno del repertorio es que teníamos de todo”, afirma Molina.

Esa noche, el baterista tocó con un kit Sonor Prolite, con el que grabó los discos Se remata el siglo (1993) y La espada & la pared. “Me volaba la cabeza como sonaba el Mike Bordin, de Faith No More, el tom largo y esa onda del sonido grande, muy de los 90’. Después usé baterías más chicas, tipo jazz”, detalla.

Tras tocar un set de cuecas que incluyó “La vida que yo he pasado” de Roberto Parra, y despachar temas como “He barrido el sol”, “El aval”, Gato por liebre”, y “Tu cariño se me va”, el conjunto cerró su actuación con una poderosa interpretación de “No sabes que desperdicio tengo en el alma”.

¿Cómo fueron los ensayos de cara al concierto? Cuti Aste detalla que tanto en los 90’, como en su actual alineación, las canciones se trabajan de forma exhaustiva. “Tocábamos harto, al Alvarito le gusta ensayar varias veces cada canción, especialmente las que no están en los repertorios habituales”.

Molina agrega. “No recuerdo que hayamos preparado algo especial, porque veníamos con harto training en vivo. Lo que sí conversamos era el cómo nos íbamos a presentar”.

“Como en un colegio”

Un detalle curioso de la actuación en Viña, es que los músicos tocaron vestidos con uniformes de colegio. Si bien Álvaro Henríquez y Roberto “Titae” Lindl habían sido compañeros en el Charles de Gaulle, de Concepción, no se trató de un simple ejercicio de nostalgia a los días en que formaron sus primeras bandas escolares, como los Dick Stones.

Según Pancho Molina, la historia fue así: “Íbamos en una van discutiendo qué onda con la actuación y ahí dije: ‘vistámonos de colegio, uniformémonos’”, relata. No era una propuesta causal. “En esos días nos achacaban que nos vestíamos mal, que La Ley eran los cool y nosotros un desastre; que ellos eran los simpáticos y nosotros los pesados, entonces tenía que ver con eso también”, agrega.

Para el percusionista -que vistió el traje del Instituto de Humanidades de Concepción- esta suerte de “rivalidad” mediática con los hombres de “Prisioneros de la piel” era más un asunto de marketing que algo real. “Yo creo que eso era algo armado por las discográficas. Nosotros ensayábamos en Balmaceda 1215, inmediatamente al lado de la sala de ellos y había mucho respeto. Beto Cuevas siempre un caballero y Mauricio Clavería es uno de los bateristas de más alto nivel en Chile”, señala.

Por su lado, Rolando Ramos respalda la tesis del ex Los Titulares. “Yo nunca vi rencillas ni nada, ambas bandas caminaban en senderos distintos, con sonoridades distintas. Quizás competían un poco por los clips. En una primera etapa Los Tres estaban más preocupados de buscar una propuesta estética que los definiera, y la Ley era más cercana al pop británico. Eran distintos”.

Según consta en la nota de La Tercera antes mencionada, durante una breve intervención antes de dar paso a la sección de cuecas, el conductor del evento, Antonio Vodanovic les dijo a los penquistas: “Como en un colegio”, a lo que Henríquez le respondió: “Y él –Vodanovic- es el director”.

Antipáticos, pero buenos

En el artículo ya referido se proponía una curiosa comparación. “Ellos [Los Tres] dicen que son los ‘Chino’ Ríos de la música: antipáticos, pero buenos. De verdad existen varios elementos para pensar que son desagradables, pero como dice la canción de su primer álbum, a lo mejor son solo ‘Tontos, no pesados’”, se leyó en la época.

No era una analogía inocente. A pesar de que la prensa de entonces les reconocía su calidad musical, también les reprochaba su fría actitud hacia los medios. Ello se notó en la rueda de prensa previa a la actuación, oportunidad en que Henríquez respondió las consultas “con manifiesta apatía”, según consignó el matutino.

Ante la pregunta “¿Por qué no son cariñosos con su público?”, el autor de “Moizefala” dijo: “Somos cariñosos, lo que pasa es que con algunos medios no tenemos onda”.

Esa fue la única oportunidad en que alguien de la agrupación enfrentó los micrófonos durante el Festival, pues tras finalizar la actuación en la Quinta Vergara se fueron del recinto sin emitir declaraciones. “Según sus palabras no querían contestar las mismas preguntas de siempre. Fueron pesados nuevamente”, detalló la referida nota de la época.

Pero Cuti Aste tiene una visión distinta. Opina que en esos años no existía una especialización y por ello el foco de las entrevistas no era lo musical. “Los periodistas de espectáculos estaban preocupados de puras huevadas, había poca gente especializada. Entonces las preguntas eran bastante hueonas y muchas veces no sabían con quién estaban hablando”.

El multinstrumentista se explaya con una explicación más profunda. “En esa época no había respeto por el artista chileno, se le minimizaba. En la televisión se hacía playback, entonces Álvaro exigía tocar en vivo, que los programas tuvieran un sistema de sonido para eso. Y también empezaron a cobrar, a hacerse respetar. Como eran famosos, los canales se vieron obligados a aceptar. Pero eso les costó una estigmatización importante. Se confundía arrogancia con exigir mínimo respeto”.

Foto: archivo de Copesa

***

Tras la presentación en la ciudad jardín, se intensificaron las conversaciones para internacionalizar la trayectoria de los penquistas. “La carrera de los Tres fue siempre sin transar. Lo mismo era Televisa que TV Azteca. Y para México fue decisivo hacer la negociación con Sony de ese país. Lograr ponerlos como prioritarios fue más importante que las conexiones con los medios”, detalla Carmen Romero.

A los pocos días de Viña iniciaron una gira que les llevó a la costa oeste de Estados Unidos. “Ahí se comenzó a gestar la idea de grabar una producción allá, lo que después fue el Fome, también fuimos a Argentina, mucha actividad. Después del Festival y MTV se pusieron todos creativos”, detalla Pancho Molina.

En estos días, el también jazzista trabaja como músico y productor de la banda funk Jodelase, cuyo material está en Spotify (lo puedes escuchar acá), y se aprontan a lanzar un nuevo single titulado “Estoy fuera”

Por su lado, Aste volvió a tocar con la actual alienación de Los Tres. También hace presentaciones con una nueva formación de La Regia Orquesta, el grupo que musicalizaba el montaje de La Negra Ester, el que integró originalmente junto a Jorge Lobos y Álvaro Henríquez. “Estamos revisando la música del tío Roberto y el tío Lalo en un show más ampliado, alargando las canciones con solos al estilo jazzístico”, detalla.

Tras el fin del certamen, el martes 20 de febrero de 1996, La Tercera hizo una encuesta en que se consultó a varios profesionales de la música sobre los mejores espectáculos de ese año. “Un intérprete extranjero, Juan Gabriel, y una banda chilena, ‘Los Tres’, alcanzaron la unanimidad para ser considerados como lo mejor”.

Sobre el autor:

Felipe Retamal N. |
Periodista de Culto. En Twitter es @feloretamaln