Culto
Game of Thrones, el final: el amor es la muerte del deber

Game of Thrones, el final: el amor es la muerte del deber

Daenerys Targaryen quemó todo King's Landing con tal de derrotar a Cersei Lannister y reclamar lo que considera suyo por derecho, pero su proceder causó graves dudas entre sus seguidores. Su concepto de "romper la rueda" ya no parece ser la correcta.


Luego de 8 temporadas, la ficción nacida de los libros de George R.R. Martin y adaptada para la televisión por HBO, llegó a su fin. Game of Thrones gozó de éxito con altos números de audiencia en las emisiones de sus temporadas y como fenómeno de redes sociales cada #DominGot.

Tras la masacre que Daenerys Targaryen desencadenó en King’s Landing, su concepto de “Romper la rueda” hizo dudar a fieles seguidores como su mano Tyrion Lannister y su amado -y sobrino- Jon Snow. Con la capital en ruinas, deben decidir qué nuevo orden quieren para el mundo.

Entre las cenizas de King’s Landing, Tyrion camina y ve con horror cadáveres calcinados de hombres, mujeres y niños. Daenerys no siguió su consejo de aceptar la rendición de la ciudad, y el mejor símbolo fueron las campanas destruidas en medio de las ruinas.

Tanto Jon Snow como Sir Davos le aconsejan no ir a la Fortaleza Roja solo, pero Tyrion insiste en ir sin compañía. No necesita a nadie para comprobar con sus propios ojos que el plan de rescate que organizó para sus hermanos fracasó.

Desde un comienzo se detona el conflicto en esta nueva situación donde la capital está a merced de Daenerys. Mientras Gusano Gris pretenden sentenciar a muerte a quienes juraron lealtad a Cersei, Jon aboga por aprisionarlos. Con horror se da cuenta que su reina tiene un concepto diferente de la guerra.

Con un gran estandarte Targaryen colgando de un muro del castillo, Jon Snow va al encuentro de Daenerys, quien sonríe a sus tropas tras aparecer a la luz escoltada por Drogon.  “Sangre de mi sangre, cumplieron todas sus promesas, mataron a mis enemigos en sus vestimentas de hierro, derribaron sus casas de piedra, me han dado los Siete Reinos”, dijo airosa. “Liberaron a King’s Landing de la tiranía”.

Pero pasaron apenas unos segundos antes que manifestara su plan de expansión: “desde Winterfell a Dorne”, para romper de una vez por todas “La rueda”. ¿Romper la rueda o instaurar una nueva? Es lo que teme Tyrion.

Aún en medio del fuego, para Daenerys no pasó desapercibido que Tyrion cometió traición al liberar a Jaime. Asumiendo su responsabilidad, el enano le responde que así fue, pero ella “masacró la ciudad”, dijo antes de quitarse el prendedor de Mano del rey y arrojarlo por las escaleras. Como era de esperar, Tyrion fue apresado.

Jon, se debate entre ser fiel a su reina y seguir su instinto de lo que es correcto. Arya es la primera en advertirle: “Siempre serás una amenaza para ella” y agrega “Reconozco a una asesina cuando veo una”. Pero para los guionistas, era necesaria una larga conversación con Tyrion para hacerlo entrar en razón.

Prisionero en uno de los escasos lugares que no quedaron totalmente destruidos, es visitado por el verdadero heredero al trono que se niega a asumirlo. “Varys tenía razón, la naturaleza de ella es fuego y sangre”, pero Jon no quiere ver a Daenerys como una tirana demente. “Ella no es su padre, como tú no eres Tywin”.

Con un recuento de las crueles muertes que ordenó en Mereen y Astapor, Tyrion insiste en que Daenerys tiene solo un objetivo en la mira, y ese es hacer del mundo un lugar mejor, para lo que no dejará que nada ni nadie se interponga.

“El amor es la muerte del deber”, dijo Jon Snow citando a Aemon Targaryen, maestre en el muro. Pero el deber también puede ser la muerte del amor. Por sus hermanas y por lo que sabe que es correcto, el único Lannister vivo le implora que haga lo correcto. Todo depende de Jon.

El melodrama

A solas -al fin- con el trono, Daenerys observa orgullosa lo que tanto anheló tener. A la llegada de Jon comienza a narrar una emotiva historia que le contaba Viserys cuando ella era una niña, pero rápidamente es interrumpida por Snow.

Jon cuestiona su orden de asesinar a todo partidario Lannister. Le habla de perdonar a sus enemigos y hacerles notar su error, pero ella plantea que no pueden esconderse en la misericordia.

“Construye un nuevo mundo conmigo”, le dice Daenerys a Jon ignorando sus reclamos. Quizás para que estuviera en paz o creyendo que lograría su propósito en la vida, Jon responde:“Tú eres mi reina ahora y siempre”, le un apasionado beso y provoca su muerte con una daga. Después de todo, sí fue convencido por Tyrion de que Daenerys no era la reina que creían.

Acaso con un fin más épico, Drogon apareció en escena en cuanto percibió la muerte de su madre. Lanzó un grito acompañado de fuego que derritió el trono de hierro hasta su base. Tomó el cuerpo inerte de Daenerys y emprendió vuelo con rumbo desconocido.

Ahora se debía condenar tanto la traición de Tyrion como la de Jon Snow, pero sobre todo, había que determinar un nuevo orden para Westeros.

Quién tomará el inexistente trono

El Pozo del dragón, aquel lugar de histórica relevancia para los Targaryen,  fue el elegido para que los representantes de las familias más poderosas de Westeros llegaran a una sentencia para Tyrion y se acordara quien reinaría.

Nuevamente se hace presente la división entre los partidarios del Norte y los seguidores de Daenerys.

Tyrion propone una oligarquía en la que los nobles presentes debían elegir al nuevo regente de los Siete Reinos. La respuesta que recibió fue la de Sam postulando una democracia -en la que los gobernados podían escoger-, pero fue seguido por risas e ironías.

“¿Qué une a las persona?”, dijo Tyrion dando inicio a un discurso fuerte y elocuente como es común en su personaje. “¿Ejércitos? ¿oro? ¿banderas? Historias. No hay nada mas poderoso que las historias, nada las puede vencer”.

Es por ello que señaló a Bran Stark, el niño que fue empujado de una torre, quedó lisiado, conoció más allá del Muro y se convirtió en el Cuervo de tres ojos; para reinar en Westeros. “¿Quién mejor para guiarnos en el futuro?”.

Dicho su candidato, Tyrion insistió en un sistema en el que los lords y ladys eligieran a sus monarcas. Si bien Bran no quiere ser rey, afirma que ese era su destino con una frase un tanto evasiva -como siempre- “¿Por qué crees que vine hasta acá?”.

Con unanimidad -y Sansa dejando en claro que el Norte será independiente como lo fue por miles de años- Bran Stark fue elegido el nuevo Guardián de los Siete Reinos y Tyrion Lannister será su mano. Esa fue la condena que Bran eligió para que el enano enmendara sus “crímenes”.

La sentencia de Jon Snow fue regresar al Muro como parte de la Guardia Nocturna, una decisión que no contentó ni a los partidarios de Daenerys ni a sus tropas, pero que deja en paz a todos. Curiosamente, el heredero legítimo es quien lo pierde todo.

Gusano Gris se embarca a Naath, las tierras de origen de su amada Missandei. Arya decide ir al Oeste de Westeros, donde nadie nunca ha ido cual exploradora trotamundos. Y Sansa es coronada como Reina en el Norte.

Westeros ya no está al mando de tiranos o reyes que ocupan el trono por herencia, sino por un joven sabio con las herramientas para tomar decisiones a conciencia por su pueblo.

Game of Thrones se despide con una leve transición de una monarquía a un régimen oligarca.

Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @monigarridov