Culto
Green Book: jugar sobre seguro

Green Book: jugar sobre seguro

Green Book es una película que juega siempre sobre seguro, sin atreverse a entregar un fotograma que huela a debate o políticamente incorrecto.

Amistad y entendimiento es lo que trae la múltiple candidata al Oscar (Película, Actor, Actor Secundario) Green Book. Dirigida por Peter Farrelly y protagonizada por Viggo Mortensen y Mahershala Ali, esta también una historia altamente predecible y de buenas intenciones.

En la trama, basada en un hecho real de 1962, conocemos a Tony Lip (Mortensen), un italiano duro, algo racista pero de buen corazón, que se ha quedado sin trabajo. Por eso acepta la labor de chofer y guardaespaldas para Don Shirley (Ali), eximio pianista negro, quien realiza una larga gira por el sur de EE.UU.

Peter Farrelly trabaja por primera vez en solitario – siempre había dirigido con su hermano Bobby- y deja atrás las comedias tipo Una pareja de idiotas y Loco por Mary, para adentrarse en temas más dramáticos y humanos. Claro que no por cambiar de género la moral de su director ha variado un ápice: sigue siendo un optimista que espera que el bien y surja entre sus personajes. No importan los contratiempos que Lip y Shirley se encuentren en el camino, las soluciones están cerca y el futuro no pierde brillo.

Existe mucho de didáctico en esta historia, tanto que a ratos se siente cómo al espectador lo remecen las enseñanzas y ejemplos que se imparten. Farrelly nunca se ha caracterizado por las sutilezas, pero sí entiende cómo llegar al público con su fe a toda prueba. Si no se le analiza demasiado, esta película de mirada corta logra incluso cautivar, en especial gracias al trabajo del dúo protagónico. Mahershala Ali está impecable en su personaje culto, retraído, temeroso y solitario. En el caso de Viggo Mortensen, su italiano bonachón y de mente estrecha aunque listo para entender, cae a ratos en algo de caricatura pero se las arregla para nunca ser un chiste y entregar momentos de ternura y humanidad.

Green Book es una película que juega siempre sobre seguro, sin atreverse a entregar un fotograma que huela a debate o políticamente incorrecto, lo que la hace entrar en ese pabellón de películas inocuas que no se atreven a mucho, pero que se sienten contemporáneas y hasta necesarias debido a las temáticas que tratan.

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