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True Detective: los crímenes reales que inspiraron la tercera temporada

True Detective: los crímenes reales que inspiraron la tercera temporada

Movidos por la explosión de programas televisivos dedicados a la crónica roja, Vanity Fair dio con tres asesinatos reales en los que se ha podido basar Nic Pizzolatto para crear el último ciclo de la serie de HBO.

¿Qué sabemos de la tercera temporada de True Detective? En síntesis, Mahershala Ali se mete en la piel de Wayne Hays, un detective que investiga, en tres líneas de tiempo distintas, el caso Purcell.

¿Caso Purcell? En noviembre de 1980, los pequeños hermanos William y Julie, hijos de un matrimonio en crisis de un pequeño pueblo de Arkansas, desaparecen en un paseo en bicicleta, lo que gatilla la investigación de los detectives.

Según Vanity Fair, la historia, por distintas circunstancias argumentales, podría estar basada en los siguientes tres casos reales.

Los tres de West Memphis

El más evidente, según la publicación, parece ser el de West Memphis. Un caso tristemente célebre ocurrido el 5 de mayo de 1993 cuando tres niños de ocho años en Atlanta —Steve Branch, Michael Moore y Christopher Byers— fueron encontrados asesinados.

Estaban desnudos y habían sido atados con los cordones de sus propios zapatos mientras eran torturados. Uno de ellos presentaba heridas en varias partes de su cuerpo y su escroto y pene habían sido mutilados.

Tres años después de la desaparición de los menores, en 1996, el documental Paraíso perdido: los asesinatos de los niños de Robin Hood Hill (disponible en HBO GO) narró la historia completa y pronto se convirtió en un parangón del género. El filme fue además uno de los primeros precedentes en el uso de canciones de Metallica para una película, lo cual atrajo atención al caso.

Por ese crimen fueron condenados tres adolescentes: Damien Echols, de 18 años, Jessie Misskelley Jr., de 17, y Jason Baldwin, de 16, quienes fueron liberados en 2011 habiendo pasado más de dieciocho años en prisión.

Las similitudes con la tercera temporada de True Detective son evidentes. En primer lugar, el universo donde se ambienta la ficción, West Finger, Arkansas, recuerda a West Memphis, del mismo estado donde ocurrió el crimen real. Y en segundo lugar, otro asunto muy gráfico: la escena en que unos adolescentes que conducen un escarabajo púrpura con cara de pocos amigos en la serie y cuando Wayne Hays y su compañero Roland West (Stephen Dorff) le preguntan a uno de ellos, Ryan Peters (Brandon Flynn), si su polera de Black Sabbath es satánica.

Los tres de West Memphis fueron relacionados con prácticas de satanismo y ocultismo, lo que llamó la atención cuando fueron juzgados por asesinato y también creó cierto pánico social en la comunidad a la que pertenecían.

Por último, y no menor, sabemos que en la serie la profesora Amelia Reardon (Carmen Ejogo) escribe una crónica del crimen que se convierte en best seller. La periodista Mara Leveritt hizo lo mismo en 2002 con Devil’s Knott, que incluso fue llevada al cine en 2013, bajo el título Condenados.

Jacob Wetterling y un paseo en bicicleta

El segundo caso real que podemos atribuir a la tercera temporada de True Detective es el de Jacob Wetterling, un niño de 11 años de St. Joseph, en Minnesota, que fue secuestrado y asesinado en 1989.

El menor desapareció junto a su hermano y un amigo, pero ellos fueron liberados por su captor. Según recuerdan en Vanity Fair, el podcast Into the Dark abordó en 2016 el trágico episodio, y recordó la noticia de que Danny Heinrich, sospechoso del crimen en la investigación, había revelado a las autoridades dónde se encontraban los restos del pequeño.

El caso se mantuvo sin resolver por casi treinta años.

La referencia de la serie es evidente: William y Julie Purcell desaparecen mientras pedalean sus bicicletas, un símbolo potente y a la vez inquietante, ya que Wetterling desapareció con ella.

Desde ese momento, muchos padres prohibieron a sus hijos hacer paseos solitarios en bicicleta y en 1993 apareció una ley que endurece las penas contra los agresores y violadores de niños, la que lleva el nombre de la víctima.

Dos chicos en las vías

El último caso que recoge Vanity Fair tiene una conexión menos estrecha con la ficción de HBO. Mara Leveritt (en la foto), la autora de Devil’s Knott, que fue llevada al cine, también es la escritora tras Boys in the Tracks, investigación sobre la muerte de Kevin Ives y Don Henry, de 17 y 16 años, dos adolescentes de Alexander, Arkansas.

Según el relato, sus cuerpos aparecieron en 1987, junto a las vías del tren, y aunque en un momento se barajó la idea de un accidente, más tarde se teorizó con que su muerte podría estar relacionada con una operación encubierta del gobierno.


Revisa más historias de True Detective en este link. La tercera temporada estrena un nuevo capítulo todos los domingos por HBO.

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