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Olivier Assayas: “La revolución digital cambió para siempre nuestra forma de ser”

Olivier Assayas: “La revolución digital cambió para siempre nuestra forma de ser”

El realizador premiado en Cannes se refiere a su película Doubles vies, sobre el cambio en la industria del libro. Se estrena hoy en las salas chilenas.

Ganador del premio a Mejor director en el Festival de Cannes 2016 por su película Personal shopper, el cineasta francés Olivier Assayas (1955) está de vuelta en la cartelera chilena con su filme Doubles vies (2018). El realizador de la miniserie Carlos (2010), sobre el terrorista venezolano Carlos El Chacal, presenta ahora un drama romántico que además alude a la revolución digital: el editor de libros Alain (Guillaume Canet) quiere pasarse a la industria de los e-books y audiolibros, mientras su esposa Selena (Juliette Binoche) lo engaña con uno de los escritores de la editorial.

La cinta fue estrenada en septiembre pasado en el Festival de Venecia, donde fue recibida con buenas críticas, demostrando una vez más que el francés nunca deja de sorprender con su habilidad para transitar de género en género. Formado como crítico de la influyente revista Cahiers du Cinéma, Assayas acaba de rodar en varios países latinoamericanos (desde Uruguay hasta Cuba) la película Wasp network (2019),  sobre un caso real de espionaje en Miami.

En medio de la posproducción de aquel largometraje, Olivier Assayas desde París conversó con Culto 

¿Por qué mezcló historias de relaciones románticas y el tópico de la tecnología digital en una misma película?

Llevaba varios años con este proyecto en la cabeza. Las ideas centrales eran la renovación en el negocio editorial y también la nueva relevancia que estaba adquiriendo la palabra escrita, sobre todo a partir de la popularidad de las redes sociales. Escribí un primer  guión para un proyecto que no funcionó y luego empecé de cero, rescatando al personaje principal de Alain, el editor de libros. No me interesaba tanto abordar la revolución digital en sí misma, sino que hablar de qué manera esos cambios  tienen efectos en nuestras propias vidas. Así es como elaboré esta historia sobre qué pasaba cuando la renovación tecnológica intervenía en la sensible industria del libro y las editoriales.

Algunos personajes se toman el avance digital con más tranquilidad que los otros…

Es que así es un poco cómo reaccionamos todos. Yo mismo soy bastante ambivalente al respecto y suelo manejar opiniones distintas. Cuando uno escribe un guión se tiende a identificar con todos los personajes en un determinado momento, actuando de una manera dialéctica. Puedo pasar del absoluto optimismo al total pesimismo: hay que tener más de una mirada única. En la ficción se debe poseer la habilidad para entender los puntos de vista de todos los personajes. Debes ser honesto con tus propios personajes.

¿De qué manera le ha tocado enfrentarse a los cambios tecnológicos en su profesión?

Cada uno de los aspectos de la revolución digital me ha tocado de cerca en el cine, desde el montaje y la edición sonora hasta la distribución. Vengo haciendo películas desde mediados de los años 80 y cada ítem de este oficio se ha transformado de una manera profunda. Aún así, es parecido a lo que le ha pasado a cualquier ser humano sobre la Tierra en los últimos 20 años. La aceleración y la importancia de la web y el uso de los artefactos cambió para siempre nuestra forma de ser.

En Doubles vies, el escritor es criticado por uno de sus lectores por introducir demasiados elementos de la vida real en sus novelas…

Eso nos pasa a todos. Todas las ficciones siempre tienen que ver con la realidad. Quienes escribimos ficción siempre incorporaremos elementos de nuestras propias emociones y experiencias. Pasa en la ciencia ficción o en las fantasías heroicas, pues lo que tenemos son personajes que lidian con emociones. Por lo demás yo provengo de una tradición en que no hay una gran frontera entre el espacio que habita tu película y el espacio que habita tu vida. No olvidemos que en la Nouvelle Vague se filmaba con muy poco dinero, en la calle y con una actriz que podía ser tu novia. Además,  la relación entre la ficción y la realidad ha estado en el centro de mi obra desde siempre. Eso sí, no llego tan lejos como el escritor de mi película. Tampoco soy un representante de la “autoficción”. Siempre necesito transformar lo que me ha pasado en otra cosa, a pesar de saber exactamente de qué parte de mi vida viene tal o cuál historia o sensación.

¿Por qué confió tanto en los diálogos para hacer progresar la historia?

Empecé con un guión bastante clásico, pero no llegué a ninguna parte. Así es como decidí que haría un largometraje sólo a partir de diálogos, sin nada entremedio. La película comienza con dos tipos hablando y acaba igual. Lo que me interesaba era ser totalmente minimalista en mi dramaturgia.

Usted ha hecho obras políticas (Carlos), películas sobrenaturales (Personal shopper), dramas intimistas (Las horas del verano) y filmes históricos (Los destinos sentimentales). ¿De dónde viene aquella versatilidad?

Tal vez de mi interés por usar el cine como una manera de conocer el mundo. Me interesa hacer cosas que antes no se hayan intentado y no me gusta la idea de tener la claridad absoluta de hacia dónde voy. Quiero que mis filmes sean siempre un paso adelante y de alguna manera un experimento. Necesito sentir el miedo de estar a cargo de algo que antes no se ha hecho. Me gusta la sensación de lanzarme a mí mismo hacia la locura como fue el caso de Doubles vies, una experiencia inédita. Se trataba de mantener el ritmo y la capacidad de entretención de un relato, pero casi sólo a través de diálogos. Es decir, hacer una película con muy pocas herramientas. Eso es lo desafiante del cine.

¿Es posible saber algo de Wasp network, su nueva película, ?
Por supuesto, la filmamos en gran parte en Cuba y está hablada en español. La historia es real: a fines de los años 90 cinco  cubanos fueron encarcelados en Miami por cargos de espionaje contra el gobierno estadounidense. Entre los actores están el venezolano Edgar Ramírez, quien era el protagonista de la miniserie Carlos, el brasileño Wagner Moura (Narcos), el mexicano Gael García Bernal, la española Penélope Cruz, el argentino Leonardo Sbaraglia (Dolor y gloria) y la cubana Ana de Armas (Blade Runner 2049). Estoy muy feliz de haber contado con un elenco latinoamericano de este nivel y, sobre todo, de haber podido rodar en Cuba, lo que no siempre es fácil. Estrenaremos en el próximo otoño europeo (primavera en el hemisferio sur). Al menos ese es nuestro plan inicial.

A propósito de revolución digital, muchos pronostican que las películas independientes serán producidas en el futuro solamente por plataformas como Netflix, mientras que los grandes estudios se dedicarán sólo a las superproducciones. 

Efectivamente, gran parte de las cintas independientes son de presupuesto medio y hay un riesgo de que eso pase con el cine  en Estados Unidos. Sin embargo, en Francia la situación es diferente. Nuestro sistema de producción es bastante sólido, sin perjuicio de lo que pueda pasar en el futuro. A diferencia de los cineastas americanos, nosotros tenemos un gran acceso a los fondos estatales. En EE.UU., por el contrario, dependen más de la coproducción privada entre varias compañías. Ahora bien, lo  esencial no veo nada nuevo con Netflix: es una compañía de televisión que ahora hace películas y hasta donde sé la televisión siempre ha financiado al cine. En muchos países europeos existen leyes que obligan a que la televisión apoye al cine. El problema con Netflix tiene que ver más bien con una cuestión de tiempos, de cronología, de ventanas de exhibición. Por ejemplo: es estúpido que una película como Roma, uno de los mejores filmes del 2018 o acaso el mejor, haya sido vista principalmente en pantalla chica. Su medio natural era la gran pantalla y a mí al menos me interesó verla en salas. Lo que realmente está cambiando ahora es que están surgiendo nuevas plataformas de exhibición en streaming y a los cineastas se nos  demandará contenido para ellas. El negocio son las series, no las películas. Y creo que hay algunas diferencias sustantivas entre ambos formatos. (Risas).

¿Usted lee e-books o libros tradicionales?

Normalmente leo los guiones en mi Ipad, pues es bastante más cómodo y se puede llevar a todas partes. Ahora bien, si se trata de enfrentarme a una novela, leo en el formato clásico. Aún no he hecho la transición al libro electrónico. Quizás no la haga nunca.

Sobre el autor:

Rodrigo González |
Sub-editor de Cultura de La Tercera.