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Las mejores novelas gráficas de todos los tiempos

Las mejores novelas gráficas de todos los tiempos

De Little Nemo, de Windsor McCay, a la Persépolis de Marjane Satrapi, las historias presentadas desde viñetas —que combinan imágenes y texto— encantan a distintas generaciones y abarcan una gran variedad de géneros y estilos. Acá una selección de culto de las más representativas.

En Culto preguntamos a guionistas, coloristas y autores de novelas gráficas, para escoger entre las más importantes.

Tíntín, El asunto Tornasol (1954, Hergé): probablemente una de las historietas iniciáticas para muchos, esta narración sigue al reportero Tintín, su perro Milú y su amigo el capitán Haddock, en esta, su decimoctava aparición en papel, tienen que rescatar al profesor Tornasol. Es considerada como una de las mejores aventuras de Tintín y fue adaptada como serie animada en 1957 y 1991.

Akira (1982, Katsuhiro Otomo): este manga fue publicado entre 1982 y 1990, alcanzando más de dos mil páginas de viñetas, ganando el Premio Kodansha al mejor manga en 1984. La historia transcurre en Neo-Tokio, luego que una guerra nuclear, tocando temas de división social, opresión gubernamental y guerra fría con una estética cyberpunk. En 1988 fue adaptada como una película animada que permitió aumentar su fama.

Maus, relato de un superviviente (1977, Art Spiegelman): la primera novela gráfica en ganar un Premio Pulitzer, cuenta la historia del padre de Spiegelman quien sobrevivió a un campo de concentración, representando a los judíos como ratones y a los nazis como gatos, explorando la culpa del sobreviviente y la forma en que el Holocausto cambió para siempre la vida de los sobrevivientes. El éxito de Maus llevó a las historietas al mainstream de la literatura.

Watchmen (1986, Alan Moore y Dave Gibbons): ambientada en la década de los 80, la historia sigue a un grupo de superhéroes en un universo alternativo en que Estados Unidos se acerca a una guerra nuclear con la Unión Soviética. “La consolidación del cómic como un mito estadounidense y quizás ‘la gran novela americana’ que los gringos buscan desde Moby Dick”, opina el escritor Francisco Ortega.

The Sandman, Estación de nieblas (1992, Neil Gaiman): en esta serie de historias, Gaiman revive al personaje de Sandman (la personificación antropomórfica de los sueños) y lo convierte en algo completamente nuevo: un pálido, atormentado y gótico-espectacular Señor de los sueños que está reconstruyendo su reino después de 70 años de cautiverio oculto. Francisco Ortega asegura que es “la mejor pieza de fantasía de los últimos años. Sandman es un personaje que supera a su creador y este es su mejor arco (miniserie/novela gráfica). Una reinvención del personaje de Satanás/Lucifer que es pura alta literatura”.

El Eternauta (1957, Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López): una invasión extraterrestre arrasa con la mayor parte de la población de Buenos Aires mediante una tormenta de nieve tóxica. La invasión y sus métodos hacen referencia a los golpes de Estado que vivía el país y de los que Oesterheld era disidente. Ganó el premio Eisner a Mejor colección o proyecto de archivo de tiras de prensa en 2015.

La balada del mar salado (1967, Hugo Pratt): Corto Maltés es un capitán marinero de comienzos del siglo XX, que en sus aventuras se encuentra con referencias y personajes históricos. Para el guionista Miguel Ferrada, “Corto Maltés es la última encarnación del ideal romántico, un testigo de la historia que nunca cede a la tentación de la gloria y la fortuna.Es un héroe que se niega a ser un héroe, lo que no evita que, cuando las circunstancias lo ameritan, sea capaz de sacrificarlo todo ya sea por una causa justa o ya sea por sus amigos. Es un hijo de Caín y un adepto cabalista. Es un Don Juan introvertido, un galán que décadas atrás ya había puesto en entredicho la masculinidad tóxica. Es un marinero que eligió Valparaíso como última morada. Es el espíritu de Lord Byron encarnado con el rostro de David Bowie”.

El Incal (1980, Alejandro Jodorowsky y Moebius): la metafísica y psicomagia de Jodorowsky junto al arte del francés Moebius nos entregan una epopeya que el detective John Difool llevará por aventuras y símbolos hasta alcanzar la realización personal. Para el dibujante Gabriel Rodríguez, “ya sea en su trabajo más clásico con los westerns o más deschavetado y experimental en sus ilustraciones y cómics de ciencia ficción, Moebius es una motivación constante”. “Hay que maravillarse con su trabajo y descubrir cómo se pueden llevar al límite y más allá las posibilidades del cómic como lenguaje narrativo y como propuesta plástica”, añade.

Mampato: el cruce de los Andes (1968, Themo Lobos): Mampato y Ogú se dirigen a la ciudad de Mendoza para unirse al Ejército de los Andes, seguidos de cerca por un regimiento de soldados españoles. Esta es la decimotercera historia de la colección de Mampato. Según Francisco Ortega, “si Mampato hubiese sido gringo o europeo habría parques temáticos, películas de live action, series animadas, videojuegos y series mensuales. Mampato y Ogú quizás serían parte de la Liga de la Justicia o los Vengadores. Como sea. Este álbum doble/miniserie/novela gráfica es lo mejor que se ha hecho en Chile con aventura, ciencia ficción e historia nacional”.

Persépolis (Marjane Satrapi): esta novela gráfica escrita e ilustrada por Satrapi, relata su vida desde su niñez en Teherán durante la revolución islámica hasta su vida adulta en Europa, y la difícil convivencia entre ambos mundos donde en uno es considerada occidental y en el otro iraní. “La revolución iraní se lee como metáfora del mundo y Persépolis como un complemento a Simone de Beauvoir”, complementa Ortega.

Locke & Key (2008, Joe Hill y Gabriel Rodríguez): con el guión de Joe Hill y el dibujo del chileno Gabriel Rodríguez, el horror que corre por las venas de Hill (es hijo de Stephen King) nos lleva a Keyhouse, una antigua mansión en Nueva Inglaterra y a los hermanos Locke, quienes se mudan junto a su madre a la mansión. A medidas que los Locke descubren las llaves mágicas que la casa mantiene escondidas, su pasado familiar regresa para perseguirlos. En Chile esta saga fue editada por la editorial Arcano IV y actualmente está siendo adaptada como una serie por Netflix.

Barrio lejano (1998, Jiro Taniguchi): este manga cuenta la historia de Hiroshi Nakamura, un ejecutivo de 48 años, que por accidente toma un tren que lo lleva a su ciudad natal, Kurayoshi. Al visitar la tumba de su madre Hiroshi se desmaya y despierta siendo un adolescente de 14 años, pero con la experiencia vivida. Según Ortega, “si pudiésemos viajar en el tiempo y cambiar algo del pasado, estaríamos dispuestos a soportar el peso de esa alteración. Un cómic precioso”.

Arrugas (2007, Paco Roca): en esta emotiva novela gráfica, Roca, quien es considerado el mejor narrador gráfico español contemporáneo, nos presenta el envejecimiento desde la vida en una residencia geriátrica y a través de la amistad entre Emilio y Miguel. El mismo Roca dice que se planteó hacer esta historia por sus padres y sin lugar a dudas hace un sentido homenaje a esa última etapa de la vida.

Astérix el Galo (1959, René Goscinny y Albert Uderzo): esta serie de historietas francesas ha sido traducida a múltiples idiomas, lo que junto a Tintín la hace una de las más populares del mundo. La narración muestra la vida de Astérix en su aldea de la Galia, rodeada por campamentos romanos que buscan conquistarla. Los personajes de esta serie han acompañado a muchos en la iniciación a las historietas e incluso a la historia universal, mezclando ficción con realidad.

Little Nemo in Slumberland (1905, Winsor McCay): considerado el primer gran clásico en la historia del cómic, fue publicado por primera vez en 1905. El protagonista de Nemo es un niño en cuyos sueños visita el País de los Sueños al ser buscado por un emisario del rey Morfeo para ser el compañero de juegos de su hija, la Princesa. Esta historieta ha influenciado a otros artistas como Alan Moore y Moebius. En 2014, Eric Shanower y Gabriel Rodríguez revivieron a los personajes en una serie limitada Little Nemo: Return to Slumberland, ganando el Premio Eisner en la categoría.


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