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Cuando Mercedes Sosa fue vetada en Chile

Cuando Mercedes Sosa fue vetada en Chile

A meses del Plebiscito de 1988, una de las cantantes más importantes de Latinoamérica vio obstaculizado su ingreso a Santiago, de acuerdo a publicaciones de la época, por orden de Alberto Cardemil, entonces subsecretario del Interior.

La historia de Mercedes Sosa con Chile es larga. Además de rendirle homenaje a emblemas como Violeta Parra y Víctor Jara, ha cantado con otros como Jorge González, Quilapayún y Eduardo Gatti, por mencionar algunos. Sumado a ello, durante su exilio la cantante argentina aseguró que sus mejores amigos fueron chilenos (y también uruguayos).

Sin embargo, en un punto de la historia, Sosa vio truncado su deseo de estar en Chile mismo. Ahí es cuando la historia nos lleva a fines de la década del ‘80.

A meses del Plebiscito de 1988 en Chile, que determinaría si Augusto Pinochet seguía en el poder hasta 1997, los apoyos internacionales para uno y otro lado comenzaron a manifestarse con fuerza. Sosa, que mostró su apoyo al “No”, era parte de los artistas que vendrían a nuestro país. O al menos eso pretendían.

De acuerdo a La Nación, en julio de 1988 el subsecretario del Interior de Pinochet, Alberto Cardemil, emitió una orden para que la cantante junto con Joan Baez no se presentarán en suelo nacional. El portal aseguraba que “El documento legal, fechado el 18 de julio de 1988, señala que ‘conforme a lo dispuesto en el Decreto Supremo Nº 597 de 1984, del Ministerio del Interior, Policía de Investigaciones ha ordenado rechazar, el ingreso al país de los extranjeros Mercedes Sosa, argentina; Constantin Becar, alemán; y Joan Baez, estadounidense, en virtud de los antecedentes que obran en poder de esa institución'”.

Respecto de lo anterior, una precisión: “aseguraba”, ya que el medio chileno publicó dicha información tras el fallecimiento de Mercedes Sosa, pero borró el enlace (aunque se puede acceder vía Wayback Machine). En contraparte, otras notas sobre la artista subidas esos días sí permanecen con acceso normal.

Retomando el tema: el inciso 1 del artículo 26 del Decreto Supremo Nº 597 de 1984 asegura que se prohíbe el ingreso al país a extranjeros “que propaguen o fomenten de palabra o por escrito o por cualquier otro medio, doctrinas que tiendan a destruir o alterar por la violencia, el orden social del país o su sistema de gobierno; los que estén sindicados o tengan reputación de ser agitadores o activistas de tales doctrinas y, en general, los que ejecuten hechos que las leyes chilenas califiquen de delito contra la seguridad exterior, la soberanía nacional, la seguridad interior o el orden público del país y los que realicen actos contrarios a los intereses de Chile o constituyan un peligro para el Estado”.

Mediados de 1988. Una época donde las páginas de los diarios tenían a Pinochet asegurando que el “Plebiscito será muy cristalino”, a Jaime Pizarro de Colo Colo escogido como el mejor 6 del mundo (por la revista France Football), a María Francisca Aldunate como Miss Mundo Chile ‘88 y a Sussi siendo promocionada como “Sensual, erótica y atrevida. Todo en una sola mujer”. Ahí es donde el veto a “La voz de Latinoamérica” no apareció.

Eso sí, había personas del círculo cercano a Pinochet que daban a entender las determinaciones que tomaron. “El Gobierno seguirá haciendo todos los esfuerzos que sean necesarios y posibles para dar a conocer a la opinión pública internacional nuestra realidad pero, al mismo tiempo, mantendrá incólume la dignidad y la soberanía nacional, de manera que las decisiones políticas que vienen estarán total y absolutamente libres de injerencias extranjeras, en la etapa previa, durante su desarrollo y en sus consecuencias posteriores”, afirmó Sergio Fernández, ministro del Interior, en declaraciones que recogió La Tercera el sábado 23 de julio de 1988.

A días del fallecimiento de la artista, Alberto Cardemil, quien fue subsecretario del Interior de Augusto Pinochet, confirmó al medio Cambio 21 la cancelación a la cantante argentina. “Todos sabemos que doña Mercedes, que en paz descanse, era una activista política, ligada a la extrema izquierda. Igual que otros artistas de la época, que todos conocíamos en que empezaban y nadie sabía en que terminaba”, aseguró el entonces diputado.

“Si en ese momento se dictó esa orden, por algo será. Precisamente medidas de excepción como esa hicieron que un país, que había quedado destruido y deshecho por la Unidad Popular, recuperara la democracia en que ahora estamos”, añadió el ex timonel RN.

Consultado por Culto, Alberto Cardemil, actualmente secretario regional ministerial de Hacienda del Maule, aseguró escuetamente que “no me acuerdo, son tantos años… estoy metido en otra cosa. No me voy a referir al tema, porque no tengo todos los antecedentes hoy día para reconstruir”.

La revancha de Sosa vino años después del Plebiscito. En 1993 fue parte del Festival de Viña del Mar. Ahí, el público estuvo compenetrado con la trasandina, acompañando con palmas y en el canto en cada instante. Patricio Manns y Eduardo Gatti se sumaron a la intérprete de “Todo cambia” en la Quinta Vergara, en una presentación que duró cerca de una hora y que finalizó con la cantante levantando la gaviota.

“Cardemil sinceró un miedo histórico, visible a millas para los que piensan como él, cuando admitió a comienzos de esta semana que Mercedes Sosa no la habían dejado entrar al país en los 80 por ser de “extrema izquierda” y porque, a partir de eso, quizás qué otras cosas pudo haber hecho la folclorista en el Chile de Pinochet”, aseguró Mauricio Jürgensen Canto que era valiente, columna que escribió para La Tercera el viernes 9 de octubre de 2009.

Sobre el autor:

Felipe Rojas |
Periodista de La Tercera