Culto
Bienal de Venecia abre sus puertas con un barco donde murieron 800 refugiados

Bienal de Venecia abre sus puertas con un barco donde murieron 800 refugiados

La nave se hundió en 2015 cuando transportaba migrantes desde Libia a Italia y hoy se exhibe en la muestra de arte. La política y las crisis sociales se toman el encuentro que abre el sábado y cuenta con 170 artistas de todo el mundo.

Christoph Büchel (1966) no es un recién llegado a la Bienal de Venecia. Conocido por su trabajo conceptual y siempre en busca de la controversia, el artista suizo-islandés dio qué hablar en 2015, cuando a cargo del pabellón de Islandia puso a prueba la tolerancia occidental, al construir una mezquita dentro de una antigua iglesia bizantina, abandonada por más de 40 años. A pocos días de inaugurada y ya transformada en lugar de culto, fue clausurada por las autoridades, quienes alegaron que no contaba con los permisos necesarios para funcionar.

Ahora Büchel trasladó hasta el Arsenale, el antiguo astillero que sirve de locación a la bienal de arte, un barco pesquero que en 2015 se hundió en el Mar Mediterráneo, mientras transportaba a refugiados provenientes de Libia. Murieron 800 personas: la mayor pérdida de vidas humanas durante la crisis migratoria en la Unión Europea.

El barco, que estuvo tres años en una base de la OTAN en Sicilia, sale a la luz convertido en la principal atracción del evento de arte mundial que abre este sábado su versión 58.

El barco hundido en 2015 estuvo tres años en una base de la OTAN en Sicilia y ahora es rescatado por el artista Christoph Büchel.

La propuesta de Büchel calza con el lema de este año: “Qué vivas tiempos interesantes” (un supuesto proverbio chino), con el cual el curador estadounidense Ralph Rugoff convocó a 79 artistas a hablar sobre el rol social del arte. “Me gusta la ambigüedad de la frase, que creo define nuestra época. La entiendo como una invitación a pensar que vivimos en un mundo interesante, en lugar de considerarlo espantoso”, dijo Rugoff, director artístico de la galería Hayward de Londres. “Esta exposición subraya la capacidad del arte para hacer conexiones que no solemos hacer y darnos un nuevo radar que nos permita ver esas cosas invisibles”, agregó.

Crisis migratoria, colonialismo, discriminación de género y raza, fake news y capitalismo inmobiliario son algunos de los temas políticos que rondan las obras de la muestra central que ha llamado la atención también por dos hechos: por primera vez hay paridad de género entre los participantes, además de que se trata solo de artistas vivos. “ Una bienal como esta debe ser un espejo del arte del presente”, ha dicho Rugoff.

Entre las obras de la muestra destaca el tailandés Korakrit Arunanondchai con una instalación de tres pantallas que muestra las ficciones inventadas por el gobierno de su país para mantener tranquila a la población; la mexicana Teresa Margolles, quien trasladó un muro en tres bloques de la ciudad de Juárez con fotos de mujeres desaparecidas; la sudafricana Zanele Muholi, quién exhibe fotos de la comunidad LGBTI negra de ese país; o el dúo de artistas chinos Sun Yuan y Peng Yu, quienes instalaron un brazo robótico que limpia sin pausa una gran mancha roja en el piso y que reflexiona sobre la dependencia de los humanos con la tecnología.

Miembros LGBTI en Sudáfrica según Zanele Muholi.

Paralelo a la muestra de Rugoff se desarrolla la exhibición de los 91 pabellones nacionales divididos entre Giardini, el Arsenal y la ciudad, que a estas alturas es un modelo obsoleto de representación, pero que continúa por tradición y porque paradójicamente es la única opción que tienen algunos países de asistir al evento.

De hecho el artista turco Halil Altindere, invitado por Rugoff, construyó Neverland -remedando a los pabellones- dedicado a los desplazados del mundo entre minorías, refugiados e inmigrantes.

La propuesta de Voluspa Jarpa en el pabellón chileno.

Con sólo tres latinoamericanos en la muestra central (dos argentinos y una mexicana), Chile participa en la bienal a través de su pabellón en el Arsenale. Miradas alteradas, la propuesta de la artista Voluspa Jarpa -curada por el español Agustín Pérez Rubio- cae como anillo al dedo en esta edición, ya que justamente habla sobre la construcción del discurso hegemónico occidental a través de seis casos reales que van de 1672 a 1990, entre los que se cuentan los zoológicos humanos, el fallido primer partido político de mujeres en Viena y la instalación del concepto de república bananera.

Fundada en 1895, la Bienal de Arte de Venecia se extenderá hasta el 24 de noviembre y espera recibir más de 20 mil artistas, curadores, directores de museos y prensa, así como un torrente de más de medio millón de turistas que ven en ella el centro neurálgico del arte universal.

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