Culto
Hablan los videastas del género urbano: “El trap le está matando el elitismo a la música chilena”

Hablan los videastas del género urbano: “El trap le está matando el elitismo a la música chilena”

Millones de personas consumen música urbana chilena en YouTube. Acá, dos de los directores más importantes del movimiento decodifican la estética de sus videos y reflexionan sobre el uso de las poblaciones santiaguinas como set de grabación.

En cuanto a videos de música urbana, Eloahim RA y Movienatik son dos de las firmas que llevan la batuta en Chile. Buena parte de la estética del movimiento recae en sus manos, por mucho que los artistas dicten cátedra en cuanto a ropa y peinados dentro de un medio apocado como el nuestro. Figuras de la primera línea actual como Ceaese, Polimá Westcoast y DrefQuila han pasado por el lente de Eloahim RA, mientras fabricantes de hits como Dash, Fran C y Luxian se encomiendan a Movienatik, que también trabajó con los fallecidos Cangri y Kevin Martes 13.

Lee también: Pablo Chill-e dispara: “El Trap es la aguja que rompe la burbuja entre clases sociales”

Con la experiencia de años sumergido en la cultura hip hop en calidad de fan, beatmaker, productor musical y dueño de un sello, Eloahim RA (42) sabe perfectamente lo que busca transmitir en los videos que dirige: “Trato de mostrar al artista como un superhéroe, hago planos de tal forma de que el artista brille, contrapicados que muestren su grandeza, que los hagan ver con cierto poder. Trato de mostrar su garra para que la gente se enamore de ellos, de su personaje. Siempre les digo ‘loco, estoy haciendo un comercial de tu música, un comercial tuyo’. Eso es un videoclip, tengo que vender el producto y el producto es el artista”.

Desde el cuartel central de la productora Movienatik, la culminación del trabajo que Sebastián Toro (26) inició codeándose en su adolescencia con antiguos reggaetoneros nacionales como Cróni-K y La Secta, el videasta al que todo el circuito conoce simplemente como Daiser concuerda con su colega: “Quiero que el artista se vea grande, imponente. Que se vea como un artista de verdad. Siempre les digo a los muchachos que no sean tímidos frente a la cámara para que logren expresarse lo que quieren. Que no se vistan como maniquí de Patronato, que busquen su propio estilo porque es mejor usar una polera blanca que ocupar marcas falsas”.

Lee también: Organizador de Lollapalooza Chile: “Seguramente el trap va a seguir siendo importante”

En sintonía con una movida que brilla por su diversidad, las diferencias entre sus propuestas no tardan en relucir. Movienatik destaca por sus experimentos visuales: “Cualquiera puede hacer un video, hasta un iPhone graba bien, pero a mí me gusta ir más allá, cambiar la realidad, hacer efectos que la gente vea y diga ‘hermano, qué entretenida tu cabeza’. Nosotros fuimos uno de los primeros en hacer cambios de color en el cielo, en la ropa. Todos quedaron locos y empezaron a pedirlo”.

Eloahim RA, en cambio, transita por otra vereda: “A mí, en términos estéticos, no me gustan los efectos. No me llaman la atención. Igual entiendo cuando me piden cambios de colores o que la cámara tiemble, porque es parte de la estética y son cabros jóvenes. Mientras más cosas vean pasar, para ellos es más entretenido. Yo apuesto por las buenas tomas, soy más cineasta. Me gusta la rica fotografía, vender al personaje, provocar una tensión”.

De la calle a la pantalla

La trayectoria de Eloahim RA está ligada a Pablo Chill-E desde mediados del 2017, cuando grabaron “No te quieren ver ganar” en el Cementerio Metropolitano. El video se volvió un hito porque fue la primera vez que el poeta esencial del trap chileno y el director rompieron la barrera del millón de visitas. Con “Flyte”, un año y medio después, superaron sus marcas personales.

Lee también: DrefQuila: “Los artistas se miden con discos, no por singles”

Ambientado en La Pintana y La Bandera, el dembow de Pablo Chill-E con El Futuro Fuera de Órbita, aparte de mover grandes cifras (7.2 millones de visitas en tres meses), resultó ser un momento decisivo de la cultura urbana en Chile al cristalizar la reivindicación del imaginario “flaite”, así como del término mismo, históricamente usado como insulto de clase. El éxito aumentó la demanda por el realizador: “Ahora me hablan un montón de locos que quieren vivirse la película, que su sueño es sacar su primer video con el mismo director de los videos de Pablo”.

A Eloahim Ra no le cabe duda de que Pablo Chill-E ocupa el trono del género urbano: “Es un artista completo, un talento que tiene muy buenas letras y se mueve en todos los flows, eso rara vez pasa. Está en su momento y no solamente quiere tener plata, también está armando un movimiento cultural, por eso se vuelve cada vez más indestructible. Uno tiene que hacer cosas que conecten con la gente y Pablo hace eso. Es el portavoz de un fenómeno que viene hace años cocinándose, en las poblaciones siempre se ha concentrado un gran potencial creativo”.

Para Daiser, la proliferación de imitadores se debe a la inexperiencia: “Están saliendo los cimientos, recién está formándose el género en Chile, no está completo. Aquí de repente la gente no entiende que cada artista tiene su lugar. Si ya hay un Pablo Chill-E, no puede haber diez más al lado porque eso ya existe. Me agota que tantos quieran salir en el pasaje con el auto y con la gente porque no es la manera real de mostrar la calle. Si vas a la Vega, está lleno de personajes que son reales y que son de la calle, que no se ven en otros lados, ellos me llaman más la atención”.

Lee también: Conversaciones de Culto: ¿Qué es el trap?

Eloahim RA lo interpreta de otra forma: “Mostrar las poblaciones es parte del código del trap, es algo que está en la esencia del género desde el comienzo cuando los videos de los gringos se hacían en las casas donde se cocina droga. El trap le está matando el elitismo a la música chilena, yo nunca pensé terminar grabando en una pobla y feliz de la vida, es todo un cambio mental”.

Los directores coinciden en su gratitud hacia la gente de las poblaciones. “En la calle hay cariño. Dejo el auto abierto y nunca me han robado, la gente se acerca a ofrecer comida. En cambio, en el barrio alto de repente no te dan ni un vaso de agua. La única vez que me robaron el auto fue en Lo Curro”, asegura Daiser. Su colega Eloahim RA también rescata la calidad humana: “La semana después de grabar “Flyte”, le grabé un video a Nano Calderón en Lo Barnechea, en los Trap-enses (se ríe), donde yo era el flaite. Ahí sentí el contraste de los dos mundos. En la población la gente es cariñosa y arriba la gente vive con miedo llena de cámaras”.

A propósito de seguridad, un tópico de los videos callejeros es el uso de armas. “De repente parece un desfile de pistolas, es una estupidez que no me gusta mucho. Me encantaría que los músicos entendieran que el arma más fuerte que tienen es su cabeza. Por eso en el video de “La estrella del barrio” le dijimos a Carlitos Junior que botara una pistola a la basura, que marcara una diferencia. También sale regalando completos. En vez de comprar cien lucas de marihuana para salir mandrileando con los amigos, mejor hacer algo por la población y regalar algo”, opina Daiser.

Lee también: ¿Es el trap la nueva joya de la música chilena?

Por si acaso, Eloahim RA aclara enfático: “Las pistolas de mis videos son todas de Mattel, los cabros cachan que salir con pistolas es alumbrarse mucho, por lo mismo siempre me piden tapar las patentes de los autos, cachai. La ilegalidad está, pero está detrás de cámaras. El primer video poblacional que hice fue “Nadie que lo pare”, uno de Chuchu Retro con Andresito Otro Corte. Lo fui a grabar a Conchalí un día de lluvia en invierno, yo estaba solo en la plaza con toda la población y había montones de locos con tobillera electrónica. Ahí sí que vi pistolas de verdad”.

Mambos, villeras y menores

Según ambos directores, queda mucho por hacer. Daiser fantasea con salir más seguido de los lugares habituales en búsqueda de nuevas locaciones: “Sería bacán poder ocupar nuestros paisajes. Cuando vienen los extranjeros, alucinan. El sur, el norte, todo es hermoso. Ningún artista del género ha ido a grabar al desierto florido, por ejemplo, siendo que en cualquier otro lugar ya lo hubiesen ocupado”.

Lee también: Trapalooza

Por ahora, Movienatik busca darle profundidad a las poblaciones. En “Soy de calle” se hacen cargo visualmente de las potentes rimas de Gabo El Chamaquito, Andresito Otro Corte y Pablo Chill-E en una canción que, si bien habla de romance, en el fondo aborda las brechas sociales de nuestro país. Con un afán igualmente expansivo, Eloahim RA revela que tiene casi listo “El sparring”, un cortometraje protagonizado por Pablo Chill-E como el villano de una historia relacionada al boxeo.

Las posibilidades parecen infinitas en un movimiento definido por su espíritu aventurero. “Es bacán que ya no lleguen tantos clientes cantando empaquetados a lo Sebastián Yatra, haciendo música rosada. El trap los chasconeó a todos”, apunta Daiser. Con su experiencia en la vieja escena reggaetonera, sabe que muchos se esfuman después de ser populares y rema para que la música urbana chilena se desarrolle de manera realmente profesional. En cuanto a sonoridades, dice imaginarse fácilmente un porvenir influenciado por la cumbia villera.

Lee también: En su propia trampa

“A mí me llaman cada vez más para hacer videos de mambo poblacional, como el “Mambo pa las nenas” de The Roy, que me parece una canción buenísima. Creo que ahí de repente puede estar el futuro, aunque al trap le queda harto”, sentencia Eloahim RA. Su diagnóstico también posee el beneficio de la perspectiva histórica: “He visto a un kilo de artistas subir y bajar, alcanzar la grandeza de la nada y después desaparecer. La fama es solamente un ciclo. Esto no va a ser así toda la vida, entonces igual hay que bajarse del pony porque ya vienen otros cabros. La generación del Yiordano Ignacio y del Andresito va a llegar y fueron todos buenos”.

La camada de la que habla tiene entre 12 y 14 años de edad, pero avanza con inusitada fuerza. Daiser los ve llenos de talento: “Los menores la rompen porque su mente es actual, tienen ideas frescas, van al estudio y escriben letras gigantes en cinco minutos. Se les da más fácil que a los grandes, lo hacen rápido, tienen viveza y velocidad. Yo trabajo con gente involucrada realmente en la calle y es cuático el poder que tiene la música para sacar a los niños de ahí, niños que tienen a sus padres o hermanos presos, que son todos de la calle, pero ellos están haciendo música y gracias a eso no andan robando. Es un poder que no lo siente toda la sociedad”.

Lee también: Documental de VICE revisa la escena de trap

Los planes de Movienatik hablan del enorme potencial que existe: “Queremos formar artistas, ser un sello musical, convertir nuestro espacio de trabajo en un centro cultural. Uno de mis sueños es trabajar con una municipalidad y decir en los colegios ‘bueno, ya que hay tantos niños que quieren cantar, le vamos a regalar la grabación de un tema y un video a los que saquen promedio arriba de seis’. Te aseguro que por hacer música un montón de niños se esforzarían en subir sus notas”.

Sobre el autor: