Culto
Les Temps Modernes: el fin de la revista fundada por Sartre y Simone de Beauvoir

Les Temps Modernes: el fin de la revista fundada por Sartre y Simone de Beauvoir

Creada en 1945, la publicación recogió el espíritu de la posguerra y fue un combativo centro de ideas y debate político. En sus páginas polemizaron Sartre y Camus, y Simone de Beauvoir publicó un adelanto de El segundo sexo. El sello Gallimard, que publicaba tres números al año, dejó de editarla.

En su primer número, en octubre de 1945, Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre fijaron posiciones: “Todos los escritores de origen burgués han conocido la tentación de la irresponsabilidad… Los que hacemos Les Temps Modernes no queremos vacilar con respecto a los tiempos en que vivimos. Nuestra intención es influir en la sociedad en la que vivimos. Les Temps Modernes tomará partido”, anunciaban en su manifiesto.

Con su título tomado de la película de Charles Chaplin, la revista fundada por Beauvoir y Sartre recogió el espíritu de la posguerra y se convirtió en el más combativo centro de ideas y debate político en Francia.

Como muy pocas publicaciones, Les Temps Modernes contó con colaboradores del más alto nivel intelectual, desde sus editores a Raymond Aron, Marguerite Duras, André Malraux, Jean Genet, Samuel Beckett o incluso Picasso.

Dirigida en sus inicios por Sartre y luego por Simone de Beauvoir hasta su muerte, en 1986, la posta fue tomada por Claude Lanzmann, discípulo del primero y amante de la segunda. Fiel a su manifiesto fundacional, durante siete décadas la revista mantuvo su actitud comprometida, polémica y atenta a los tiempos, pero paulatinamente perdió la influencia de sus comienzos.

Simone de Beauvoir es autora de El segundo sexo (1949)

Tras la muerte de Lanzmann en septiembre de 2018, editorial Gallimard –que publicaba la revista- decidió cerrarla definitivamente.

El consejo editorial de Les Temps Modernes planteó extender la vida de la publicación con un renovado proyecto digital, pero la propuesta no convenció a Gallimard. La revista “ahora es historia”, escribieron miembros del consejo en una carta publicada en el diario Le Monde hace unas semanas.

Les Temps Modernes no era solo una revista entre otras. En su grandeza y miserias, se ha confundido con la historia intelectual de Francia, quizás con la historia misma”, añadían en la misma carta.

Polémicas públicas

Desde sus inicios, Les Temps Modernes se convirtió “en el lugar de reunión, el refinado club donde cada mes se podían encontrar las firmas prestigiosas” de quienes eran las principales luces de la intelectualidad de izquierda, en Europa y América, como observó Annie Cohen-Solal en su biografía sobre Sartre.

Aparecida poco después del bombardeo atómico a Hiroshima y Nagasaki, en su primera etapa la revista respondió a la lógica de la Guerra Fría cultural y fue una difusora privilegiada del existencialismo filosófico.

En sus páginas Sartre dio a conocer los ensayos Retrato de un antisemita, Qué es la literatura, el controvertido Los comunistas y la paz, en defensa del comunismo, y El fantasma de Stalin, tras la invasión de Hungría, que abrió su distancia con el Partido Comunista.

Simone de Beauvoir decía que la reunión de editores de los domingos por la tarde era “la forma más alta de la amistad”. La filósofa publicó en la revista su ensayo Mujeres y mito, un adelanto de su influyente libro El segundo sexo (1949).

Eminente polemista, Sartre sostuvo guerrillas intelectuales que aún resuenan, entre otros con Raymond Aron, Maurice Merleau-Ponty, Claude Levy-Strauss y desde luego con Albert Camus.

Si la mayoría de sus contiendas tenían un carácter intelectual o político, en el caso de Camus el debate se cruzó con la esfera personal. Existencialistas ambos, ateos, socialistas, ex miembros de la Resistencia, eran además amigos y los pensadores más gravitantes de la Francia de posguerra.

Albert Camus.
Albert Camus.

Pero el autor de La náusea y el escritor de El extranjero se distanciaron progresivamente por sus posiciones políticas: Camus no aceptaba el autoritarismo soviético; Sartre apoyaba el comunismo aun pese a la falta de libertades.

La ruptura definitiva entre ambos filósofos ocurrió a raíz de una crítica de Francis Jeanson, discípulo de Sartre, al libro El hombre rebelde de Camus en las páginas de Les Temps Modernes.

El artículo reprochaba la crítica de Camus al estalinismo soviético y su comparación con el nazismo. De algún modo, lo trataba de ingenuidad política. El autor de La peste reaccionó afectado y envió una carta a Sartre acusándolo de silenciar “todo cuanto en mi libro se refiere a las desgracias y a las implicaciones del socialismo autoritario”.

“Nuestra amistad no era fácil, pero la echaré de menos”, le respondió Sartre. “Muchas cosas nos acercaban, pocas nos separaban. Pero esa pocas eran todavía demasiadas. También la amistad tiende a volverse totalitaria”, agregó.

Como apasionado reducto político, la revista tomó partido por el FLN de Argelia en la guerra contra Francia, lo que le costó la censura, los ejemplares fueron requisados y en el departamento de Sartre estalló una bomba.

Les Temps Modernes defendió la Primavera de Praga, adhirió a las revueltas callejeras de París en Mayo del 68 y se pronunció a favor del aborto.

Durante años, Sartre recibía a los lectores y a quien quisiera debatir todos los martes y viernes de 17.30 a 19.30.

Fueron los años de mayor gloria de Les Temps Modernes, donde se encuentra su mayor legado.

Les Temps Modernes, diciembre 1945.
Les Temps Modernes, diciembre 1945.
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