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La relación de amor y odio entre David Bowie y Stevie Ray Vaughan

La relación de amor y odio entre David Bowie y Stevie Ray Vaughan

Asombrado por el talento del guitarrista texano, entonces una figura en ascenso, el "Duque Blanco" lo invitó a grabar en el exitoso disco Let's Dance, y posteriormente, a integrar su banda de apoyo en vivo. Pero una serie de desencuentros acabó por separarlos para siempre.

“¡No vuelvas a interrumpir mi ensayo!”, gritó furioso David Bowie a la mujer que entró de súbito en la sala. Se trataba de Lenny, la esposa del guitarrista Stevie Ray Vaughan quien entonces era parte de la banda de gira de “Starman”. Esa tarde ella irrumpió con un periódico y se preocupó que todos los presentes lo vieran: mientras una fotografía de su marido ocupaba casi toda una plana, solo una pequeña columna hacía mención a Bowie.

A la mujer se le prohibió el acceso a los ensayos y su pareja desapareció de las jornadas de preparación durante varios días. El texano estaba molesto, contrariado y harto. Una colaboración que en principio parecía prometedora, al final se iba al garete por una serie de enredos.

Además de trabajar con Bowie, en esos días Stevie se ocupaba de tocar junto a su banda Double Trouble. Populares en el circuito de su natal Texas, especialmente por la abrumadora habilidad del guitarrista, el trío buscaba oportunidades para mostrar su música deudora del blues eléctrico de viejo cuño -desarrollado por leyendas como Freddie King o Albert Collins-, y así alcanzar mayores audiencias.

Una noche en Montreaux

El vínculo con Bowie surgió de forma casual. Por insistencia del productor Jerry Wexler, Double Trouble había sido invitado al Festival de Jazz de Montreaux, en julio de 1982. Pero el sonido crudo, filoso y directo de Vaughan no fue comprendido por la audiencia que esperaba cálidos temas jazzeros midtempo, por lo que en vez de aplausos, el respetable concedió sonoras pifias. Contrariado por el resultado de su primera gran incursión fuera de sus dominios, el músico y los suyos bajaron sus equipos, y para sacarse la rabia, los instalaron en el bar del lugar donde comenzaron una larga jam session.

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Ya entrada la madrugada, los intérpretes notaron que alguien en la barra los miraba con atención. Era David Bowie. Pese a ello, no estaban impresionados con su presencia, porque al fin y al cabo, no era una gran influencia para su música, la que debía mucho más a los clubes de Chicago de la posguerra. Pero el inglés se acercó para felicitarlos. “Se sentó un rato con ellos y habló sobre todo con Stevie sobre la guitarra. El entusiasmo de David junto con la reacción del cantautor Jackson Browne, que también había presenciado el concierto y que les ofreció grabar gratuitamente en su estudio casero, hizo que olvidaran los abucheos del público”, detalla en la biografía Starman (2010, Alba Editorial) , Paul Trynka.

Según el biógrafo, el hombre de “Golden Years” asistió al Festival sin más pretensión que disfrutar del espectáculo. Había acabado el rodaje de la película El Ansia, en la que había compartido créditos con Catherine Deneuve y Susan Sarandon. Posteriormente participará en el filme Felíz Navidad,Mr. Lawrence, el que fue un fracaso de taquilla.

Pero a fin de cuentas, había que volver a hacer música. Y en eso, a Bowie le estaba yendo bastante mejor que en la gran pantalla. En 1980 consiguió un número uno en Reino Unido con el sencillo “Ashes to Ashes”. Poco después repitió el logro con el hit “Under Pressure”, grabado junto a Queen.  Es decir, ya era una superestrella. Para diciembre de 1982 tenía algunas canciones en mente y junto al productor Nile Rodgers comenzaron a trabajar en el disco Let’s Dance, el que ganaría disco de platino en las dos riberas del Atlántico y consolidaría la posición del “Duque blanco” con sus exitosos singles “China Girl”, “Modern Love” y la que tituló al álbum, cuyos videos tuvieron alta rotación en MTV.

Durante las sesiones en el estudio Power Station de Nueva York, Bowie decidió contactar a Stevie Ray Vaughan para que grabara todos los solos de guitarra. A pesar de la reticencia de Rodgers, el músico se salió con la suya. Llamaron al de Dallas, quien estaba grabando su álbum debut Texas Flood en el estudio de Browne. Algo intrigado, en principio, finalmente aceptó y voló a la Gran Manzana. “Tocaba una vieja Fender Strat conectada directamente a un viejo amplificador Fender, de manera que era el instrumentista quien sacaba todo el sonido, no había trucos”, relata Paul Trynka en su texto.

Bowie, Stevie Ray Vaughan y Nile Rodgers

Las colaboraciones no eran algo nuevo para el inglés. En los setentas compuso “Fame” junto a John Lennon, fue productor -junto a Ronson- del fundamental álbum Transformer, de Lou Reed, y también estuvo tras las perillas en el debut solista de Iggy Pop, The Idiot. Sin olvidar las sesiones con Robert Fripp y Brian Eno en Berlín que dejaron joyas como “Heroes”.

Un asunto de estilo

Con el elepé arrasando en los charts, el hombre de “Space Oddity” se embarcó en su gira más ambiciosa a la fecha. Serious Moonlight, su nombre, pasó por dieciséis países, y vendió más de dos millones y medio de tickets. Para la banda de apoyo no dudó en fichar a Vaughan, pues, asegura Trynka, lo consideraba una de las piezas claves en el éxito de su nuevo material.

El guitarrista aceptó de inmediato, sobre todo porque “creyó que David le había prometido que su propio grupo, Double Trouble, actuaría de telonero”. Pero las cosas no serían fáciles. Estar en la banda de Bowie, implicaba ser parte de un espectáculo y, aunque trabajaba duro, a Stevie esa parte no le agradaba del todo. En el libro de Trynka, Tommy Shannon, el bajista que tocaba con el hombre de “Pride and Joy”, detalla: “En un determinado momento del concierto, tenía que bajar una rampa haciendo unos pasos [de baile] y aquello no era su estilo. La organización le había obligado a hacerlo y le estaba costando mucho adaptarse”.

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Un acontecimiento acabó por acelerar las cosas. Una tarde, mientras veía la televisión, el músico vio el video de “Let’s Dance” en que Bowie hace un playback tocando el solo de guitarra que él había grabado. Eso lo enfureció. La relación se deterioró muy rápido y el ambiente en la banda se hizo muy tenso, con el solista cada vez más aislado. Fue en esa circunstancia en que sucedió el incidente del ensayo, lo que simplemente frustró cualquier posibilidad de conciliación, y de que Trouble Trouble fuera número de apertura.

El asunto se hizo serio, y el mánager de Vaughan intentó aprovechar la situación para negociar mejores condiciones para su pupilo. “Exigió 500 dólares extra a la semana para Stevie y un asiento en el avión para sí mismo o su cliente se iría”, detalla Trynka. Por supuesto, la oficina de “Starman” no aceptó la “oferta” y el músico salió de la banda por la puerta trasera. Su reemplazo fue Earl Slick, quien había tocado en la gira de Diamond Dogs (1974) y salió poco después de la grabación de Station to Station (1976).

Pero a fin de cuentas no todo sería malo. Texas Flood se lanzó en junio del 83′, y fue un éxito. Vendió 500.000 copias, obtuvo una gran recepción de la crítica y le permitió a Double Trouble hacer su propia gira, en la que Vaughan se consolidó como un nuevo y fulgurante guitar hero. Nunca más volvería a verse con Bowie.

Sobre el autor:

Felipe Retamal N. |
Periodista de Culto. En Twitter es @feloretamaln