Culto
El cierre de SM y la crisis editorial en Argentina

El cierre de SM y la crisis editorial en Argentina

El grupo español anunció la despedida de 90 funcionarios tras decidir buscar un “nuevo modelo de presencia” en el país. La medida es una más dentro del complicado momento que vive el sector del libro en los últimos años.

La crisis económica en Argentina sigue dejando consecuencias en la industria del libro. Este jueves la editorial española SM anunció que “inicia el camino hacia un nuevo modelo de presencia en Argentina que permita alcanzar la rentabilidad necesaria para hacer viable la operación en el país, sin repercutir negativamente en el resto del Grupo”, señalaron a través de un comunicado.

Según indicó la editorial, la decisión tuvo como consecuencia el despido de 90 trabajadores, mientras que sólo alrededor de 20 personas permanecen en sus puestos para seguir trabajando en los compromisos de la compañía de aquí a que se defina el nuevo modelo.

Editorial clave en la publicación de literatura infantil y juvenil, SM llegó a Argentina en 2001. A nivel global, el grupo español también tiene presencia en Chile, Ecuador, México, Puerto Rico, Brasil, Colombia, España, Perú y República Dominicana, y cuenta con más de 9 mil títulos publicados incluyendo sus colecciones Gran Angular y El Barco de Vapor.

Frente al complejo escenario que enfrenta el mercado editorial en Argentina, SM comunicó que la medida se tomó únicamente para ese país y que “persigue incrementar la estabilidad financiera del Grupo y liberar recursos, que se destinarán al resto de los mercados en los que SM opera, con el objetivo de fortalecer su posición en todos ellos y continuar con su labor de hacer aportaciones significativas a la educación y la cultura”.

La noticia ha sido lamentada por distintos escritores, editores y trabajadores del mundo del libro, quienes miran con preocupación cómo durante el último tiempo la industria se ha visto debilitada. Según el último informe de la Cámara Argentina del Libro, en 2018 se publicaron poco más de 43 millones de libros, lo que marcó una caída del 48% respecto al 2015, año en que se publicaron 83 millones de libros. En el año 2014, en tanto, se habían lanzado 129 millones de ejemplares publicados.

“Menos libros, más desocupados. Lo peor, claramente lo peor, es que hay quienes defienden o acaso justifican este estado de cosas. Y no son pocos. Toda mi solidaridad con los y las trabajadoras de SM, con los y las autoras con quienes compartimos catálogo y mi furia asesina contra los que promueven estas políticas”, escribió en Facebook la escritora argentina Silvia Schujer, autora de numerosos títulos de literatura infantil.

La ganadora de la edición 2010 del Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor, Paula Bombara, también se manifestó al respecto. “¿Qué será de los libros que tenemos ahí? Esto es mucho más que lo propio. Esto es un botón de algo tanto más grande y complejo… Cierto espíritu propio de SM Argentina quedó quebrado, pero tenemos la oportunidad de cambiar el modelo de país en unos pocos meses. Cada día vienen cerrando, retirándose, empresas cuyas casas matrices están afuera”, publicó.

La actual situación editorial también se manifestó en la última Feria del Libro de Buenos Aires, la cual también se vivió de manera más austera. “Es una Feria del libro un poco más racional en el uso de presupuesto, de estrategias publicitarias. No es que nos corrimos, sino que nos achicamos un poquito, hacemos algunos actos menos que el año pasado. Sin embargo, las grandes apuestas, lo principal, la puesta de escena y todo lo que forma parte de la Feria del Libro lo hacemos como todos los años”, señaló a La Tercera Sebastián Ansaldi, director de comunicación y marketing en Grupo Planeta en el evento realizado entre abril y mayo de este año.

Una encuesta realizada por la Cámara Argentina del Libro evidencia de qué manera los productores de libros se han visto afectados durante los últimos tres años. Para el 84% de los encuestados el principal problema es el aumento de costos de producción, para el 71% el retraso en la cadena de pagos, mientras que un 67% señala la caída de la demanda interna como la variable que más los ha afectado.

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