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Father John Misty: ¿Un nuevo Lennon?

Father John Misty: ¿Un nuevo Lennon?

El músico estadounidense se presenta este sábado en Santiago, en uno de los shows que asoma como imperdible de la cartelera 2018. Father John Misty viene a mostrar su cuarto álbum, God’s favorite customer, que bien podría ser el Mind games de John Lennon.

De niño tenía pesadillas con lenguas de fuego que estallaban en el cielo y con una escalera que daba al infierno. Joshua Tillman, que años más tarde se transformaría en Father John Misty, se crió en una familia evangélica, en Rockville (Maryland), que estaba convencida del inminente fin del mundo. Incluso los profesores de su escuela solían ordenarle que dejara a un lado lo material, porque lo más importante era prepararse para el final de los tiempos. Aburrido de la religión como el centro de su universo, un día se largó y no quiso saber más de sus padres. Entonces encontró refugio en la música. Fue su primer “despertar”.

“Cuando era más joven, mis únicas realidades eran el cielo, el infierno, los ángeles y todas esas estupideces”, ha dicho al explicar su infancia y adolescencia. Tras estudiar en una universidad evangélica en Nueva York, finalmente Tillman se instaló en Seattle, donde comenzó trabajando de panadero. Tenía 21 años. Pronto comenzaron a aflorar las melodías de la época en que aspiraba a convertirse en pastor y entonces conoció al cantautor indie Damien Jurado, quien lo apadrinó.

Luego de tres trabajos auto editados, publicó su primer álbum de verdad, Minor Works (2006). Y a partir de entonces, de manera compulsiva, lanzó otros cuatro discos, de tonos melancólicos, en plan folk y con susurros tipo Leonard Cohen. ¿Su lírica? Nostalgia e introspección pura, de un ser abrumado por la vida. De a poco comenzó a introducir armonías más góspel, cuerdas y xilófonos, muy en la línea de Fleet Foxes, agrupación a la que se unió en 2008 como baterista. Con la banda indie folk giró por buena parte de Estados Unidos, pero no era lo de él. Poco le faltó para cortarse las venas.

“Intentaba parecer lo que aspiraba a ser. Como un hombre joven, quería ser un viejo y parecerme a mis héroes. Sin embargo, lo mejor a lo que podía aspirar era a ser una buena imitación de ellos. Terminé harto, y decidí matar a mis ídolos. Nunca llegarás a ser Will Oldham, ni Neil Young, ni Richard Buckner ni Bob Dylan porque, hagas lo que hagas, eres tú, y lo puedes hacer bien o con miedo”, dijo a Rockdelux en 2012.



Nace una estrella

Si antes lo aburrió la religión, esta vez se vio abrumado con tanta seriedad y nuevamente lo dejó todo. Fue su segundo “despertar”. Tillman dejó aquella vida de músico bueno, de barba hipster y guitarra de palo. Entonces comenzó a escribir una novela, se fue de viaje durante seis meses por la costa y vio la luz, según él mismo ha dicho, gracias a unos hongos alucinógenos que le mostraron un nuevo camino, muy diferente a su infancia en Rockville y a sus años como veinteañero en Seattle. Fue entonces que se reinventó y nació Father John Misty, un pseudónimo ridículo, pero que bien resume su actual propuesta. Tillman (que si se le saca la letra T significa hombre enfermo) comenzaba a quedar atrás.

“Yo hacía una música triste y bastarda”, le dijo a The New York Times el año pasado. Cuando Tillman tuvo tiempo para escribir con mayor libertad, encontró una suerte de conexión con un sentido del humor que había olvidado. También con el sarcasmo y la ironía. A partir de ese momento nunca más se tomó tan en serio y se aventuró en el personaje que creó: Father John Misty.

Ya en su primer álbum como FJM, Fear Fun (2012) dejó claro por dónde venía la mano. Ahora el modelo era John Lennon, Randy Newman, Bon Iver y Elton John, entre otras muchas influencias, además del Pet Sounds de The Beach Boys. Father John Misty se liberó y dio rienda suelta a su nueva iluminación, con menos autocensura y auto recriminaciones. El mismo ha dicho que conoció a The Beatles recién a los 18 años.

Si Dylan se electrificó en 1965, Father John Misty dio aquel paso en su segunda placa, I Love You, Honeybear (2015), donde introdujo un sonido sesentero-setentero, con cuerdas, bronces, pianos, teclados, guitarras eléctricas y armonías a doquier. ¿La lírica? Ironía pura, descargos sin filtro, reflexiones crudas y pasajes sobre el amor y el desamor. “Amor mío, tu eres la única con la que quiero ver el barco hundirse”, canta en el tema que da nombre al álbum. “Quiero llevarte a la cocina. Levanta tu vestido de novia, alguien probablemente fue asesinado”, narra en “Chateu Lobby #4”.

Aunque ambos discos vendieron bien y recibieron múltiples elogios, no fue hasta Pure Comedy (2017), cuando Father John Misty tuvo –otra vez- un nuevo despertar o más bien, un nuevo “amanecer”. “El título de Pure Comedy es uno de los pocos chistes del disco, un poco de ironía contundente, para un conjunto demasiado convincente de canciones que visualizan la catástrofe global como el resultado inevitable de la naturaleza humana”, sentenció el Times.



Juegos mentales

Aquí, Tillman, o bien Father John Misty, habla de política, de sobrevivencia, de la naturaleza humana, de las redes sociales y cuanta cosa atormenta a la sociedad actual. Todo, con dosis lisérgicas, de humor y de desmadre, características ausentes en su público milenial, alérgico a lo imprevisible y a la farra. “Oh, sus religiones son las mejores. Se adoran a sí mismos, pero están totalmente obsesionados con zombies resucitados, vírgenes celestiales y trucos de magia”, dice en “Pure Comedy”, que bien podría ser un tema del Mind Games (1973) de Lennon.

“‘Pure Comedy’ parte con que los seres humanos somos muy únicos en la desesperanza que nos rige. Y pensamos en el amor como esta cosa etérea y romántica, cuando el amor en realidad es nuestro mecanismo de supervivencia. Si los seres humanos no nos cuidamos mutuamente, literalmente morimos. Entonces la canción repasa nuestra historia y todas las formas que hemos buscado de sobrevivir, con todo volviéndose más complicado y loco. Y termina donde empezamos, lo único que tenemos es el uno al otro. Todo lo demás es una completa locura”, dijo a Culto en 2017.

Con el álbum, grabado en análogo y con Jonathan Wilson de productor, vinieron las apariciones en Saturday Night Live, colaboraciones con Lady Gaga y Beyoncé y para el video de “Total Entertainment Forever”, un clip alucinante con Macaulay Culkin como Kurt Cobain crucificado, a lo “Heart-Shaped Box”.

No contento con el éxito de Pure Comedy, este año Father John Misty lanzó un álbum aún mejor: God’s Favorite Customer, intelectualmente estimulante y musicalmente soberbio. En “Disappointing Diamonds Are the Rarest of Them All”, con una línea de bajo a lo McCartney, narra descreído: “Los diamantes que decepcionan son los más raros de todos. Y un amor que dura para siempre, realmente no puede ser tan especial”. God’s Favorite Customer bien podría ser el Walls and Bridges (1974) del exbeatle.

La crítica ha aplaudido de pie la nueva obra de FJM, contenida, emotiva y de alto vuelo musical. En su última placa no sólo hay melancolía en piezas mid-tempo, sino que también gemas más urgentes, como la irónica y genial “Mr. Tillman”, que narra las desventuras del señor Tillman en un hotel. Pero resulta que Tillman, de 37 años, no es otro que Father John Misty.

“Tres terapeutas me han diagnosticado trastorno por estrés postraumático”, ha reconocido Father John Misty, quien ha enfrentado severos cuadros de estrés y depresión. “El ácido realmente ayuda. Pero probablemente no debería hablar de esto porque Jeff Sessions (el fiscal general de Donald Trump) vendrá por mí”, le dijo al New York Times, con su ya conocido sarcasmo. Father John Misty, ha resucitado.


Father John Misty se presenta este sábado en el marco del Aniversario Club Fauna, en el Teatro Teletón, junto a Animal Collective, Cut Copy, Niños del Cerro y Perras on the Beach. A partir de las 19:30. Entradas a través de Puntoticket.

Sobre el autor:

Alejandro Tapia |
Editor de Mundo de La Tercera. Ha cubierto los más importantes hitos políticos de América Latina de las últimas dos décadas.