Culto
Trisha Meili, la corredora de Central Park

Trisha Meili, la corredora de Central Park

La serie de Netflix When they see us revivió la historia de los cinco jóvenes acusados y sentenciados por un crimen que no cometieron. Aunque aquella también es otra historia: la de una mujer de 28 años violada y golpeada al borde de la muerte.

En 1995 Meili comenzó a preparase para correr la maratón de Nueva York.

Era un hito importante por varias razones.

La más obvia: tendría que pasar por Central Park. Por el mismo sitio donde había sido golpeada y violada en 1989.

Seis años atrás Meili fue hallada en medio de unos arbustos del lado este del Central Park. Había perdido casi el 80% de la sangre, sufrido múltiples fracturas (la mayoría en el rostro), así como daño cerebral.

Pasó 12 días en coma.

Correr la maratón de Nueva York, entonces, era una forma de cerrar el gran episodio.

*

1989. Nueva York pasaba por uno de sus peores momentos. La pobreza se elevaba al 25% y las élites de la ciudad cosechaban lo sembrado en Wall Street. La ciudad que nunca duerme era más bien una ciudad insomne, culpa de su inequidad.

Y esto tenía consecuencias, claro.

Por ejemplo, que la tasa de homicidios haya aumentado a 1.896 asesinatos. O que ese año, 1989, se reportaron 3,254 violaciones en los cinco barrios de la ciudad. Aunque solo uno de esos casos captó la atención de la ciudad y del país; y, visto desde la actualidad, expuso los sesgos de la justicia penal y los medios de comunicación.

“Los cinco de Central Park” en la serie When they see us de Netflix.

Con eso de fondo aparecieron “los cinco de Central Park”. Así los llamaban. Aunque tenían nombres: Antron McCray, Yusef Salaam, Korey Wise, Raymond Santana y Kevin Richardson.

La prensa reveló aquellos nombres sin escrúpulos.

No así con la víctima: esta permanecería anónima, pese a que algo de ella se sabía. Era blanca, vinculada al mundo de Wall Street y su vida giraba, según ella, en torno a lo siguiente: trabajo, trabajo, trabajo.

“Estados Unidos entonces no era un lugar introspectivo”, escribiría años más tarde, Trisha Meili, “sino materialista”.

*

“Recuerdo estar corriendo sola, en dirección a la parte sur del parque durante una noche lluviosa, mirando las luces del Empire State a la distancia, disfrutando la soledad y el sentimiento de propiedad. Este era mi parque. Yo pertenecía a esta ciudad. Nueva York era mi ciudad”.

I Am The Central Park Jogger es un relato muy gringo (tanto que lleva uno de esos subtítulos que de antemano indican cómo leer el libro: A Story of Hope and Possibility). Este libro cuenta la vida de Trisha Meili, el antes y después de aquella noche en Central Park.

“Salí a correr y mi vida fue interrumpida”, escribe Trisha Meili.

I am the Central Park Jogger, de Trisha Meili.

I Am The Central Park Jogger parte con una mujer que pasa de un suburbio a una (buena) universidad y que sale de la universidad con ganas de trabajar en algo que ayude a cambiar el mundo. En vez de eso termina trabajando para Wall Street. Y esto la hace sentir culpable.

I Am The Central Park Jogger también es el relato de una chica que esconde anorexia. Y traumas familiares, especialmente con su madre (“Mi madre puso demasiada energía en nosotros, intentó asegurarse de que saldríamos bien”). Y quien dice que le cuesta mantener relaciones sentimentales (en la universidad sale a escondidas con un profesor).

Hasta que llega el día.

O más bien la noche.

*

La noche del 19 de abril de 1989.

Trisha Meili sale a correr por Central Park. Es de noche y un poco peligroso. Cuenta en el libro que aquel día trabaja hasta las ocho de la noche, y luego se dirige a su casa en el lado este de Manhattan. Entra a su departamento, se cambia de ropa y sale. Era una rutina que seguía probablemente de cuatro a cinco días a la semana, dice en el libro. Uno de los pocos momentos en que no estaba trabajando.

*

Estados Unidos no es el país de las oportunidades, sino de las narrativas.

O de las “historias”.

Todos y todas tienen una historia y las redes sociales han exacerbado lo siguiente: que la gente se sienta empoderada al contar sus historias. Algo que antes de las redes sociales sucedía con las memorias o libros de no-ficción, como I Am The Central Park Jogger. Este libro es la narrativa o historia de la víctima. O de la víctima blanca.

Porque Meili, a lo largo del libro, intenta evitar cualquier tema sobre el racismo.

“Uno de los aspectos más triste de la serie de juicios es que rápidamente se convirtió en un problema racial”, escribe en I Am The Central Park Jogger. “Pero para mí los juicios, tanto como el ataque, no tenía que ver con raza sino con golpear y violar a una mujer”.

Pero: ¿qué tan así es?

Trisha Meili.

Porque las otras cinco víctimas son “los cinco de Central Park”.

Antron McCray, Yusef Salaam, Korey Wise, Raymond Santana y Kevin Richardson. Chicos negros y latinos en una ciudad que trataba a las minorías como bordes indeseables de la sociedad (de esta época, claro, viene la reputación del Bronx como un barrio peligroso).

*

Leer I Am The Central Park Jogger es como ver una entrevista a Meili en el show de Oprah. Más allá del episodio de Central Park, su vida es bastante típica. El clásico relato de la clase media-alta y blanca americana. No hay muchas barreras sociales que la detengan de conseguir lo que ella quiere. Ni siquiera de género, como ella misma dice: “El hecho de que era una mujer en medio de un ambiente masculino (había otras mujeres en mi trabajo, claro) no era un problema. Mi competencia, como siempre, era conmigo misma”.

Y es verdad: pedirle a Meili que hable del racismo y por qué personas como ella (es decir blancas) son detenidas con menos frecuencia, sería pedir otro libro.

I Am the Central Park Jogger no busca debatir lo que When They See Us sí quiere convertir en debate. Porque la serie de Netflix incluso quiere evidenciar lo que este caso realmente esconde: un conflicto racial.

Una imagen de When they see us, de Netflix.

“El hecho de que trece años después del asalto un hombre afirmó que solo él me había violado y golpeado, en lugar de los cinco que fueron juzgados y condenados por el crimen, no afecta el grado de mis lesiones, el daño duradero que dejó el ataque ni la historia de mi rehabilitación”, escribe Meili, quien hoy da charlas motivacionales a mujeres violadas y/o golpeadas. De hecho Meili dice que, en una ocasión, frente a un grupo de mujeres “hispanas”, estas le dijeron habían rezado por ella; la mujer que estaba en coma; la corredora de Central Park.

*

“Luego del ataque, la terapia post-trauma me hizo entender que mi anorexia era en parte una batalla para independizarme de mi madre”, escribe Meili. “Comencé a interesarme más y más en la conexión entre espiritualidad y sanación (…) Ahora era una mujer inspirada por la capacidad del espíritu humano para mejorar. Ahora quería ayudar a los espíritus de otras personas, los corazones de otras personas también”.

Eventualmente Meili saldría del coma. Se recuperaría. Sería un proceso lento, pero saldría adelante.

Y volvería a correr. Y en 1995 se atrevería. Correría la maratón de Nueva York.

Así recuerda ese momento, cuando repite el recorrido que, en 1989, la dejó en coma por doce días.

“Corría por terreno familiar. Conocía cada cuesta arriba, cuesta abajo y curva de esas millas, y se sentía bien correrlas. La energía que hasta ese momento había decaído regresó. Mis piernas se sintieron ligeras, flexibles. Estaba recuperando este parque, mi parque”.

Sobre el autor:

Antonio Díaz Oliva |
Es periodista y escritor. Ha publicado la novela La soga de los muertos, la investigación Piedra Roja: el mito del Woodstock chileno y el volumen de relatos La experiencia formativa. En Twitter es @TheAntonioAdo