Culto
Autor de La batalla de las pioneras: “En la época de Sergio Jadue el fútbol femenino fue tirado a la basura”

Autor de La batalla de las pioneras: “En la época de Sergio Jadue el fútbol femenino fue tirado a la basura”

Tras la clasificación de la Roja femenina, el periodista Rodrigo Retamal decidió investigar cómo fue el fútbol para las mujeres en Chile. Así, dio con la historia de la primera Selección Nacional, en la que incluso algunas jugadoras tuvieron que distanciarse de sus hijos para representar a nuestro país. Eso y más lo expone en La batalla de las pioneras, libro que en abril lanzó una segunda edición.

El viernes recién pasado comenzó la Copa Mundial Femenina Francia 2019, competencia deportiva organizada por la FIFA en la que las 24 mejores selecciones del mundo disputan el título y en la que Chile inicia su participación hoy martes ante Suecia, en partido válido por el grupo F (que comparte con Estados Unidos —campeón defensor— y Tailandia).

Sin embargo hablar de fútbol femenino, sobre todo al mirar hacia atrás, es repasar por temas no tan alegres, como exclusión solo por ser mujeres, omisiones de la prensa y aprovechamiento de directivos de la ANFP (como es el caso de Sergio Jadue, expresidente, que tras una auditoría forense al máximo ente del fútbol nacional, se descubrió que US$250 mil destinados al fútbol femenino fueron empleados en la construcción de un ascensor para su oficina).

Por ello, como parte de emparejar la cancha, el periodista Rodrigo Retamal decidió ir hasta los inicios de todo, específicamente adentrándose en la historia de la primera selección chilena femenina, a inicios de la década del ’90 -una época en donde Colo Colo y la obtención de la única Copa Libertadores coparon los medios-, la que se formó para disputar el Sudamericano de Maringá y Cascavel (Brasil), el que tenía como premio un cupo a la Copa Mundial Femenina de Fútbol de 1991 en China.

Formación de Chile ante Brasil en el Sudamericano de Maringá y Cascavel en 1991. Foto: Cedida por Patricia Hermida para el libro La batalla de las pioneras.

El resultado de su trabajo es La batalla de las pioneras, libro publicado en septiembre de 2018 por la editorial Trayecto Comunicaciones y que solo hace unos meses tuvo su segunda edición disponible.

De ello y más habla Retamal con Culto.

-¿Qué trae de nuevo esta segunda edición de tu libro?

-Incorpora el testimonio de otras tres jugadoras que participaron en la primera Selección Chilena femenina de 1991. Una de ellas es Patricia Hermida, delantera que se lesionó en el último entrenamiento y se perdió aquel Sudamericano de Maringá y Cascavel. ¿Por qué destaco la incorporación de su relato? Porque al igual que otras jugadoras de la época, como Isabel Berríos o Ada Cruz, después se convirtió en entrenadora y participó en la formación de varias jugadoras actuales, que lograron la clasificación al Mundial de Francia 2019. Sumado a ello, en la segunda edición se incorporan nuevas fotografías del fútbol femenino de esa época.

-En tu revisión de prensa de la década del ’90, ¿percibiste un trato particular al fútbol femenino?

-Efectivamente. Por ejemplo, durante la cobertura del proceso de esta Selección Chilena femenina de 1991, las jugadoras eran las “muñecas”, las “pinturitas” o eran el equipo que “maquillaba la ilusión”. Eran adjetivos y conceptos estereotipados, que en ese momento no eran incorrectos. Si hoy la prensa los utilizara, sería un escándalo. Además, rara vez el fútbol femenino fue la portada de un suplemento o tuvo una cobertura de plana completa. Eso sí, al acercarse el Sudamericano, las revistas sí dedicaron hojas y entrevistaron a las jugadoras de la época.

-De las entrevistas que realizaste, ¿cuáles fueron los testimonios que más te descolocaron?

-Un testimonio potente fue el de la jugadora Fabiola Ramírez. De hecho, una de las frases que coloqué en la contraportada del libro es de ella. Sin hacer spoiler, ella era de Rancagua y en 1991 dejó allá a su hijo mientras entrenaba con la Selección Chilena en Santiago. En un momento, ella habló de que estas jugadoras lo dejaron todo para estar en la nómina final que iría al Sudamericano de Maringá y Cascavel. Hoy todo el mundo repite eso de dejarlo todo, casi como un lugar común. Pero para las futbolistas de 1991, la expresión era literal. Todo era todo: dejar el trabajo, dejar la familia e incluso sacrificar la maternidad con tal de cumplir el sueño de integrar la Selección Chilena.

Rodrigo Retamal y algunas de las seleccionadas.

-¿Qué puedes decir de las declaraciones de futbolistas en la década del ’90 que se oponían a que mujeres participaran de la actividad?

-El fútbol es parte de la sociedad. Dicho eso, hay que entender el entorno social de los 90. Para esa época, las mujeres tenían un espacio en la sociedad que era aún más reducido que ahora. Además, en los ’90 estaba de moda el chistecito de que lo mejor del fútbol femenino era el final del partido por el cambio de camisetas. Y si para cerrar esta ecuación consideramos que el fútbol ha sido hasta hoy un espacio dominado por lo masculino, la verdad es que no me extrañó que ciertos futbolistas y periodistas de la época rechazaran la idea de que las mujeres jugaran fútbol.

Lo que sí me sorprendió gratamente fue haber encontrado una declaración de Claudio Borghi, entonces jugador de Audax Italiano, diciendo que estaba completamente de acuerdo con que las mujeres jugaran fútbol. De repente, a Borghi se le pega demasiado porque no le fue bien como entrenador de la Selección Chilena. Sin embargo, haber encontrado esa frase de los ’90, casi yendo contra la corriente, habla muy bien de él.

-Tu investigación aporta datos para seguir construyendo el tipo de persona que era Sergio Jadue, como lo del episodio del ascensor o estar 981 días sin un partido internacional para la roja femenina. ¿Qué sensación dejó en ti, tras finalizar este libro, la figura del extimonel de la ANFP?

-Como señalo en el libro, todos los caminos del oscurantismo que vivió el fútbol femenino después de lo que significó el Mundial Sub 20 de Chile 2008 llegaron a Sergio Jadue. Según coinciden todos los actores involucrados, y parafraseando a una de mis entrevistadas, en esta época el fútbol femenino fue tirado a la basura. Y la verdad es que los hechos lo demuestran. Después del Mundial Sub 20 de 2008, y con Harold Mayne-Nicholls como presidente de la ANFP, el fútbol femenino cosechó éxitos que parecen lejanos y hasta olvidados: clasificó al Mundial Sub 17 de Trinidad y Tobago 2010, la Sub 15 ganó el oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Singapur 2010, y la adulta estuvo a dos puntos de clasificar al Mundial de Alemania 2011, aunque logró acceder -como consuelo- a los Panamericanos de Guadalajara 2011, lo que también fue positivo. Además, en este tiempo Colo Colo ganó la Copa Libertadores femenina. Sin embargo, y casi sin darnos cuenta, se pasó de estar en un camino ascendente a caer en un profundo hoyo cuyo punto más simbólico fue la salida de Chile del ránking FIFA. O sea, algo que no se puede explicar de otra forma que no sea estando de acuerdo con que la administración de Jadue tiró a la basura el fútbol femenino.

-Tú trabajaste por años como periodista deportivo. Conoces el medio, sus protocolos y mañas. En el libro dejas una crítica a las omisiones históricas con el fútbol femenino, precisamente con la primera selección chilena de mujeres ¿Qué puedes añadir a ello?

-Lo que sucedió es que el análisis que se hizo tras la clasificación de Chile al Mundial de Francia fue, para mí, muy simplista. Se dijo que la clasificación fue un “proceso” que partió con el Mundial Sub 20 de 2008, básicamente porque se repetían algunas jugadoras clave. O sea, el recuento histórico para argumentar el mayor éxito deportivo del fútbol femenino fue de apenas 10 años. Pero cuando Chile masculino ganó la Copa América 2015, se habló mucho que ese logro fue también desde Salas y Zamorano, hasta Leonel Sánchez y Sergio Livingstone. En el caso del fútbol femenino, me pareció injusto que no se reconociera en este éxito deportivo a todas las mujeres que jugaron antes del 2008, a las que jugaron en la peor época, a las que lo pasaron mal, a las que les gritaban que eran “marimachos” sólo por jugar fútbol, a las que automáticamente eran convertidas en “lesbianas” por patear una pelota, a las que mandaban a lavar los platos o a las que sufrieron con el chiste del cambio de camiseta. Si me pides añadir algo, sería esto: que esta omisión de los medios no sólo fue deportiva, sino social.

-En el libro hay un hincapié a que la brecha de resultados con Brasil, por parte del resto de selecciones de Sudamérica, se ha ido acortando, ello como muestra de mejora en el nivel de las futbolistas en la región. Considerando ello, ¿en qué pie ves a la roja femenina para este mundial?

-No hay que olvidar que Chile es una selección debutante en un mundial adulto. El hecho de haber llegado, ya es positivo. No dudo en que las jugadoras van a dar el mil por ciento. Pero si no les va bien, no hay que crucificarlas, ni a ellas ni al cuerpo técnico. Para mí, esta participación mundialista no hay que verla sólo desde el punto de vista deportivo, sino que hay que pensar en todo el difícil camino que las mujeres han tenido que recorrer durante largos años para recién haber clasificado a este mundial. Si como sociedad seguimos discriminando a las mujeres con los planes de las isapres, con las brechas salariales, con la baja presencia femenina en los directorios de empresas… en ese contexto sería injusto exigirles el título o criticarlas si quedan eliminadas.

Hace poco José Letelier (DT de la Selección femenina de fútbol de Chile) dio una entrevista y lo que dijo me pareció súper inteligente y sensato: que Chile tiene que jugarse todas sus opciones en el Mundial pero que la verdadera meta será buscar la clasificación al mundial siguiente para así consolidar el fútbol femenino en el tiempo. Creo que por ahí va el camino.


La batalla de las pioneras.
Rodrigo Retamal.
171 páginas.
Trayecto Comunicaciones.

Sobre el autor:

Felipe Rojas |
Periodista de La Tercera