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“Blowin’ in the wind”: la canción que transformó a Bob Dylan

“Blowin’ in the wind”: la canción que transformó a Bob Dylan

Compuesta en muy poco tiempo, mientras se encontraba en un café, la canción incluida en el fundamental álbum The Freewheelin’, catapultó la popularidad del hasta entonces desconocido cantautor. Además, fue relacionada con la lucha por los derechos civiles y los deseos de cambio propios de los jóvenes de la época, lo que impulsó que se catalogara al músico como un creador "de protesta".

Ocurrió en un café. Es abril de 1962. Un joven Bob Dylan, 20 años, cabello ensortijado y entusiasta lector, se dedica de forma frenética a componer material para su segundo disco. Una tarde, mientras estaba en un cafetín cercano al Gaslight Club, el bardo de Minnesota dio con una canción nueva. Inspirado por la melodía de un antiguo spiritual afroamericano, “No more auction block”, en cosa de minutos escribió una letra, que según detalla el biógrafo Howard Sounes, en ese momento no le pareció gran cosa. “Blowin’ in the wind”, la tituló.

A pesar de que muchos de sus colegas de la escena folk escucharon la composición la primera vez que el músico la presentó, premunido de su guitarra acústica y su inseparable armónica, en el Club Gerde’s Folk City, de Nueva York, esta no causó gran impresión. “Parecía que no había conexión alguna entre las preguntas inexorables; y, al final de los tres versos, ninguna de aquellas preguntas había sido contestada, salvo con el estribillo, que proclamaba que la respuesta estaba soplando en el viento, una imagen tan vaga que difícilmente podía tener algún significado”, detalla Sounes en su texto Bob Dylan: la biografía (2001, Reservoir Books).

La letra, en efecto, tiene una estructura bastante simple. En cada verso, Dylan lanza una serie de preguntas, a las que responde con la frase con la que titula al tema. Entre estas “¿Cuántos caminos una persona debe de caminar/Antes de que lo llames un hombre?”, “¿Cuántos años puede existir una montaña/Antes de que esté descolorida por el mar?”, “¿Cuántas veces un hombre debe de alzar la vista/Antes de que pueda ver el cielo?”.

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Ello no fue un impedimento para su éxito comercial. A la semana de salir a la venta como single, consiguió vender la friolera de trescientas mil copias. Para el 13 de julio de 1963 se empinó hacia el lugar número 2 del Billboard Singles Chart, cuando superó el millón de ejemplares vendidos. Un logro tremendo para un cantautor joven y desconocido hasta entonces para el gran público.

La popularidad de la composición también se hizo notar en el álbum The Freewheelin’ Bob Dylan, considerado por Sounes como el primer gran disco clásico de Dylan. Además del tema en cuestión, que abre el LP, también hay otros que pasaron a la historia como “A Hard Rain’s a-Gonna Fall”, “Masters of war”, “Don’t think twice, it’s all right”, entre otros. “Era un álbum que podía escucharse una y otra vez sin que resultara emocionalmente agotador”, asegura el biógrafo.

Joan Báez y Bob Dylan

Un soplo de libertad

Años después, el cantautor atribuyó al sencillo gran parte de la buena recepción que tuvo la placa. “Aunque yo no lo sabía entonces, el segundo álbum estaba destinado a convertirse en un gran éxito porque iba a incluir ‘Blowin’ in the wind’”, afirma en una cita del texto ya mencionado.

Y efectivamente, como empujada por un soplo en el viento, la canción alcanzó alturas insospechadas. Entre los músicos de color, tomó un significado especial. Para el cantante de soul, Sam Cooke, la letra se refería a la segregación, por lo que decidió hacer su propia versión. La cantó en la televisión y tiempo después se incluyó una toma en vivo en el disco Sam Cooke At The Copa. Así comenzaba a surgir la leyenda del “Dylan comprometido”, pues la creación acabó vinculada con los ánimos reformistas.

Eran días decisivos para los hombres y mujeres de color, quienes sufrían la discriminación especialmente en el sur del país. En ese año ocurrieron sucesos significativos en la lucha por los derechos civiles, como la incorporación del joven James Meredith a la Universidad de Mississippi, la campaña anti segregación del movimiento de Albany y la marcha sobre Washington, en agosto de 1963, ocasión en que Martin Luther King pronunció su famoso discurso “I have a dream”.

Por ello, Dylan fue invitado a participar en un encuentro de registro de votantes para conseguir el derecho a voto de los afroamericanos, en Greenwood, Mississippi. El músico hasta ese entonces nunca había viajado al sur, y estaba dispuesto a conocer la experiencia de la segregación de primera mano. Una vez en la ciudad, debió viajar agachado en un automóvil junto a dos activistas de color ¿la razón? de acuerdo con Sounes, si los policías veían a blancos y negros compartir un auto, era señal de que se trataba de activistas, por lo que arriesgaban ser detenidos y encarcelados.

A ello se sumó que poco a poco, casi a modo de un viral sesentero, otros artistas contribuyeron a que la canción tuviera éxito. Joan Báez, entonces una figura destacada de la canción folk, cantaba “Blowin’ in the wind” en sus presentaciones. A veces incluso preguntaba a la audiencia si querían conocer al autor del tema, por lo que hacía entrar a Dylan a escena. Así comenzaron a forjar una relación artística y sentimental. “Al margen de lo artificioso de aquellos espectáculos y de los comentarios que puedan barajarse entre la comunidad folk según los cuales Bob estaba utilizando a Báez, y viceversa, la pareja mostraba una actitud natural y encantadora a ojos de la gente que acudía a los conciertos”, explica Sounes.

Con ello, la carrera de Dylan despegó definitivamente, transformándolo de un agradable muchacho con canciones de letras ingeniosas, a un cantautor al que rápidamente le endilgaron el cartel de músico “de protesta”, del cual se comenzó a liberar tiempo después cuando electrificó su sonido. Pero tocada de una forma u otra, “Blowin’ in the wind”, es uno de los temas de su primera época que marcó su trayectoria, según su biógrafo. “El orgullo de Bob respecto a este material se pone de manifiesto en el hecho de que haya seguido interpretando canciones del álbum [The Freewheelin’] a lo largo de su carrera”.

Sobre el autor:

Felipe Retamal N. |
Periodista de Culto. En Twitter es @feloretamaln