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El Bowie de Space Oddity: John Hutchinson habla con Culto sobre sus días con Bowie

El Bowie de Space Oddity: John Hutchinson habla con Culto sobre sus días con Bowie

Celebrando los cincuenta años de la edición del single "Space Oddity" de David Bowie, los Mercury Demos —10 cortes registrados en un reel durante el verano de 1969 junto a John "Hutch" Hutchinson— han sido publicados por Parlophone. En conversación con Culto, Hutch, el aliado de Bowie en aquella odisea acústica, nos cuenta detalles de aquellos días.

Bowie, junto a su novia Hermione Farthingale y John “Hutch” Hutchinson, formaron el trío folk Feathers. Tras la ruptura de Bowie con Hermione, Bowie y Hutch prosiguieron presentándose en vivo como dúo hasta poco antes de la edición del segundo disco homónimo de Bowie, editado en 1969, rebautizado en Estados Unidos como Man of words/Man of music, y relanzado en 1972 como Space Oddity. La historia de estos dos amigos no terminaría ahí, pues Hutch volvería a tocar con Bowie en varias ocasiones esporádicas, siendo la más importante la última gira de Ziggy Stardust, incluyendo el concierto en Hammersmith Odeon donde, abruptamente, Bowie decidió acabar con el mesías espacial y dar de baja a su banda sobre el escenario.

The Mercury Demos.

En The Mercury Demos, un nuevo lanzamiento de Parlophone para los completistas, grabaciones hechas por el dúo Bowie & Hutch en una cinta reel durante el verano de 1969, como la versión íntegra del demo de “Space oddity” presentada en 1990 en el box set Sound+Vision, “Conversation piece”, “Janine”, “I’m not quite” (borrador de “Letter to Hermione”) y “Occasional dream” (junto con la anterior, parte de la camada de canciones inspiradas por la ruptura de Bowie con Farthingale), quedan disponibles hoy por primera vez y en su contexto original, reflejando el setlist de ambos por aquellos días. Para los fans, una de las sopresas es “Lover to the Dawn”, una versión preliminar de “Cygnet Committee”. Se incluyen también dos covers: “Life is a circus” de Roger Dunn, y “Love Song” de Lesley Duncan.

“Yo había vuelto a Inglaterra después de estar un año en Gotemburgo, Suecia, tocando con una banda de rock ‘n’ roll llamada The Apaches y justo fui al club The Marquee una tarde de 1966. Ahí pregunté si alguien necesitaba un guitarrista. Me dieron un número e hice una audición en el club unos días después, así conocí a David brevemente. Envió a su roadie a decirme que conseguí el trabajo y me uní a David Bowie & The Buzz. Pensaba que era muy profesional y organizado”, cuenta Hutch a Culto, sobre su primer encuentro con Bowie.

Bowie, Farthingale y Hutchinson. Foto: Ray Stevenson/Shutterstock.

Las estrellas se ven muy distintas hoy

A mediados de los 60, David Robert Jones estaba mutando rápidamente, pasando de formar parte de The Konrads a The King Bees –como Davie Jones- y de los Manish Boys a estar en The Lower Third y en The Buzz –como Davy Jones. Luego, llegó su primer disco solista bajo el nombre David Bowie, en 1967, el cual fue un fracaso. En 1968, y sumergido en el mundo de las artes escénicas bajo las enseñanzas de Lindsay Kemp, Bowie conoce a Hermione Farthingale. Junto a ella y Hutch dieron vida al trío Feathers, el cual, tras la partida de Farthingale quedó convertido en el dúo Bowie & Hutch. Ese mismo nombre –Bowie & Hutch– le dio Hutch a sus memorias, editadas en 2014 por Lodge books.

Bowie & Hutch.

“Después de haber estado un año en Montreal, Canadá, me uní a Feathers en 1968 junto a él y Hermione. Ahí lo conocí mucho mejor. Yo pensaba que Hermione era buena con David, él era buena onda y relajado con ella, que era bien sofisticada –por supuesto- pero muy agradable a la hora de trabajar. Ella tenía experiencia como bailarina profesional. Yo no noté mucho un cambio en David tras la partida de Hermione. Creo que él se ajustó a la vida sin ella bastante rápido”.

La propuesta del dúo por entonces era similar a lo realizado por Simon & Garfunkel en Norteamérica. Dos voces, guitarras acústicas, una atmósfera íntima y cargada de emoción. Hutch recuerda: “David escribía todas las canciones. En aquellos días yo no había empezado a componer, así que él traía las canciones más o menos terminadas. Las arreglábamos y tal vez yo le añadía algunos cambios de acordes y unos licks en guitarra. Luego trabajábamos las armonías juntos. En algunos de los demos, Bowie me hizo cantar la voz principal. Nuestra química se basaba en un respeto mutuo, creo yo. David era el cantautor creativo y yo era su compañero creativo en la guitarra. A él le gustaba mi estilo medio country/folk de tocar que había desarrollado en Canadá, y sabía que también podía tocar rock ‘n’ roll. Mis canciones favoritas de ese período serían “Space oddity” –nuestra version a dúo-, “Love song” y “Ching-a-ling”.

-En aquella versión a dúo de “Space oddity” que podemos oír acá, las armonías y la tensión recuerdan mucho a “New York Mining Disaster 1941” de los Bee-Gees. ¿Existió alguna influencia, crees tú?

-Sí, absolutamente. Cuando David tocó la canción para mí la primera vez, ¡pensé que había estado escuchando el álbum de los Bee-Gees!

-La canción es a dos voces, es una suerte de diálogo entre Ground control y otra es Major Tom. ¿Cómo trabajaron el arreglo?

-David era el mejor en cuanto a hacer las armonías, realmente. Él tenía el rango vocal para cantar lo que fuera. Yo solo lo trataba de simplificar, hacer terceras, quintas, dentro de mis capacidades. Trataba de cantar parecido a David, para que nuestras voces se mezclaran.

Hutch y Bowie.

Es hora de abandonar la cápsula si te atreves

Para Hutch, el hecho de que Parlophone haya editado finalmente de forma oficial estas grabaciones coincidiendo con los cincuenta años del single “Space oddity” es un alivio y una sorpresa a la vez. “Creo que es grandioso, ya que las versiones piratas que había eran basura. El box set trae incluso una hoja de contactos de una sesión de fotos que yo nunca había visto antes. Una de las fotos que viene está en mi libro “Bowie and Hutch”, en la portada”. En sus memorias, Hutch pretende aclarar también ciertas cosas que los primeros biógrafos de Bowie puedan haber pasado por alto. “Algunos de los primeros que escribieron sobre Bowie decían que yo era un bajista que había ido al colegio con él, nada de eso era verdad. Además, yo conocí a David bien, y hablo con esa misma perspectiva”.

-Le enviaste tu libro a Bowie cuando lo terminaste. ¿Pudiste recibir respuesta de parte suya?

-No, David nunca me dijo qué pensaba de mi libro, aunque creo que estaba bien con él. Me envió a mí y a John Cambridge (el baterista responsable de que Bowie conociera a Mick Ronson) un mensaje bien divertido cuando le enviamos juntos una selfie, poco antes de que él muriera.

-Uno de los momentos más potentes que viviste junto a él fue el último show de Ziggy Stardust, en el 73. ¿Cómo se sintió ese instante en que Bowie de improviso acabó con Ziggy y los Spiders?

-Que me despidieran ahí mismo en el escenario en el Hammersmith Odeon en el 73 fue un shock, aunque yo pensé que estaba preparado para cualquier cosa. Lo divertido es que sentí algo de alivio de que el circo hubiera terminado, para poder volver a ser yo mismo. Para cuando habíamos terminado las giras por Estados Unidos, Japón y Reino Unido, ya estaba cansado de tocar lo mismo cada noche. Mis mejores recuerdos fueron de las primeras tocatas en Nueva York, cuando pasaba tiempo con David –a quien por entonces no había visto en años- y fuimos a ver a Charles Mingus tocar en el Village y a Max’s Kansas City a ver a los freaks. Perdí contacto con David a medida que la gira avanzaba, él se comenzó a aislar de a poco.

-Si pudieras separar a Bowie, el artista, de la persona, ¿cómo lo definirías?

-Diría que David es la persona más compleja y más determinada a tener éxito que he conocido alguna vez. También era muy divertido e interesante estar con él. Era un amigo bueno y muy confiable, mientras ello duró. Su ambición era más fuerte que sus amistades, pero seguimos hablando por email hasta sus últimos días. Su mundo estaba muy lejos del mío como para poder acercarnos más. Siempre pierdes algo cuando hay tanta fama de por medio.

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