Culto
Bienal Sur: de Argentina para el mundo

Bienal Sur: de Argentina para el mundo

Nacida en 2017, la segunda edición del evento trasandino se realiza hasta noviembre con muestras en 22 países. En Chile se exhibirá la obra de la estadounidense Martha Rosler y del brasileño Cildo Meirelles.

Desde 1997, el sociólogo y experto en relaciones internacionales Aníbal Jozami (1949) es rector de la Universidad Tres de Febrero (UNTREF), ubicada en las afueras de Buenos Aires. Mucho antes, desde 1974 es coleccionista de arte. El interés personal de Jozami ha marcado inevitablemente el sello cultural de la casa de estudios, que en 2002 abrió el Muntref, museo que hoy suma cinco sedes, y desde 2017 dio inicio al proyecto más ambicioso: Bienal Sur.

Jozami y la historiadora del arte Diana Welscher dieron forma al evento artístico de corte internacional que se despliega tanto en Argentina como en otros 22 países de la región como de Europa y que es financiado con aportes del gobierno de Buenos Aires, de otros regionales y recursos privados.

“Como coleccionista sé la desigualdad que hay para los artistas del sur dentro de las grandes colecciones. Con Diana pensamos en un proyecto global que llevara la influencia del sur al norte y trayendo hasta nosotros artistas de nivel internacional, para que amplíen su visión de nuestro continente”, cuenta Aníbal Jozami.

La semana pasada abrió oficialmente la segunda edición de Bienal Sur con una batería de exposiciones en museos y espacios públicos de Buenos Aires, para en los próximas días iniciarse en el resto del mundo. Jozami y Weschler se las han arreglado para ir a cada corte de cinta en lo que parece ser una verdadera evangelización artística.

Michelangelo Pistoletto en una de sus instalaciones con ropa usada para Bienal Sur.

Sin fronteras

En Buenos Aires la figura indiscutible por estos días ha sido el octogenario artista Michelangelo Pistoletto, quien el año pasado expuso en el MAC de Santiago y ahora llega con instalaciones especiales para Bienal Sur. Quizás la más sutil y con mayor impacto social, ya que de alguna forma cumple con la misión del evento, fue Terzo Paradiso. Una instalación hecha con 3 mil botellas plásticas recolectadas y pintadas por niños y niñas del barrio de La Boca, quienes formaron con ellas el símbolo con el cual el artista italiano se ha hecho conocido: el signo infinito de tres círculos, el que ahora flota frente al Museo Benito Quinquela Martín. “Para mí hoy el museo no es suficiente, el museo debe ser el mundo”, dijo Pistoletto en la inauguración, hallando nuevos significados para sus obras de siempre. “Los círculos de afuera simbolizan la libertad y la responsabilida, el de en medio la unión de ambos, que es cómo debemos convivir juntos”, agregó sobre la pieza que ayudará a recolectar la basura superficial de Riachuelo.

Otro artista que combina arte, naturaleza y tecnología es Makoto Azuma. El japonés fabrica ikebanas, arreglos florales tradicionales y los emplaza en lugares imposibles. Ha llevado flores al desierto de Hokkaido, al Polo Norte, al espacio y ahora al Salar de Jujuy. “Para él la belleza está tanto en la adaptabilidad de la vida como en la descomposición de ella”, dice el curador brasileño Marcello Dantas, el mismo tras la venida de Pistoletto.

Las banderas de Christian Boltanski, la argentina Magdalena Jitrik y la chilena Voluspa Jarpa plantadas en Ushuaia.

Si de figuras internacionales se trata el proyecto más masivo y vistoso es el que lidera el artista francés Christian Boltanski con la Fundación Cartier. Dibújame una bandera reúne a 80 artistas de todo el mundo a pensar en naciones imaginarias. Los diseños de figuras como David Lynch, Guillermo Kuitca, Cai Guo-Quiang y Nan Goldin flamean en la Plaza Ruben Darío del Barrio Recoleta. Y otras tres, una de ellas de la chilena Voluspa Jarpa, en Ushuaia, Patagonia argentina.

Es evidente que su carácter internacional es por ahora el caballito de batalla de Bienal Sur. Su onda expansiva alcanzará a Chile a mediados de julio cuando llegue al Centro Nacional de Arte Cerrillos una instalación inédita del brasileño Cildo Meirelles. Mientras la fotógrafa feminista Martha Rosler (1943), que también inauguró en Buenos Aires, aterrizará en el MAC de Parque Forestal con collages y videos políticos.

Eso sí, la curatoría mejor armada y pertinente de Bienal Sur es la que se despliega en el ex Hotel de Inmigrantes de la capital, convertido en 2013 en unos de los museos de la Untref. El edificio recibe obras de Pistoletto, una colectiva de artistas alemanes y argentinos y la colección del francés Marin Karmitz (1938), prestigioso productor del trabajo de cineastas como Jean-Luc Godard, Kieslowski, Ken Loach, Kiarostami y Agnés Varda y quien sorprende con una intensa y bella exposición de videos, pinturas, instalaciones y fotos que giran en todo a un tema clave de la bienal: ser extranjero y a la vez residente.

La videoinstalación del iraní Abbas Kiarostami, Sleepers (2001), de la colección Karmitz.
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