Culto
“Con las cartas de Peter Grant, el ‘quinto Zeppelin’, le saco la lengua a varios”

“Con las cartas de Peter Grant, el ‘quinto Zeppelin’, le saco la lengua a varios”

Hernán González, conocido en el mundo de los fans como Nano Zeppeliano, lleva cuatro décadas recopilando material de la banda británica y se define como coleccionista profesional: gran cantidad de bootlegs, cartas del exmánager Peter Grant y fotos junto a Jimmy Page y Robert Plant, son parte de lo que ostenta. Acá abre las puertas de casa y nos cuenta de su historia.

Día de semana, 11 de la mañana. El viaje nos lleva a Pedro Aguirre Cerda, precisamente a la casa de Hernán González, fanático y coleccionista de Led Zeppelin desde 1978.

Conversando con él uno percibe su mayor predilección hacia el guitarrista Jimmy Page, a quien define como “el maestro”; le resta importancia a Greta Van Fleet; y aprovecha de contar sus días durante la visita de Page con Robert Plant a Chile en enero de 1996.

“Mi señora está orgullosa, toda mi familia está orgullosa de lo que he logrado. Toda la gente me ha ayudado. Hay grandes coleccionistas que viven en Inglaterra y Estados Unidos, donde la banda estuvo allá y tienen de todo lo que pueden haber juntado, yo lo tengo acá en un país olvidado”, cuenta Hernán, conocido en el ambiente de seguidores chilenos como Nano Zeppeliano.

En su colección afirma tener 400 casetes, 300 CDs y cerca de 50 vinilos. Junto a ello, gran cantidad de recortes de diarios y revistas, sumados a libros de fotografías y merchandising de todo tipo (fósforos, relojes, juguetes), sumado a cartas que el ex mánager Peter Grant le envió, acompañan el lugar dedicado que tiene al grupo de sus amores.

Esta es la historia de Hernán González y sus más de cuatro décadas junto a Led Zeppelin.

Hernán cuenta que lo que más le gusta de su colección de Led Zeppelin son los libros con imágenes de la banda. Foto: Richard Ulloa, La Tercera.

Los inicios con Led Zeppelin

Nano Zeppeliano cuenta que sus primeros recuerdos de la banda lo llevan a inicios de la década del ’70, específicamente al programa Música Libre (TVN). Ahí, con 11 años, escuchó vagamente el sonido de la batería de “Moby dick”. Sin embargo, ya entrada la adolescencia, vinieron los acercamientos más fuertes y que lo asentaron como un fanático y coleccionista de Led Zeppelin.

En octubre de 1976 hizo su debut en las salas de cine de EE.UU. The Song Remains the Same, producción audiovisual que contiene las presentaciones de la banda en el Madison Square Garden en julio de 1973. Eso sí, su estreno en Chile se dio dos años después, específicamente en el Cinerama de Santiago Centro, como recuerda Nano. “Eso fue lo más alucinante que he visto. Imagínate, rock puro en pantalla gigante. Todavía recuerdo el cartel que estaba frente al Cerro Santa Lucía”, relata.

“Ese fue el gran suceso que me marcó. Vi como 7 veces en aquellos tiempos esa película. Y después la seguí viendo”, continúa. A ello, añade que el grupo le transmitió una química única, “alucinando” especialmente con Jimmy Page y su performance en la guitarra.

La colección de videos de Hernán González está concentrada principalmente en VHS de Led Zeppelin, Foto: Richard Ulloa, La Tercera.

Aproximaciones en un mundo sin internet

En estos tiempos, con Google, Wikipedia y YouTube, la mayoría de las personas puede interiorizarse sobre un grupo musical y tener la discografía de este en cosa de minutos. Sin embargo, a fines de la década del ’70 el panorama es muy distinto. Teniendo eso en cuenta, ¿cómo fue que Hernán obtenía información de la banda que le volaba la cbeza?

Lo primero que hizo fue comprar los discos. Luego de ello, recuerda que un compañero de colegio le vendió “un folleto tipo póster donde salía algo de la historia de la banda hasta el año ’77 más o menos”. Aquella publicación era la revista española Popster.

Edición de la revista Popster dedicada a Led Zeppelin, que Hernán conserva desde fines de los ’70. Foto: Richard Ulloa, La Tercera.

Según cuenta, ese momento fue clave, porque ahí conoció el término “bootleg” (grabaciones no oficiales, generalmente de presentaciones en vivo, de una banda). De hecho, el fuerte de su colección es ese (considerando las estadísticas de Setlist.fm, la banda realizó más de 500 shows hasta antes de la muerte de John Bonham), pues, a diferencia de otros fanáticos que juntan distintas ediciones de un mismo álbum -incluyendo versiones de cada país-, González solo se conforma con tener uno de cada formato: casete, vinilo y CD.

Así, la disquería Circus, Feria del disco y tiendas musicales del centro de Santiago fueron lugares que comenzó a frecuentar.

El encuentro con Plant y Page

Corrieron los años. Nano se casó en los ’80 y siguió su senda de coleccionista, tanto en esa década como en la siguiente. Fue sumando bootlegs, merchandising y material de todo tipo, con lo que también aumentaba sus vínculos con fanáticos extranjeros. Fue así como, mientras Jimmy Page y Robert Plant andaban de gira a mediados del ’90, gracias a un colega norteamericano llegó a fotos de ese tour.

En medio de ello, se enteró de una noticia que jamás esperó: ambos músicos agendaron un concierto para el día 23 de enero de 1996, el cual se realizaría en el Estadio Sausalito. Por lo mismo, el coleccionista hizo todo lo posible para saber quién los traería. Recorrió canales de televisión, radios y prensa escrita, hasta que llegó al destino indicado: Dr. Barros Borgoño 296, en Providencia, lugar donde se ubicaba DG Medios y Espectáculos S.A., productora a cargo del evento.

Ahí exhibió las fotos que le llegaron de Norteamérica. “Estos gallos vieron las 150 fotos que les mostré y entré en bandeja para las oficinas de DG Medios. Ahí la niña me dijo ‘oh, ¡qué linda la colección!’ y me pidieron prestárselas. Era como una daga en el corazón. 150 fotos, a 15 dólares cada una. ¡Era plata! Pero bueno, me arriesgué: eso sí, con la condición que me dieran esos posters callejeros que pegaban, un pase a la conferencia de prensa al Hyatt y acreditación como fotógrafo con mi señora al Sausalito”, relata Nano.

Fotos de la gira de Plant y Page, quienes en Chile fueron presentados como “Led Zeppelin: la evolución”. Foto: Richard Ulloa, La Tercera.

Y así llegó el 21 de enero de 1996, día clave para nuestro protagonista. En ese momento, la mitad de su banda predilecta realizaba una conferencia de prensa previo a su concierto y ahí estaba él para presenciar a sus ídolos. Llevó libros de Led Zeppelin para adornar el lugar. Del nerviosismo por verlos, fumó una cajetilla de cigarros. Tras la tanda de preguntas, en la que González también participó, le pidió a la traductora si podía sacarse una foto con Plant y Page. Ambos accedieron.

Robert Plant durante la conferencia de prensa. Imagen: archivo de Copesa.

“Imagínate que te lleguen mil flashs. Me sentía como una estrella, entremedio de esos dos monstruos y yo chiquitito ahí”, recuerda mientras ríe.

En esa ocasión, Nano andaba con un vinilo poco común de Jimmy Page grabado en abril de 1965 en Londres, en el que participó junto a Sonny Boy Williamson II, un mes antes de su muerte (Faces And Places Vol 8). Por lo mismo, pidió al guitarrista si se lo podía firmar, pero este se negó. “La firma de él vale. La tiene registrada en guitarras, en varias cosas. Después supe con los años que fue así. ¿Te imaginas cuánto hubiera costado un disco raro con la firma de Jimmy Page?”, añade.

Hernán González junto a Robert Plant y Jimmy Page. Foto: Richard Ulloa, La Tercera.

Lee también: Robert Plant y Jimmy Page en Sausalito: la desconocida historia de Led Zeppelin en Chile.

Tras eso, dos días después vino el recital. Primero teloneó The Black Crowes para luego dar paso, tras una hora de atraso por un desperfecto técnico, a “Led Zeppelin: la evolución”. “Tocaron como los dioses”, recuerda Hernán, al mismo tiempo que se lamenta que solo exista registro en audio de la presentación, considerando que tanto los shows en Argentina como en Brasil fueron grabados con cámaras.

“Quedé loco, alucinado. Dije ‘con esto no puedo seguir’. Y bueno, mentira: seguí comprando discos”.

Robert Plant (izquierda) y Jimmy Page (derecha), exintegrantes de Led Zeppelin, durante su presentación en Chile, realizada en el Estadio Sausalito el 23 de enero de 1996. Imágenes: archivo de Copesa.

De discos preciados y rarezas

Al hablar de una banda de forma somera, se suele asociar a una canción en específico. Así, cuando mencionan a Queen, el tema es “Bohemian Rhapsody”; cuando es Los Prisioneros, “El baile de los que sobran”; cuando es Led Zeppelin, “Stairway to heaven”. Sin embargo, los seguidores suelen tener apego con composiciones que no suelen ser las más conocidas por el público general. Por lo mismo, ¿cuál es la que más le llama la atención a Nano Zeppeliano? “Dazed and confused” (que originalmente no es de Led Zeppelin), asegura.

A su vez, los discos que más le gustan son Led Zeppelin II (1969), especialmente por la presencia de “Whole lotta love”; y Physical Graffiti (1975), del cual se sintió “impactado por todo su diseño” y que le sorprende la variedad de estilos que atraviesa.

Physical Graffiti junto a Led Zeppelin III en formato casete. Foto: Richard Ulloa, La Tercera.

De paso, aprovecha de destacar los libros de fotografías que acumula. “Debo tener como 30-40 libros empastados de Led Zeppelin, con diferentes fotógrafos famosos que seguían a la banda. Es lo más fiel que tú te podías de sus espectáculos”, asegura.

Además de ello, nos muestra un reloj de la banda, el póster del show en Chile en 1996, chapas, fósforos y gran cantidad de recortes de diarios y revistas.

El reloj de Led Zeppelin que tiene Hernán González. Foto: Richard Ulloa, La Tercera.

Sin embargo su colección también tiene material particular. Discos de procedencia poco usual, por poner un ejemplo, es parte fija de lo que ostenta alguien dedicado a recopilar todo lo de un artista o banda. Sin embargo, Nano va más allá: llegó a tener contacto directo con el mánager del grupo. “Ahí le saco la lengua a varios, porque de hecho los discos los pueden tener, los CDs los pueden tener, varias cosas las pueden tener, pero las rarezas son las cartas de Peter Grant, el ‘quinto Zeppelin’, que me mandaba para ofrecerme conciertos inéditos de la época”, asegura.

Cuenta que llegó a él gracias a una especie de enciclopedia que tenía todos los conciertos realizados por Led Zeppelin con su formación original, incluyendo repertorios y datos adicionales. Al reverso de esta, encontró el nombre “P. Grant” y una dirección. Hernán probó suerte mandándole cartas, ya que ofrecía material. “Parece que estaba en su época pobre que empezó a vender cosas de Led Zeppelin. Y ahí nos contactamos y me mandaba listas, con valor en dólares. Yo nunca compré porque vendía muy caro y era un poco desconfiado. En una de esas le mandaba el dinero y no me llegaba nunca el VHS”, añade mientras ríe.

Viajes y ocultismo

Como lo ha reiterado en la conversación, Hernán muestra cada ciertos momentos su admiración por Jimmy Page. Le molesta que lo dejen de “segundón” en los rankings de mejor guitarrista del mundo tras Jimi Hendrix y Eric Clapton. “Para mí, Led Zeppelin es Jimmy Page”, dice enérgico.

Jimmy Page es el integrante de Led Zeppelin por el que Hernán siente mayor admiración. Foto: Richard Ulloa, La Tercera.

Aprovechando que uno de sus hijos vive en Inglaterra, Nano viajó en 2015 a visitarlo. En aquella travesía, aprovechó de pasar a Kensington, barrio donde vive su ídolo. Eso sí, la emoción inicial de estar ahí pasó a ser incomodidad. “Como yo creo en Dios, encontré que había una carga muy negativa en esa casa”, relata.

Lee también: Led Zeppelin, la escalera al cielo y el satanismo.

Aún así, cuenta que igual tuvo acercamientos con el mundo del ocultismo, más que nada por curiosidad. “Sí, también tuve mi cuestión bruja, leí de Aleister Crowley, pero después dije ‘esto es ser muy copión’, mejor dejar ahí. Me gusta la música, pero ya de cosas negativas y brujos ya me descuadra”, complementa.

Reflexiones finales

-¿Cuál es su balance como coleccionista?

-Siempre he dicho que nunca voy a tener todo, tendría que ser un jeque de Dubai para eso, pero para lo que he logrado me siento orgulloso. Que una persona del fin del mundo como Chile tenga todo lo que tengo, considerando que no soy una persona pudiente o millonaria, es loable. Más encima, acá no llegaba nada, yo tenía que hacer contactos, mandar cartas, hacer cosas para que me llegaran fanzines y revistas.

-¿Es del tipo de fanático que solo escucha a la banda o artista que lo ha acompañado gran parte de su vida?

-Del ’78 a los ’90 era puro Led Zeppelin, no daba la entrada a ningún conjunto. Y después dije ‘no, tengo que conocer más música’, porque la música te da pases para muchas partes y ahí comencé a coleccionar música de otros conjuntos también para conocerlos: Yes, The Doors, Van Halen. Lo más ‘nuevo’ que me gusta es Dream Theater.

-Todos los humanos vamos a morir en algún momento. Cuando llegue el suyo, ¿tiene claro qué va pasar con todo el material que ha recolectado?

-La colección de Led Zeppelin queda para mi hijo que está en Inglaterra, que es músico. Él hereda primero si me muero yo, porque él se lo merece, porque él es músico y es mi hijo.

Sobre el autor:

Felipe Rojas |
Periodista de La Tercera