Culto
Peter Hook: “Seguiré haciendo esto hasta que bajen mi ataúd”

Peter Hook: “Seguiré haciendo esto hasta que bajen mi ataúd”

El emblemático bajista de Joy Division y New Order conversa con Culto a 40 años de Unknown pleasures, el influyente debut de la banda de Manchester.

“Está de cumpleaños el mismo día que mi esposa, que agradable coincidencia”, dice Peter Hook a Culto, al teléfono desde Reino Unido sobre Unknown pleasures, el álbum debut de Joy Division editado el 15 de junio de 1979 y único que lanzaron con Ian Curtis en vida. Tras su suicidio a comienzos de 1980, la carrera de la banda dio un vuelco, con un segundo disco a punto de salir –Closer– y una gira por Norteamérica que no alcanzó a realizarse. Diez años después –en la misma fecha- Nirvana editaría también su primer larga duración –Bleach– en una también corta carrera discográfica acotada de igual forma por el suicidio de su líder y vocalista Kurt Cobain.

Luego del deceso de Ian Curtis, el resto de los integrantes de Joy Division continuó la ceremonia bajo el nombre de New Order, tornando de a poco las atmósferas opacas y el pulso machacante en capas de sintetizadores y guitarras, con gran éxito comercial alrededor del mundo gracias a cortes como “Blue Monday” o “Bizarre love triangle”. Indistintamente, la música de su primera encarnación continuó ejerciendo influencia desde el más allá, consagrándose junto a bandas como The Cure, Bauhaus y Siouxsie & The Banshees como referente esencial de los sonidos más oscuros del denominado post punk. “Es un gran halago, eso tiene que decirse. Anoche fui a cenar a un restaurante en un lugar en medio de la nada y de pronto llega un chico con una polera del Unknown pleasures. Es sorprendente que no solo la música siga resonando en la gente sino que también las portadas y la imagen. Es una cosa maravillosa, lo único que te tira abajo obviamente es que hayamos perdido a Ian en el camino, esa es la tristeza inherente en cualquier celebración”, señala el hombre detrás de aquel sonido de bajo crucial tanto para Joy Division como New Order. Sus intenciones de seguir preservando el legado de Curtis tomarán un nuevo matiz el próximo mes de julio cuando junto a la orquesta Manchester Camerata se presente en el Royal Albert Hall de Londres el proyecto Joy Division Orchestrated. “Debo admitir que estoy muy nervioso y muy emocionado, lo raro con eso es que nadie lo ha escuchado, así que nos las ingeniamos para vender el Albert Hall a confianza (risas) y eso es un maravilloso halago también. Hay mucha vida alrededor y eso es algo positivo, la vida siempre sigue adelante en este mundo, la idea es no sentir que la vida tiene que terminar por cualquier motivo que no sea el natural, ese es el mensaje que me gustaría propagar”.

Peter Hook & The Light. Foto: Scott Deakin.

Exhibición de atrocidades

Tras los conflictos legales con sus ex compañeros de banda, Hooky tomó una decisión: dejó ir todos sus objetos preciados vinculados a Joy Division, los que fueron subastados a comienzos de este año. El dinero recaudado ayudó a la Epilepsy Society de Reino Unido. “Tengo que decir que los problemas que he tenido con los otros miembros de Joy Division –que han sido bien documentados- no hacen exactamente que tenga muchas ganas de rodearme de cosas que tengan que ver con la banda. Me hicieron darme cuenta de que lo más importante que tengo de Joy Division es la música, la cual soy capaz de tocar y así celebrar el espíritu de la banda. Todos cambiamos mucho desde que estábamos en Joy Division. Mi forma de tratar con la tristeza fue rodearme de cosas que pertenecían Joy Division y que tenían que ver, y en medio me di cuenta de que eso no iba a volver. Ya no tengo relación con Bernard o Steven. Pensé, ¿por qué me rodeo de todas estas cosas, cuando lo que realmente necesito es tocar la música para los fans, porque ellos piensan como yo? Ellos aman a Joy Division y celebran su vida y esencia, todo lo otro –la memorabilia- es de gran valor sentimental pero, de una forma extraña, mi imagen de Joy Division se ha contaminado por los problemas que he tenido desde que comencé a tocar la música y no puedo evitar eso. Así que fue agradable dejar ir, que las cosas llegaran a manos de gente que las aprecie –espero- por otros 40 años. Se sentía un poco raro tener todas esas cosas, eran muchas, era algo medio escalofriante. Había como 300 cosas cuando hicimos la subasta, es mucho lo que se vendió, y salió bien, fue bueno ayudar a la charity, fue agradable dar algo de vuelta para propagar la vida –nuevamente-, por decirlo así”.

-Algunos miembros de tu familia seguramente te dijeron que no vendieras algunas cosas.

-Mi hija y mi hijo tenían muchos reparos con que vendiera la chaqueta de cuero de Joy Division, que la tengo desde que tenía 18 años –ya no me queda más, hay que decirlo (risas)- pero estaban molestos de verla ir. Les pregunté si la iban a usar –“no”, me dijeron. Bueno, ¿para qué quieres quedártela? –“para recordarte a ti”. Pero me tienen a mí, les dije. Comencé a recolectar todo lo que tenía que ver con el grupo: flyers, posters, boletos, carteles, en 1977. Y nunca me detuve. Estaba desesperado por detenerme cuando lo vendí todo, pero aún no he sido capaz. Esta mañana estaba abajo en mi pieza viendo las cosas de New Order, ¡y los artículos son 4 veces más! Simplemente porque –de forma irónica- fuimos más grandes, así que se hicieron más cosas, llegábamos a más gente. Algunas cosas son muy interesantes, y nuevamente siento esa cosa rara en mi corazón por la forma en que terminó New Order. Es algo raro, pero tiene que ser sano a largo plazo, porque aún tengo la música de New Order y la sigo tocando para los fans. Así que, para ser honesto, estoy feliz de haber tocado la noche del sábado pasado la música de New Order y Joy Division, lo pasamos bien, y eso es suficiente para mí.

-En un comienzo también tenías solo la música.

-Sí, era interesante porque no teníamos cómo grabar la música cuando comenzamos. Así que la música solo existía cuando los cuatro nos juntábamos a tocar, lo cual es un concepto bien inusual en este mundo de ahora, pero eso es lo que amo sobre los grupos y sobre Joy Division y New Order, porque ese momento en que te paras ahí y no haces ningún sonido, cuando están todos en silencio, ese es el momento más inspirador en el mundo, porque sabes que estás a un segundo de hacer música fantástica. Y yo aún lo sigo disfrutando demasiado. Ahora tengo la libertad de tocar todo el catálogo de Joy Division, todo lo de New Order –porque cuando estaba en New Order no tenía esa libertad- y aunque tenga mis problemas sigo pasándolo fantástico y es algo que disfruto mucho y es lo correcto ahora –creo yo- poder disfrutar, lo que es la parte física de tocar la música y –como dije antes- soy un fan, un gran fan de ambas bandas, y me encanta cuando mis hijos la tocan. Así que soy feliz, muy feliz con eso.

-Una de las cosas que vendiste fue incluso tu ticket de la legendaria tocata de los Sex Pistols en el Free Trade Hall de Manchester.

-Cambió mi corazón por los hechos en la corte, eso me partió el corazón. Y fue tan simple como eso. Es como ese momento en que ves a tu ex novia y te salta el corazón, y de repente la ves y ya no te pasa nada. Es como eso, de pronto estaba liberado del dolor involucrado en la corte, eso me liberó, supongo, y era libre y era maravilloso. Aún tengo muchas cosas y eso es fantástico. Lo más disfrutable de la subasta fue el catálogo y aún tengo el catálogo a mi lado si quiero ver esas cosas que atesoré por 40 años. Simplemente lo veo y le echo un vistazo. Y me duele a veces haberlas dejado ir, pero las tengo en cierta forma. Creo que los fans las vana apreciar tanto como yo. Algunas cosas son únicas, artefactos que no serán repetidos jamás, como el itinerario de nuestro tour por Norteamérica al cual nunca pudimos ir. Tenía el original y esas cosas merecen estar en un museo. Así que no se, es algo raro por lo cual pasar, pero se sintió bien.

-Hace unos años grabaste “Pictures in my mind”, una canción inédita de Joy Division. ¿Tienes planes de volver a rescatar más joyas?

-“Pictures in my mind” me causó un par de problemas, así que si quiero evitarme problemas no debo hacer eso (risas). Pero cuando escucho las cintas que tengo de Joy Division, debo decir que hay un par de canciones que no fueron terminadas, una llamada “The City At Night” la cual es muy buena. Las cintas que tengo son de cierta era, de la etapa entre Warsaw y Joy Division, así que no son nuestro mejor material. “Pictures in my mind” es una buena canción, pero no es una canción grandiosa como “New Dawn Fades” o “She’s Lost Control”. Es como una canción puente entre Warsaw -ser punk- y ser rock de la forma en que Joy Division lo era.

Ian Curtis siempre solía decir -cuando grabábamos una canción y la dejábamos por ahí a medias diciendo que no era muy grandiosa- “vamos, terminémosla, porque a alguien le va a gustar”, y él estaba absolutamente en lo cierto. Porque todas las personas son distintas, a algunos les va a gustar una, a algunos otra, a algunos les gusta un estilo, a algunos otro. Así que apuesto que a alguien allá afuera le gusta “Pictures in my mind” y es un honor poder terminarla para esa persona, porque es más o menos como Joy Division la hubiera hecho. Hay un par de canciones de New Order también que necesitan grabarse y nunca han sido grabadas. Hay una que se llama “Homage” y otra que se llama “Too Late”, se escribieron pero nunca se grabaron y me gustaría hacerlas, pero cada vez que hago algo así me meto en problemas así que debo ser bien cuidadoso.

-¿Hay más material de Joy Division que falte por salir a la luz aún?

-Los fans tienen todo lo que Joy Division hizo, según lo que yo sé. Incluso en la bóveda de Joy Division a la que no tengo acceso no hay nada que no haya visto ya la luz. Hay mixes de Martin Hannett, alternativos e interesantes, pero no se usan y uno nunca sabe si se harán disponibles.

Alma y corazón

-Cuando comenzaste a tocar las canciones de Joy Division con Peter Hook & The Light, ¿te pasó que te sentías transportado en el tiempo estando en el escenario?

-Eso solía pasarme un montón cuando mi hijo tocaba el bajo. Porque se movía de cierta forma y yo podía escuchar a la banda y eso me pasaba mucho. No me pasa ahora que mi hijo está tocando con los Smashing Pumpkins. Solía pasar entonces, porque cuando empezamos tocando Unknown Pleasures en 2010, para celebrar 30 años de la vida de Ian, mi hijo tenía la misma edad que yo cuando se hizo el disco, tenía 21. Eso fue escalofriante. Y cuando tocamos Closer, también tenía 22 igual que yo –cuando lo compusimos y lo tocábamos- y cuando empezamos a tocar Power Corruption and Lies de New Order, tenía la misma edad que yo cuando lo escribimos. Así que hay cosas que te paran los pelos, que te dan escalofríos y usualmente me pasan cuando ensayamos e intentamos armar las canciones, cuando se están tocando los riffs y salen mal, esos momentos son los más evocativos. Cuando ya te aprendiste la canción no es tan evocativo como cuando vas en puntillas sobre ella, pero es encantador.

El deseo más grande de Ian fue que miles, millones de personas escucharan a Joy Division y es maravilloso que se le haya cumplido. Él deseaba que Joy Division fuera una banda súper exitosa y que la música se apreciara. No creo que haya estado muy feliz de ver cómo terminaron las cosas con la banda, pero se le hizo realidad en la música, y eso es correcto. Sea lo que sea que hagan los otros tres miembros, no pueden detener el hecho de que la música sea apreciada por cada generación que viene. La voz de Ian y la música aún le llega a la gente, especialmente en esa edad entre los 15 y 18. Ese sentimiento de soledad, de frustración, de querer cambiar el mundo pero no saber cómo, es ese anhelo sobre el cual Ian cantaba –porque tenía esa edad, estaba saliendo de la adolescencia y preguntándose qué hacer con la vida- y aún tiene la habilidad de hacer eso desde la tumba. Él será recordado por siempre, mucho tiempo después que yo me haya ido, la gente le recordará. No es exactamente perfecto, ya que pienso que como padre –al igual que yo- le hubiera gustado ver esos hitos en sus hijos, tal como yo lo he hecho.

Es una posición rara, el rock and roll tiene ese hábito de cristalizar, poner a estrellas del rock como Janis Joplin, Jimi Hendrix o Kurt Cobain, en ámbar y preservarlos para siempre en esa edad. Es raro, porque todos nosotros nos hacemos viejos, crecemos a su alrededor. Yo tengo una imagen de él acá en mi muro y es permanentemente joven, es un sentimiento extraño. Pero la música es maravillosa, la amo con cariño, y estoy muy orgulloso de lo que logramos como banda y me saco el sombrero por Bernard (Sumner) y Steven (Morris), por ser fantásticos músicos y hacer un disco maravilloso que cambió el mundo.

-Es interesante que menciones a Kurt Cobain porque el primer disco de Nirvana –Bleach- también se lanzó en la misma fecha, pero 10 años después. Y en el caso de ambas bandas, la música siguió creciendo mucho después de su final.

-¿En serio? ¿El 15 de junio? Wow, eso es raro. Dios mío, qué raro. Bueno, Joy Division, literalmente, casi no llega a ninguna parte. Y cuando toco, como en Chile –donde he estado varias veces-, Sudamérica, México, Estonia, Eslovaquia, Checoslovaquia, lugares a los que Joy Division nunca se acercó, siempre pienso que estoy ayudando a Ian a cumplir su ambición que tenía como chico de 20 años por llevar a la banda alrededor del mundo, y debo admitir que ese pensamiento es muy satisfactorio.

-Tu hijo está tocando ahora con los Smashing Pumpkins y ellos estuvieron muy influenciados por Joy Division. En una entrevista con Rolling Stone el baterista Jimmy Chamberlin cuenta lo loco que es que ciertas partes de bajo en los primeros temas de la banda estaban tocadas pensando en tu forma de tocar, y ahora es tu hijo quien las toca.

– (Riendo) Billy corgan se ha convertido en un gran amigo en todos estos años y debo admitir que en las disputas con los miembros de New Order su apoyo para conmigo ha sido invaluable, eso hay que decirlo. Lo que pasó es que Billy canta con nosotros cuando vamos a Chicago con Peter Hook & the Light, porque le encanta Joy Division, New Order, lo que sea que hagamos. Me decía “Oh, Dios. Tu hijo toca igual a ti”, y toca igual a mí, pero tiene además otro don: puede tocar la música de otra gente, eso yo no puedo hacerlo. Nunca he sido capaz, solo puedo tocar la que yo he escrito. Él tiene el don de poder hacer ambas cosas y espero que un día –como le digo siempre- él se siente y escriba, porque eso es lo único que no hace. Eso será interesante y espero poder verlo componer, sería maravilloso. Tiene la música en él, sin dudas. Él puede tocar de oído, escuchar a alguien y tocar. Yo no puedo, soy sordo, no puedo escuchar a alguien y tocar, solo puedo tocar lo que he compuesto. Él puede escuchar a cualquier banda y tocar, es interesante, es raro ser un sesionista, es muy diferente a ser un músico. Es otra diferencia sorprendente, no quiero que sea un músico de sesión solamente, quiero que sea un músico en su propio derecho, así que espero que siga adelante y escriba. Lo espero con ansias.

-Después de la presentación de Joy Division Orchestrated en el Royal Albert Hall tendrás también una fecha en Australia con este proyecto. ¿Está en carpeta recorrer el mundo con él, pasar por Sudamérica?

-La interpretación clásica es muy conmovedora, por el poder que tiene. Hay que decir que como banda nos pasamos años robándole a las orquestas, con strings y samples (risas), así que estamos devolviendo lo que tomamos en primer lugar, está ese aspecto. Estoy feliz de tocar lo que sea en cualquier lugar y momento. Luego, lo que tengo en mi vida es la libertad, la salud, y la energía para hacerlo. Así que si nos ofrecen tocar en Chile con una orquesta, yo estaré ahí. Esto te volará la cabeza. El arreglador, Tim Crooks, ha hecho un trabajo fantástico en el Hacienda Classical. Las canciones no han cambiado, son las mismas pero se han enriquecido y es sorprendente. Vendimos el Royal Albert Hall solo en base a confianza y podrás escucharlo después de julio, pero hasta esa fecha nadie va a saber cómo es. Me encanta la música de Joy Division y la podría tocar con cucharas o con maracas si puedo (risas) y seguiré haciendo esto hasta que bajen mi cajón, no te preocupes. Tim Crooks me acompañará a Chile si se hace, así que puedes agradecerle ahí. Con el Hacienda Classical viajas con el notebook solamente, con las partituras, se las pasas a la gente de la orquesta y ellos pueden hacer esa cosa maravillosa que yo no puedo –que es leer música- y tocarla, y tener el espíritu y lo digo -sin bromear- que ellos “tienen el espíritu y el sentimiento” [N. del T: parafraseando la canción “Disorder” de Joy Division]. He estado tocando con la Camerata por 4 años y hay confianza entre nosotros, han hecho un gran trabajo y espero lo mismo con lo de Joy Division, será interesante. No puedo revelar mucho más.

-De seguro habrá muchos videos en YouTube de la presentación en el Albert Hall.

-Tendrás muchos videos, amigo mío (risas). Esa es una de las cosas más grandes en este mundo: ninguno de ustedes puede ver ese concierto de los Sex Pistols, pero todos pueden ver a Peter Hook & The Light. Ahora, si eso es bueno o malo me haces saber después.

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