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Orbitando los latidos de Mauricio Redolés: vida, cultura y literatura

Orbitando los latidos de Mauricio Redolés: vida, cultura y literatura

Jurado en la reciente versión del Premio Iberoamericano de poesía Pablo Neruda, el músico y poeta conversó con Culto sobre su relación con los libros, sus autores favoritos, el feminismo y los talleres literarios. Además, adelanta que viene pronto un nuevo álbum.

Mauricio Redolés (65) está activo. El sociólogo, músico y poeta se encuentra grabando un nuevo disco, el que pretende publicar durante este 2019, y está a la espera de publicar un libro de poesía que tiene listo desde hace un tiempo. Además, el autor de ¿Quién mató a Gaete? fue parte del jurado del Premio Iberoamericano de poesía Pablo Neruda, el cual ganó hace pocos días la poeta mexicana Gloria Gervitz.

Sobre eso, su relación con la literatura y otras cosas charló al teléfono una tarde con Culto.

-¿Qué significa para usted haber ser jurado del Premio Iberoamericano de poesía Pablo Neruda?

-Fue un honor compartir con poetas latinoamericanos, y con Manuel Silva Acevedo, poeta latinoamericano y chileno, a quien le tengo gran respeto, cariño y admiración.

-¿Qué le parece la obra de Gloria Gervitz, la ganadora del premio?

-Es una obra interesante, una apuesta la de ella. Es un trabajo de muchos años y creo que está muy bien entregado ese premio.

-Este galardón se llama Premio Iberoamericano de poesía Pablo Neruda, y sobre el nombre de Neruda hace poco hubo una iniciativa para rebautizar el Aeropuerto de Santiago con esa denominación. ¿Cree que era una buena idea?

-Mira, lo que ocurre es lo siguiente, y voy a citar a un amigo que vive en Italia y que nos dice que el aeropuerto de Roma se llama Leonardo Da Vinci. El aeropuerto es la puerta de entrada a un país, y la puerta de entrada debiera ser con un nombre que lo represente, que sea universal, y qué mejor que Pablo Neruda para representar a este país y a este universo que es Chile. Claro, sí me parecía una muy buena iniciativa, con todo el respeto que me merece el Comodoro Arturo Merino Benítez, quien tiene una importancia para la FACH, pero la Fuerza Aérea de Chile no es Chile. Además, yo diría que si bien Arturo Merino Benítez tiene una importancia al fundar la aviación en Chile, me parece más importante el teniente Alejandro Bello Silva, quien se perdió entre Santiago y Cartagena, porque representa mejor el destino de Chile, un país medio perdido en distancias muy cortas.

-Hay gente que se opuso a la iniciativa porque calificaba a Neruda de machista, sobre todo por la conducta que tuvo con su hija. ¿Qué opina sobre eso?

-Es que sobre esa base, habría que investigar la vida de Arturo Merino Benítez y de tantas personas. Yo creo que Neruda cometió errores evidentemente, pero no se le va a poner el nombre al aeropuerto por los errores, sino por las virtudes. Ahora, hay gente que comete tantos errores que no tendría cabida ponerle como nombre Augusto Pinochet Ugarte o Adolfo Hitler, sería una exageración. El nombre Neruda me parece bien. Cometió errores y algunos de ellos los expuso autocriticándose, de alguna forma. El mundo ha cambiado, y ha cambiado harto. Hace 60 años en Chile ser homosexual era una suerte de oprobio.

De esta forma, y profundizando en el rechazo que sectores feministas hicieron de la propuesta del Aeropuerto Pablo Neruda, Redolés señala: “Estoy muy consciente de la lucha de las mujeres, pero a la vez estoy consciente de que todos los hombres y las mujeres somos prisioneros de nuestras costumbres, de nuestra época, de nuestra cultura. Por eso, cuando se juzga a alguien hay que juzgarlo en base a la época en que le tocó vivir. No lo digo para justificar el abandono de su hija por parte de Neruda, ni que haya tenido una relación no consentida con una muchacha de Ceilán, lo digo porque él estaba viviendo una época muy fuerte patriarcalmente hablando y vivía en ese momento. Yo creo que dentro de lo que él vivió y cómo lo vivió, fue un hombre bastante honesto, bastante consecuente”.

Mauricio Redolés salió al exilio en la década del 70’, y fue a parar a Inglaterra. Allí, acudió a la universidad, y entre otras cosas, se formó en algo tan en boga en nuestros días como lo es el feminismo. “Fui alumno de una teórica feminista muy importante en Inglaterra y en el mundo, Michelle Barrett, siendo alumno de la City University en Londres. Ella me hizo ver, de la manera más científica y sucinta posible cómo la sociedad patriarcal ha sido una desviación de la democracia, de un sentido de justicia de los géneros. Con ella me cultivé en el feminismo de una manera más científica, con más elementos objetivos”.

Mauricio Redolés.

El lugar de la cultura

-El organismo que entrega el premio es el ministerio de las Culturas. ¿Cree que la institucionalidad que se preocupa de la cultura en Chile es la adecuada?

-Hay tanto que hacer en todos los países de Latinoamérica con respecto a la cultura, en particular en Chile, que es una cosa que da para largo. Creo que la cultura en Chile es vista como “la quinta rueda”, como se decía en los años 70. Las delegaciones presidenciales cuando van al exterior rara vez llevan a un poeta o a un músico. Somos sociedades donde está muy presente la cosa económica y no la parte cultural. Hace años atrás, por ahí por el 2001, fui invitado al Lincoln Center, a participar de unas jornadas culturales en Nueva York, no tenía pasajes, y una persona que me estaba ayudando en la producción se acercó al Ministerio de RREE para pedir un pasaje para Mauricio Redolés que estaba invitado a una jornada de poesía y música, y le dieron con la puerta en la cara, en cambio se acerca un empresario por negocios a donde sea y los pasajes están expeditos siempre.

Ante esto, es imposible no consultarle a Redolés sobre el recién anunciado cambio en el currículum escolar de dejar Historia como electivo. “Encuentro desastroso que se haya dejado tercero y cuarto medio sin Historia, yo creo que necesitamos más que nunca ramos de Historia, porque es lo que nos va dando la identidad. Pero parece que la concepción de sociedad que tiene alguna gente, es que debe haber gente que produzca económicamente, que no se preocupe de la Historia, que no se preocupe de la cultura”.

La vida y la literatura

-Hace poco –en el Manifiesto de Reportajes, de La Tercera- mencionó que Gabriela Mistral se había convertido en una referente para usted después de sus 40. ¿Podría agregar a alguien más dentro de sus referentes literarios?

-Mira, el más importante de todos es Carlos Droguett. Yo después de haber leído Patas de perro a los 17 años comprendí que más que nada quería escribir. Ya había escrito algunos cuentos, algunos poemas, me gustaba mucho García Lorca, Pablo Neruda, Julio Cortázar, Mario Benedetti, Carlos Pezoa Véliz, Jorge Luis Borges, Franz Kafka, Chejov. Droguett me lleva a la literatura tal como la entendía él. Él la entendía como un lugar para denunciar las injusticias, la miseria de la vida. Yo cuando estuve preso, producto de las torturas fui a dar a un hospital, estaba incomunicado en el Hospital Naval, muy mal de salud, y una enfermera me ofreció ayuda. Ella se compadeció porque yo tenía prohibición absoluta de hablar con cualquier persona, excepto con el comandante del hospital y el médico que me atendía. Le pedí algo para leer y me trajo libros, y uno era Patas de perro de Carlos Droguett. Yo ahí sentí que Carlos Droguett y su personaje Bobby me estaban diciendo: “Mauricio Redolés, has sido detenido, has sido torturado, estás preso, estás en esta cama de hospital abandonado, sin familias, sin visitas, sin nadie, pero estás en lo correcto’, y me sentí muy acompañado por ese libro. Entonces, ahí hay una historia súper fuerte con Carlos Droguett, para mí es lo principal.

Droguett está presente, está en el aire, su forma de escribir, su dureza. Pocas veces he llorado leyendo un libro, lloré leyendo Milico, de José Miguel Varas, y con Sesenta muertos en la escalera, de Carlos Droguett. Eran jóvenes idealistas, ideológicamente equivocados a mi parecer, pero anda a saber tu qué pasaba por sus cabezas, se tomaron el edificio del Seguro Obrero y los masacraron por orden del “León” Arturo Alesssandri Palma. Una tía mía muy querida, Blanca Bustos, trabajó en ese edificio y me decía que penaban ahí. Después cuando hice taller en las cárceles me tocó ir a una reunión con una persona que estaba a cargo de un área que tenía que ver con financiamiento de revistas y cosas, le pregunté y me dijo que sí, que penaban. Los nacis (N de la R: así se denominaron en Chile, con “c”) todavía andan dando vuelta buscando a los asesinos.

También Pezoa Veliz, que a principios del siglo XX andaba haciendo hip hop por las calles del barrio San Diego, él vivía por esos lados. Luego Eugenia Echeverría, poeta chilena que vivió muchos años en México. También Walt Whitman, Adrian Mitchell, quien vino a Chile en tiempos de la dictadura a leer poesía en las poblaciones.

-Usted desde hace algún tiempo realiza un taller de poesía.

-Sí, hago talleres de poesía. El próximo lo voy a realizar en agosto, acabo de terminar uno, el de mayo. En el mail mauricioredolesproducciones@gmail.com, si alguien se interesa puede buscar ahí la información.

-¿Qué tal ha sido esa experiencia?

-Mira, yo he hecho talleres en cárceles, estuve ocho años haciendo eso, estuve haciendo a jóvenes escritores en las Escuelas de rock (“Letras del rock”). He hecho talleres a personas de la tercera edad cuando yo todavía no era de la tercera edad, fue uno de los más sorprendentes que he hecho. En Arica, en el Maule, en Valparaíso. Fíjate que los talleres no son clases, yo no soy profesor, son espacios de conversación literaria más que nada, en donde muchas veces me dicen: ”ah, tu vas a enseñar poesía”, no, yo voy a aprender poesía también. Espero que aprendan algo de literatura los que asisten, yo también aprendo. Hace mucho tiempo alguien me decía que yo influenciaba a los jóvenes con mi forma de escribir, ¡falso! Yo también soy influido por la escritura de los jóvenes, y siempre ponía de ejemplo a un joven que me influyó mucho con sus poemas, su nombre era Sebastián Campos. Cambió su apellido, ahora es Sebastián Lelio. Sus poemas eran bellísimos, eran de una libertad, de una suerte de juego lúdico, estaba lleno de esteroides, de besos, y si tu escuchas la canción “Historia del milenio XXV”, que está en el disco Bailables de Cueto Road (1998), esos versos están muy influidos por la poesía de aquella época de Sebastián Campos.

Y hace poco un poeta joven de Valparaíso que se llama David Zapata tenía un verso tan bello, decía “Orbitar tu latido”, lo encontré tan adorable que lo llamé y le pedí si podía citarlo en un poema mío, quería poner ese verso, “va a ser un honor”, me dijo. Lo puse en otro tiempo verbal. Puse su nombre. Incluso, obtuve permiso de la dueña de una casa para graffitearlo en la pared de una propiedad en la calle.

-¿Comparte la idea de que en los talleres literarios sobre todo se aprende a leer y a leerse?

-Absolutamente. Una cosa que yo digo en el taller, es que trato de leer los textos de manera muy crítica y si alguien se molesta, yo le digo: “mira, lo primero, no me hagas caso. Hazte caso a ti mismo, mi opinión es una más de las que vas a recoger en tu vida, y punto dos, no me pidas que te diga que todo lo que tú escribes es genial, porque si me estás pagando el taller para que te diga eso, por favor ándate para otro lado, porque no te lo voy a decir si no estoy convencido”. Soy bastante duro para dar mis opiniones, pero creo que si uno no dice lo que está pensando se transforma en la caricatura de Jorge Alís: “pensarlo y no decirlo”. Nos vamos metiendo en diferentes temas. Vamos viendo la décima, la cueca, el limerick, que es una estructura anglosajona, que es bellísima. Vamos leyendo a Alejandra Pizarnik, a Roque Dalton, Alejandra Varela. Estoy muy contento, muy entusiasmado por volver a hacer talleres ahora en agosto.

El nuevo disco

Sobre su próximo elepé, el sucesor del exitoso One, two, tres, cuatro (2013), Redolés cuenta que lo está grabando con un grupo de jóvenes de Valparaíso liderado por “Tacu” Tricot (hijo del escritor Tito Tricot). El elepé estará producido por Martín León, “un vecino del barrio Yungay que se fue a Valparaíso”.

La banda la completan su hijo Sebastián, quien toca la batería. En los teclados, Gabriela Cáceres, en los coros Carla Estuardo, Kathy Lua. Además, habrán marimbas, saxo (Luis Carrasco), Fredy Anríquez en charango, “además, produjo todos los grandes eventos de jazz en el Chile de los 90s”, agrega Redolés. Asimismo, habrá un cantante invitado, nada menos que Francisco Sazo, de Congreso.

-¿Para cuándo sale el álbum?

-¡Este año! El primer single sale ahora en junio, en julio/agosto saldrá el segundo, y ya en septiembre/octubre el disco completo.

Sobre el autor:

Pablo Retamal N. |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @pabloretamaln