Culto
Cuando Harry conoció a Sally: un romance poco romántico

Cuando Harry conoció a Sally: un romance poco romántico

A tres décadas del estreno de Cuando Harry conoció a Sally..., una película que es parte del canon de la comedia romántica y el cine de los 80s, repasamos la relación entre los personajes de Billy Crystal y Meg Ryan, una pareja que parece gritar desde otros tiempos que no existe una sola manera de amar.

Uno

A pesar de ser una historia de amor, la película se escapa de ciertas concepciones sobre el amor romántico, pues habla de una relación que se construye con el tiempo, con honestidad y buenos chistes. O sea, un amor poco romántico.

A diferencia de muchas películas del género, no existe un primer encuentro “mágico” entre los protagonistas. Este encuentro, generalmente producto de una casualidad cósmica, genera “el flechazo” que se acompaña con notas musicales para acentuar su importancia y que sostiene el resto de la trama en la película. Harry y Sally se conocen por una casualidad (comparten el auto para viajar de Chicago a Nueva York) pero no hay química instantánea, no hay flechazo y una vez terminado el viaje cada cual sigue con su vida.

Cuando Harry conoció a Sally.

Me gusta pensar que en realidad los personajes se conocen tres veces. En los dos primeros encuentros —el viaje a Nueva York y el viaje en avión—, Harry y Sally están bastante enfocados en sus necesidades y objetivos personales. Tienen ideas diferentes sobre el amor y cómo tratar con el otro. Además, hay cierta altanería entre ambos personajes (debo mencionar que detesto que Harry insista en decir que lo sabe todo y asuma que Sally se siente de una manera pero “ella no lo sabe”), la que desaparece en el tercer encuentro.

El tercer encuentro no tiene una chispa especial, son solo dos personas que acaban de terminar relaciones importantes —Harry se está divorciando y Sally ha dejado a un novio de muchos años— y necesitan conversar con alguien que comparta una experiencia similar. En el fondo, se acompañan como amigos que enfrentan el mismo duelo.

Cuando Harry conoció a Sally…

Dos

Muchas veces las historias de amor sostienen su relato bajo la idea de los “amores imposibles” que generan impacto, curiosidad y empatía por la pareja que debe vencer obstáculos externos. Cuando pensamos en algo “romántico” tenemos en nuestro subconsciente la idea de que el amor puede vencerlo todo. Estas historias tienen el primer encuentro cósmico y muchas veces se produce a través de equivocaciones o errores y remarca la condición de “imposible” en la relación.

Si pensamos en Sueño de amor (2002) la mucama personificada por Jennifer López no tenía posibilidades de conocer al político interpretado por Ralph Fiennes, porque pertenecían a grupos sociales distintos. El encuentro mágico se produce, pero el estar basado en un error, la relación entre los personajes está en la constante amenaza de “cuando se devele la verdad”.

El amor entre Harry y Sally no tiene nada de imposible. Ambos viven en la misma época, mismo lugar, son de una edad similar, pertenecen a un mismo grupo social. Entonces, ¿qué se interpone realmente entre ellos? Bueno, ellos mismos. Son personajes que deben reflexionar sobre sus decisiones y vencer sus miedos personales. Creo que esta clase de historias de amor debe ser mucho más común que los amores imposibles.

Cuando Harry conoció a Sally…

Tres

Finalmente, el tercer rasgo que creo que hace poco romántica a esta película es la honestidad. Tanto Harry y Sally, como sus amigos Marie y Jess, representan lo que las mujeres creen de los hombres, lo que los hombres piensan de las mujeres, lo que los hombres piensan de los hombres y lo que las mujeres creen de las mujeres. La película está llena de ejemplos, desde la conversación en el avión donde Harry le cuenta a Sally que a los hombres no les gusta acurrucarse después del sexo, la memorable escena en la cafetería donde Sally le enseña a Harry que las mujeres pueden fingir un orgasmo (y quizás el hombre no pueda darse cuenta).

Harry explica mi punto de mejor manera: “No le tengo que mentir (a Sally), porque no estoy pensando en cómo llevarla a la cama… así que puedo ser yo mismo”.

Si bien es una película donde los personajes enfrentan el desamor y buscan a otro, no están buscándolo en cada escena. La ausencia de la seducción constante permite que los personajes sean más transparentes, más vulnerables (porque no tienen una imagen que mantener) y más cercanos a los espectadores.

La honestidad de la película también está ligada a los distintos testimonios de amor contados por distintas parejas. Cada historia es diferente, algunas fueron rápidas y otras más lentas, algunas con componentes mágicos y otras más realistas. En fin, la película está constantemente diciendo que no importa cómo se construya una relación, mientras sea de forma honesta y entregue felicidad, ya que no existe una sola manera de amar.

Sobre el autor:

Ángela Godoy |
Directora audiovisual. En Twitter es @la_yayosfera