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El jazz chileno le toma el pulso a Chet Baker

El jazz chileno le toma el pulso a Chet Baker

A 31 años de la partida del trompetista y cantante, los músicos Christian Gálvez, Geraldine Thenoux, Marlon Romero y Jaime Atenas recuerdan el legendario sonido de Chet Baker.

Un 13 de mayo de 1988 falleció Chet Baker, uno de los emblemas del jazz, quien cimentó su carrera a partir de la década del ’50.

Conocido por su virtuosismo en la trompeta como también en el canto, Baker, siendo blanco, se abrió camino en un universo dominado por los afroamericanos y fue destacado dentro de él.

De acuerdo al portal especializado Discogs, a lo largo del tiempo se han publicado más de 500 lanzamientos del músico (incluyendo álbumes, compilaciones y singles), dentro de las que destacan sesiones con Bill Evans, Ron Carter y René Thomas, por mencionar algunos.

Aquel 13 de mayo, el trompetista falleció tras caer desde la habitación del hotel donde se hospedaba, en Ámsterdam. En aquel lugar colocaron una placa conmemorativa en su honor.

A 31 años de su partida, en Culto hablamos con algunas voces del jazz chileno para dimensionar a Chet Baker.


Christian Gálvez junto a Ron Carter, músico que grabó tanto con él como con Chet Baker. Imagen: Facebook de Christian Gálvez.

Christian Gálvez, bajista: “Fue un gran improvisador”

-Baker es uno de los privilegiados músicos blancos que logró llevar el jazz a un lugar muy especial, técnica y emocionalmente. Piensa que Chet Baker junto con Bill Evans y algunos otros músicos blancos lograron meterse en ese ambiente, rompiendo las vallas ideológicas y políticas, haciendo también de su expresión artística una expresión libertaria social.

-¿Cómo ves tú a Baker?

-Creo que es uno de los grandes trompetistas del siglo XX y una de las grandes influencias del jazz mundial. Hay algunas grabaciones, más bien tardías, que a mí me encantan, que son sus últimas grabaciones. Hay una versión de “Autumn leaves” que es solamente instrumental, acompañado de músicos que marcaron la vanguardia de los ’70 en adelante: Steve Gadd en batería; Bob James en el piano; Ron Carter, con quien grabé en mi último disco y ostenta el récord de grabaciones en jazz, en el contrabajo; y Paul Desmond en saxo alto.

-¿Qué puedes decir de su desempeño vocal?

-Como cantante es extraordinario: tiene una voz dulce, muy afinada. Y como además era instrumentista, tenía todo el conocimiento de las escalas, de las inflexiones, de los cromatismos. Entonces cuando cantaba y hacía solos con la voz, era como escuchar una trompeta o un solista más avezado. Chet Baker siempre aplicaba todo su conocimiento musical a su improvisación. Fue un gran improvisador.


Jaime Atenas en Congreso: Foto: Facebook de Grupo Congreso.

Jaime Atenas, saxofonista de Congreso: “Es el rey de la balada en la trompeta”

-Primero, es el sonido cool por excelencia. Ese que Miles renegó por ser tan simple. Aparte de eso, me gusta mucho su tranquilidad para ejecutar sus solos y obviamente su gran lucidez para ejecutar melodías y solos, todo muy tranquilo. Es el rey de la balada en la trompeta. Bello sonido, conmovedor.

-Charlie Parker, que era su padrino musical, dijo que el lirismo de Chet Baker amenazaba con eclipsar a Miles. ¿Cómo lo ves tú?

-Claro, yo creo que la palabra correcta es esa: lirismo. Creo que Parker tenía razón en eso pero eclipsar a Miles no había por donde. La creatividad de este último y su destreza en la ejecución iban por caminos separados. Aunque está claro que el cool llevó a Miles a explorar en los modos, de ahí el éxito de su Kind of blue. Pero Chet Baker explotó muy bien la sencillez del estilo que ya no tenía la complejidad armónica del bebop

-¿Cuál es el tu disco favorito de Chet Baker?

-No tengo un disco favorito pero me gusta mucho cuando toca y canta, su voz es la prolongación de su sonido en la trompeta. Rico fraseo, a pesar de no ser un gran cantante. ¿Chet Baker signs? Sí, yo creo que por ahí va la cosa, me gustan sus discos de los 50’s.


La cantante Geraldine Thenoux. Foto: Facebook de Geraldine Thenoux.

Geraldine Thenoux, cantante: “Sentía lo que estaba cantando”

-Su estilo es suave e intenso a la vez. Preciso. Sintiendo cada nota como si fuera la última. Percibes su manera de aferrarse a la vida gracias a su música.

-¿Cómo describirías su manera de cantar?

-Dulce, simple y clara. Quizás no era Ella Fitzgerald, pero su interpretación era genuina y natural. Sentía lo que estaba cantando.

-¿Y cuál es el tu disco favorito de Chet Baker?

Sings, porque es un disco que lo impulsa a seguir cantando, más allá de la trompeta. Me gusta mucho como mezcla ambas cosas en él.


Marlon Romero, multi-instrumentista: “Cantaba exactamente como tocaba la trompeta”

Marlon Romero al piano. Imagen: Diario Concepción.

-¿Dónde radica el impacto de Baker?

-Él tiene una importancia muy grande para un estilo de jazz bastante determinado, que es el cool jazz, el estilo que él cultivó, entonces es importante para el jazz romántico, por decirlo de alguna forma, el jazz tranquilo. Él era autodidacta y para todos los músicos es relevante conocer la obra de Chet Baker.

-¿Cómo podemos valorar su irrupción dentro de un ambiente predominantemente afroamericano?

-Él cultivó un jazz mucho más blanco, más transparente por decirlo de alguna forma. Ese es el valor que tiene esa corriente, que es más pura, más armónica. Era lo contrario de Miles (Davis), aunque tocaron juntos, era la antítesis de lo que es el bebop, con notas estrepitosas, los negros eran pura energía. Y apareció este blanquito y varios más -es toda una corriente que se generó en los años 50-, pero este fue tal vez el personaje más relevante de ese estilo.

-¿Alguna interpretación de él que le guste?

-Tiene varias interpretaciones geniales. Lo más grandioso es que él cantaba exactamente como tocaba la trompeta: hacía las mismas notas y la forma de enfrentar la música era la misma, con ese romanticismo, entonces es muy lindo que un músico tan profundo haya desarrollado… era un instinto que él tenía. Discos buenos tiene muchos. Me gusta uno donde canta y toca la trompeta que se llama Sings (1954), que es harta balada; y She was too good to me (1974), donde está con Paul Desmond, Steve Gadd… es genial, de la década del ’70, que es la época de oro.