Culto
Ana Tijoux: “De polémica no tengo nada. Solo digo cosas que la gente ha vivido”

Ana Tijoux: “De polémica no tengo nada. Solo digo cosas que la gente ha vivido”

La artista habla de su show de celebración de este sábado, de la depresión y de su partida de Chile: “Me daría pena verme diez años más tocando mis éxitos en el Festival de la mortadela en Taltal. Con respeto lo digo”.

No son 15, ni son 20 ni son 30. Son 22: esos son los años de trayectoria que esta temporada cumple Ana Tijoux y que celebrará este sábado 8, en un show en el Teatro Caupolicán del que ayer entregó detalles en su visita al espacio Tercera Voz.

“Hubiera sido bacán ponerle 21,5 de celebración (se ríe). Me parece medio chistoso cuando las bandas celebran dos años de tal disco o de tal cosa. En mi caso, tenía que pasar ahora nomás. Un amigo en la casa, con un par de tragos, me decía que era bonito el hecho de cumplir ritos, cumplir ciclos. Quizás era eso, cumplir un ciclo. Cuando veía fotos mías de 18 años, pensaba ‘ha pasado caleta de tiempo’ y quizás ahora había llegado el momento de observar el tiempo pasar”, comenta en torno al eje del espectáculo.

“Yo soy de personalidad nostálgica, me es normal recordar, uno es fruto de una construcción colectiva”, remata después.

Una instancia que mira hacia el pasado, pero también se impulsa al presente y al futuro. El recital en calle San Diego será el último antes que la cantautora vuelva a vivir en Francia por un tiempo indefinido, en el retorno al mismo país donde nació en 1977 y donde creció rodeada de inmigrantes y músicos, el embrión de lo que posteriormente sería una carrera inquieta desde lo creativo y lo lírico.

“No quiero tener un plan allá, ahí veremos, porque en términos estratégicos tendría que irme a California, a Nueva York, o a México, donde triunfan los músicos. Ese sería el edén, el paraíso. Pero uno que es más atea, prefiero la incomodidad, me gusta ponerme en ese lugar. Y necesito resolver algo con Francia que no tengo claro. Quizás siento la necesidad de hacer un camino inverso, mirar Francia ahora, y mirar Chile desde Francia”, comenta.

Luego sigue: “Para mí sería natural quedarme acá, pero me daría mucha pena verme en 10 años más tocando mis grandes éxitos en el Festival de la mortadela en Taltal. Con mucho respecto lo digo. Porque necesito alimentarme de otra cosa en este minuto. Todo lo cómodo para un artista es muy mala señal. El artista siempre tiene que estar en un lugar incómodo”.

¿Se sentía cómoda en Chile?

Demasiado cómoda, a pesar de todas las polémicas. (Aunque) la polémica no soy yo, son los medios. De polémica no tengo nada. Yo no digo nada nuevo. Sólo lo digo. Digo cosas que mucha gente ha vivido. El problema no es lo que uno dice, sino lo que no se dice. Y cuando uno es mujer, morena, chica y cara de nana, y todas estas huevadas de los medios, a la gente le encanta ponerte en una posición o encasillarte en algo. En este caso son los dolores de Chile, sus surcos y heridas abiertas”.

La artista se refiere a sus controvertidas apariciones en redes sociales, como su reclamo a la organización del Festival de Viña, a quienes criticó por invitarla a cantar gratis en el homenaje a Lucho Gatica; o a la decisión que tomó el año pasado, cuando borró todas sus fotos de Instagram. “Es más raro que la cresta ese mundo, para todos. Hay gente que es conocida por tener una cara. Y lograr caber en esto es un ejercicio muy raro”, analiza ahora. Y más allá de tener problemas con los comentarios de la gente, reconoce que tomó esa determinación por algo puntual: “Estaba hastiada de mí. Qué manera de perder el tiempo”.

Su alejamiento de las redes sociales se dio en paralelo de otras declaraciones que marcaron su 2018: cuando reveló públicamente que tenía depresión. “No porque te cambies de país se te va la depre, la depre va a estar conmigo. Y soy mucho más tajante: creo que la depresión no se va nunca de uno. Uno convive con la depresión, lo que pasa es que es diferente usarla a tu favor a cuando te devora. Creo que vivimos en un mundo súper depre, lo que pasa es que nadie quiere decirlo y es tan tabú”.

¿Por qué muchos artistas están revelando este proceso personal de la depresión, como también le pasó a Mon Laferte?

Sí, con la Mon lo hablamos harto. Porque los artistas trabajamos con las emociones. Los artistas nos desnudamos, nos sacamos las pieles, ‘esta soy yo, con depresión, qué tanto, es la realidad’. Es una forma de honestidad y la honestidad es algo que se nos ha tratado de quitar permanentemente, sobre todo en esto de los escenarios, las luces, el maquillaje, que es una caricatura de lo que uno es.

Música y poesía en proceso

La artista no solo prepara un nuevo material discográfico, sucesor del premiado disco Vengo (2014), sino que además alista un lanzamiento literario. “Estoy sufriendo el mal de que tengo muchas canciones que no he sacado. Material tengo mucho, las tengo ahí y digo mmm. Entonces quizás necesito irme para decir ‘loca, relájate’”, comenta Tijoux. Pero también quiere finiquitar otro proyecto.

“Estoy escribiendo un libro de poesías, lo escribí en dos semanas. Y fue mucho más simple que escribir un disco. Lo voy a sacar sí o sí, bueno o malo. No siento la presión que (siento) con la música, donde hay que cumplir con un disco, con las expectativas”.

Además hay otros planes inmediatos: grabará un documental en Guatemala junto a la BBC y realizará su primer protagónico en cine en una producción chileno-argentina que también tiene a otros destacados nombres de la escena nacional.

Sobre el autor:

Claudio Vergara |
Editor de Espectáculos de La Tercera y periodista especializado en música popular.