Culto
2021, la nueva fecha de entrega para la segunda etapa del GAM

2021, la nueva fecha de entrega para la segunda etapa del GAM

Felipe Mella, director ejecutivo del espacio, se refiere a los retrasos y a la nueva licitación de las obras, que actualmente no superan el 50% de avance. Prevista originalmente para 2017, la ampliación del centro cultural albergará una gran sala para más de 1.800 espectadores. “Tiene que transformarse en un espacio de circulación artística a nivel latinoamericano”, dice el gestor.

Hace exactamente un año se estancaron las obras de la segunda etapa del GAM. La construcción de seis pisos diseñada por el arquitecto Cristián Fernández y que sumará más de 16 mil metros cuadrados al centro cultural ubicado en Alameda (ver infografía), albergará la anhelada gran sala para más de 1.800 espectadores. Aún incompleto y convertido en un lienzo abierto para muralistas y grafiteros, el edificio ya no exhibe su tejido a los transeúntes, es cierto, pero desde mediados del año pasado los vecinos del barrio y parte del medio artístico han comenzado a llamarlo un “elefante blanco” a través de las redes sociales.

Anunciado en marzo de 2014 por la ex Presidenta Michelle Bachelet, a solo días de asumir su segundo mandato, el ambicioso proyecto debía ser terminado originalmente en 2017 e inaugurado a comienzos del año siguiente. Sin embargo, el desborde del río Mapocho del 17 de abril de 2016 y, sobre todo, las dos huelgas de los trabajadores de la constructora española ECISA, que se adjudicó las obras en 2015 con una inversión que superaba los $ 41 mil millones, lo retrasaron todo.

De los más de 200 trabajadores que había en terreno para la instalación de la primera piedra, el 24 de diciembre de 2015, quedaban apenas 30 para mediados de 2018. Lo peor vino a ocurrir el 15 de mayo del año pasado, cuando el Ministerio de Obras Públicas (MOP) puso término anticipado al contrato con la constructora. Meses después ésta quebró y fue intervenida por una liquidadora en septiembre.

Hoy las obras alcanzan, según el MOP y el propio director ejecutivo del GAM, Felipe Mella, un 48% de avance.

“Vamos a cumplir exactamente un año desde que se estancó la obra y se le pidió a ECISA que dejara de trabajar en el proyecto. Desde entonces que están paralizadas, pero la obra gruesa ya está y ahora restan las terminaciones”, dice Mella, quien asumió las riendas del centro cultural en enero de 2016, tras la abrupta salida de Alejandra Wood en 2015.

La cartera encabezada por el ministro Juan Andrés Fontaine, por su parte, acaba de anunciar los nuevos plazos en torno a la segunda licitación de la segunda etapa del GAM, a la que hoy no se puede ingresar ante la ausencia de personal capacitado y la de un prevencionista. Este viernes, cuenta Mella, “se hizo una presentación a las empresas contratistas que van a postular, y que son 11”.

Felipe Mella asumió la dirección ejecutiva en enero de 2016.

Las obras se retomarán en enero de 2020, agrega, y recién en septiembre se sabrá cuántos recursos adicionales serán necesarios. El término y entrega de las obras, en tanto, quedó fijado para diciembre de 2021.

“Esas son las fechas del cronograma que entrega el MOP, no dependerá de GAM. Nosotros tenemos que más bien supervisar este proceso y asumir que ellos nos están dando cifras coherentes con los manejos que tienen respecto a los tiempos para proyectos como este”, comenta. “Fines de 2021 sería la entrega de la obra para su primera puesta en marcha, pues un edificio como este no es llegar, entregarlo y que vayamos a partir con programación de una patada. Primero hay que ver ver su funcionamiento, porque además habrá toda una capacitación de equipos para manejar este tremendo buque”, agrega.

Impulsar la inauguración de la segunda etapa era uno de los objetivos de su gestión, ¿cómo ha visto los retrasos y las críticas que se le han hecho al proyecto?

Si bien era una tarea mía supervisar y avanzar en la segunda etapa, hay que ser súper claros que este un proyecto que lo está desarrollando directamente el Ministerio de Obras Públicas. Ellos llevan el control y la administración del proyecto, y nosotros teníamos un rol más fiscalizador en conjunto con la Dirección de Arquitectura y el Ministerio de Cultura. Por esta razón levantamos la alerta en una mesa de trabajo junto al directorio de GAM e informamos que estábamos preocupados por el no cumplimiento de las fechas. Eso dio paso a que ECISA no siguiera. Ahora, este tipo de problemas son parte de la naturaleza de las construcciones complejas. Pensemos que este es un proyecto bastante innovador y no existe tanta experiencia dentro de las constructoras que por lo general desarrollan este tipo de obras. Han hecho todo lo que está en sus manos, y es una excelente noticia que esta administración haya tomado el impulso de volver a licitarlo, y yo creo que son fechas bastante probables.

¿Qué pasó mientras tanto, retrasó las eventuales gestiones de programación y administración de la gran sala?

Estábamos preparados para asumir el desafío de abrir la gran sala para la fecha que estaba estipulada por el MOP, con un plan estratégico que desarrollamos de forma participativa y transversal y que iba a definir cómo iba a ser la programación. Uno se siente un poco frustrado en cierto momento, es verdad, pero eso no ha dado pie a que dejemos de avanzar en lo que tiene que ver con el desarrollo de este mismo plan estratégico, como la política de descentralización, que ha sido muy exitosa. El incremento ha sido de un 87% de funciones de circulación desde el 2016 al 2018. Eso nos tiene contentos, y nos da pie a futuro para saber cómo trabajarla en la segunda etapa también. La gran sala tiene que transformarse en un espacio de circulación artística a nivel latinoamericano.

De lo clásico a lo contemporáneo

Éxodo llevará por título el montaje que podría abrir la gran sala del GAM. Basándose en el Poema de Chile (1967) de Gabriela Mistral, y haciéndose cargo de la desertificación de los suelos en todo el mundo, además, el montaje a cargo de la directora Manuela Infante (Estado vegetal) y el músico Diego Noguera corre con ventaja para presentar en sociedad aquel escenario; de 24 metros de profundidad y 42 m. de ancho, y que además tendrá un foso de orquesta para más de 120 músicos.

“Lo que avanzamos más en este proceso eran dos obras: una era Hedda Gabler de Ibsen –dirigida por Claudia di Girolamo y estrenada a fines del año pasado en el Teatro Biobío de Concepción–, y la que está dirigiendo Manuela Infante, que será la que abra la gran sala”, cuenta.

Actualmente el GAM destina entre el 10 y el 15% de su presupuesto anual de $ 3.170 millones a la programación del espacio. Según Mella, dicha cantidad tendrá que duplicarse una vez que la segunda etapa esté en marcha. “Hemos hecho un cálculo del incremento presupuestario a futuro, y hemos pensado en unos $ 3 mil millones más que necesitaríamos para empezar a funcionar en ese edificio, entre costos operativos –pago de cuentas, aseo, seguridad, etcétera–, además de recursos humanos y programación. Como presupuesto total, deberíamos manejar unos $ 6 mil millones, entendiendo que estamos administrando un espacio de más de 40 mil metros cuadrados”.

¿Qué se programará en la gran sala?

Hicimos un estudio y definimos que el 60% será música, entendiendo que es lo que más convoca. Hemos tenido que generar un acercamiento a dicha disciplina porque hemos estado muy enfocados en el teatro, la danza y el circo, además de la música más contemporánea. Este año por primera vez abrimos una convocatoria 2020 para tantear el ambiente, y dentro de todas las giras internacionales y ferias de programadores nos hemos estado acercando también a la música. El 30% restante estará enfocado en las artes escénicas –teatro, danza y circo–, y finalmente el 10% de las otras actividades serían seminarios, lanzamientos y otras convocatorias más ligadas a la parte comercial del proyecto. El cálculo es que la gran sala tendrá un uso del 70% de los días del año, considerando los montajes y desmontajes de cada uno de los espectáculos.

¿Cómo ha influido en esa línea el nuevo presidente del directorio del GAM y ex director del Teatro Municipal, Andrés Rodríguez?

Desde un comienzo se habló de la gran sala como un escenario para una amplia variedad de espectáculos. Se habló siempre también que debía haber en ella desde lo más clásico a lo más contemporáneo, considerando la danza contemporánea y el circo, pero también el ballet y la ópera, aunque desde una propuesta innovadora y para no replicar lo que hacen habitualmente el Teatro Municipal, el Municipal de Las Condes o el teatro CorpArtes. En esta línea, la llegada de Andrés no ha sido para nada rara. Él fue parte del directorio desde que se creó el GAM, cuando era director del Municipal, y la mirada que él tiene ha sido bastante respetuosa sobre lo que ya se ha definido y no ha llegado a hacer cambios en el área programática. Todo lo contrario, en la última reunión de directorio se recalcó que la gran sala iba a estar enfocada en la identidad que hoy tiene este centro cultural. Y en eso él está muy de acuerdo.

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