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Euphoria: las controversias de la primera serie juvenil de HBO

Euphoria: las controversias de la primera serie juvenil de HBO

Desde el 16 de junio, y cada domingo a las 22 horas, el espacio ofrece una polémica mirada a los conflictos adolescentes, donde están presentes tópicos como drogas sexos y violencia, además de una de las escenas más frontales de un órgano sexual en televisión.

A lo largo de las décadas, la televisión ha sabido darle un buen lugar a los jóvenes y sus conflictos, desde la comedia de That ‘70s Show, pasando por la animación de Daria y la fantasía de Buffy, la Cazavampiros, hasta el drama de Gossip Girl, The O.C. y Skins. Y es precisamente esta última producción británica, nacida en 2007, uno de los títulos claves en la historia de la pantalla chica al explorar en la real vida de algunos adolescentes –donde no son ajenas palabras como sexo, desórdenes alimenticios y drogas-, despertando por esos días las alarmas entre el público adulto.

Doce años después, específicamente el domingo 16 de junio, llegó a las pantallas de HBO su primera apuesta programática enfocada en los adolescentes y sus dramas, haciendo sonar una vez más la señal de alarma, no solo por enfocarse en sus problemáticas -adicciones, bullying, depresión, ansiedad-, sino por la frontalidad con que aborda estos temas, e incluir explícitas escenas enfocadas en partes del cuerpo humano consideradas por muchos como tabú.

Antes de su estreno, Euphoria -creada por Sam Levinson en base al programa israelí del mismo nombre- era promocionada como un espacio centrado en un grupo de jóvenes de secundaria, mientras transitan entre temáticas como las drogas, su identidad, los traumas, el amor, la amistad y las redes sociales. Entre ellos Rue Bennett (Zendaya, Spiderman: De Regreso a Casa), una “mentirosa y adicta a las drogas de 17 años”, que también narraría toda la serie.

Pero desde su primer capítulo quedó en claro que el programa llegaba para no dejar indiferente a nadie, convirtiéndose de paso en uno de los temas claves de las redes sociales tras el estreno de cada uno de sus capítulos. Esa emisión inicial mostró a Rue regresando a su casa desde la rehabilitación que enfrentó tras una sobredosis e inmediatamente comprando droga a su amigo Fezco (Angus Cloud).

Y ese fue solo el principio de una controvertida lista que sumó e irá sumando a la trama tópicos como nuevas sobredosis, la violación a una adolescente transgénero, el corte de muñecas, una golpiza, más sexo y más drogas –ya sea de las que se tragan, las que se aspiran o las que se inyectan-, además de una de las escenas más frontales de un órgano viril o varios de ellos, y por ende una de las más comentadas en internet.

Aquí, el personaje llamado Nate (Jacob Elordi) se encuentra en un vestuario masculino y es rodeado por alrededor de 30 compañeros desnudos. El creador del programa, Sam Levinson, afirmó que gran parte de las historias más impactantes de Euphoria se basan en su propia adolescencia creciendo en Hollywood –su padre es el director Barry Levinson- y su experiencia con la adicción, revelando que la escena originalmente incluía “como 80 penes más”, antes de que HBO le expresara su preocupación.

La misma Zendaya, pocos días antes del estreno del espacio, y tomando en cuenta que sus fanáticos son mayormente niños y adolescentes, público en Twitter una advertencia: “Solo un recordatorio amistoso de que Euphoria es una serie para audiencias maduras. Es un retrato crudo y sincero de la adicción, la ansiedad y las dificultades de la vida hoy. Hay escenas gráficas, difíciles de ver, que pueden afectar a los espectadores. Por favor, vela solo si crees que puedes lidiar con ella. Haz lo que sea mejor para ti”.

Y ciertamente no estaba exagerando, ya que hasta el momento el espacio hace que todos los dramas para adolescentes que vinieron antes de él parezcan, en comparación, demasiado suaves. Un conflictivo perfil que no solo lo tenía claro Levinson –“Puede parecer que estamos rozando los límites poniendo estas escenas en televisión, pero alguien las ha vivido”-, sino que también la misma cadena.

Semanas antes de su debut, en conversación con The Hollywood Reporter, el presidente de HBO, Richard Pepler, aseguró que 13 Reasons Why, el drama de Netflix sobre el suicidio adolescente y la violencia sexual, parece un especial escolar al lado de Euphoria. Y Casey Bloys, responsable de programación de la señal, añadió: “No estamos intentando hacer un Gossip Girl“.

Además, una de las personas claves en el momento de su grabación fue Amanda Blumenthal, la coordinadora de intimidad de HBO -puesto creado para supervisar las escenas de sexo luego del boom del #MeToo- que prestó su ayuda en los no pocos momentos de filmación donde sus protagonistas debían aparecer desnudos. Aunque todos ellos, antes de fichar por la serie, sabían que se les exigiría en algún instante aparecer sin ropa, pero pudieron decidir cuánto querían mostrar.

Sin embargo, esto no pudo evitar que, en plena filmación de su piloto, Brian Bradley, novel actor y ex concursante de X Factor, abortara su participación en la serie, porque, según la mencionada Hollywood Reporter, se sentía incómodo grabando algunas escenas que no aparecían en el guión original y que supuestamente su personaje experimentaría con la homosexualidad en futuros episodios.

Pero hay quienes rescatan el poderoso mensaje que contienen algunas de sus escenas. El crítico Darren Franich, de Entertainment Weekly, hace mención a las referencias sobre problemas muy actuales, como los desnudos de Snapchat y la pornografía en internet. Además de cómo el deterioro de la salud mental de Rue y el que ella tome Fentanyl, un fuerte analgésico que debe ser prescrito, hace eco de los efectos devastadores de la crisis de opioides en Estados Unidos.

También, a su juicio, fue importante que Levinson eligiera a la modelo transgénero y actriz Hunter Schafer como la nueva chica en la ciudad. Su desgarradora historia incluye una violación por parte de un hombre mayor, con el que se reúne tras conocerse en línea, y además hace patente la desesperación que las personas transgénero pueden sentir en una sociedad en la que no se sienten seguras.

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