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Lol Tolhurst: “La vida es happy-sad. No es 100% feliz o triste”

Lol Tolhurst: “La vida es happy-sad. No es 100% feliz o triste”

Tolhurst, amigo de infancia de Robert Smith, fue miembro fundador de The Cure y militó ahí hasta 1989, año en que fue despedido tras las sesiones del titánico Disintegration. Sobre la reciente inducción al Rock and Roll Hall of Fame de la banda que fue su sueño de adolescencia, conversa con Culto desde Los Ángeles.

Lol conoció a Robert Smith en 1964, en el primer día de colegio. Luego de varias encarnaciones y distintos nombres (incluyendo Malice), el grupo bautizado como Easy Cure —por una de las canciones de Lol— pasó a llamarse oficialmente The Cure en 1978. Lol participó en todas las configuraciones de la banda durante su gestación y durante toda su primera década discográfica hasta 1989, donde pasaron vertiginosamente del punk de Three imaginary boys (1979) a una aproximación más minimalista y fría en Seventeen seconds (1982) y Faith (1981), para luego tallar el coloso negro Pornography (1982) —que casi los destruye—, antes de desviarse levemente hacia el pop en The top (1984) y decantar todo lo aprendido en una serie de placas de éxito mundial como The head on the door (1985), Kiss me kiss me kiss me (1987) y Disintegration (1989). “Siento que la inducción es algo bueno para los fans, es bueno que se sientan reivindicados. Todo esto es por ellos”, dice al teléfono desde Los Ángeles, Estados Unidos. “(Simon, Pearl y Robert) son mis amigos de adolescencia, son gente que he conocido por toda mi vida. Ahora tengo 60 años y lo más importante para mí, más que cualquier otra cosa, es que aún tengo contacto con ellos”, reflexiona a raíz de la reciente ceremonia en Nueva York, donde fueron inducidos en el Rock and Roll Hall of Fame este año, junto a Roxy Music y Radiohead.

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Para cuando The Cure se embarcó en búsqueda de una discográfica, hace ya 41 años atrás, en el sello Polydor ya estaban The Jam y Siouxsie and the Banshees, ambos firmados por el productor Chris Parry. Ante la cantidad inmensa de demos que llegaban a la empresa y que quedaban botados por escasa capacidad de acogida, Parry comenzó a llevarse un puñado de cintas a su casa, con intenciones de crear un sello propio. Así dio con The Cure y, el 21 de julio de 1978, les escribió una carta en respuesta a su grabación para concertar una reunión. Se convirtieron en el primer acto en firmar por Fiction y aún hoy, para muchos, Fiction y The Cure son casi sinónimos. “Chris Parry, mediante su sello Fiction nos permitió estar con Polygram en Europa, con Warner Bros en Norteamérica y con Elektra. Para nosotros, Chris era nuestra interfaz con el mundo del rock and roll y eso fue excelente, porque solo lo necesitábamos a él y podíamos concentrarnos en ocuparnos de lo que queríamos hacer musicalmente o de como queríamos presentarnos y nada más. Creo que con Fiction y The Cure pasa como con Factory Records y New Order. The Cure es la banda más grande que estuvo ahí: comenzamos el sello y en cierta forma lo terminamos”.

Foto: Mike Coppola / WireImage.

-Desde el comienzo cargado al punk hasta llegar a Disintegration, durante esos primeros diez años de discos, The Cure se movió mucho estilísticamente.

-Creo que simplemente queríamos tocar muchos tipos de música diferente, hacíamos lo que sentíamos. Eso podía hacer que la gente tuviera la sensación o pensara que nosotros estábamos cambiando, cuando realmente no era así.

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-En tu libro de memorias, Cured, dices que Pornography es tu placa favorita de aquella era.

-Creo que hay dos versiones de The Cure según como yo lo veo. De esa versión, como trío, Pornography es lo más completo. Ahí está el mejor material que hicimos como trío, eso fue lo más grandioso. Hay otra versión de The Cure, que es lo que los fans llaman el The Cure Imperial. De ahí, me gusta harto el Kiss me kiss me kiss me. Es muy bueno el espíritu vertido en ese disco, es muy honesto.

-¿Piensas que The Cure tiene dos aristas que se congeniaron a la perfección durante esos años?

-Alguien me dijo “me gusta lo que han hecho, porque son oscuros pero también optimistas. Son happy-sad” y creo que esa es la música que me gusta y esa es la música que hizo The Cure: happy-sad. No tengo en mi mente las categorías que otra gente puede tener sobre The Cure, para mí todo lo que hicimos es música de The Cure. Alguna es feliz y otra es triste, pero toda es música que es feliz y triste a la vez. Y la vida es happy-sad, no es 100% feliz o triste. Encuentro extraño que alguien quiera pedirnos que, como artistas, hagamos solo una de esas dos cosas. Si piensas en un pintor, no le demandas que haga la misma pintura todo el tiempo. Imagina hacer la misma pintura una y otra vez durante toda tu vida. En cualquier otra forma de arte la sociedad no exige al artista hacer lo mismo una y otra vez, intentamos evolucionar con ellos. Al final, en cualquier forma de arte, ya sea pintura o música, cualquiera, se trata de tu viaje por la vida, y eso es lo que tratas de comunicar. Así que no entiendo realmente por qué la gente quiere que seamos solo una cosa.

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-En la película Sing Street definen a The Cure precisamente como happy-sad, mientras suena el vinilo de The head on the door.

-¡Exactamente!, vi la película y me gustó muchísimo. Creo que, en cierta forma, cuando la vi sentí que robaron nuestra historia, porque se parece mucho a la historia de The Cure aunque está ambientada en Irlanda. Esa es para mí realmente la historia. Me gustó mucho como película.

Foto: Harmony Gerber / Getty Images.

Uno de los momentos claves para Lol fue ver a Bowie interpretar “Starman” en Top of the Pops, el 6 de julio de 1972. Ver al hombre de las estrellas apuntar a la audiencia desde la pantalla cambió su vida en el pueblo de Crawley, de donde siempre quiso escapar. “Cuando lo vimos con Robert (Smith) y Michael (Dempsey) fue algo fuera de este mundo, no podíamos concebir cómo podía existir alguien así. Eso fue emocionante y creo que ese es el punto donde se plantó la semilla de querer hacernos ir a un lugar diferente, ¡y obviamente funcionó!”.

-En cierta forma, The Cure tuvo a su vez el mismo efecto que Bowie en sus propios fans.

-Así es, espero que sea así. En los últimos años he estado de gira con mi libro, he pasado por Norteamérica, Europa y planeo ir a Sudamérica el próximo año, y la gente me dice que The Cure ha ayudado mucho a la gente. Les inspira a ser lo que quieren ser, algo diferente y ese es el más grande logro, el más grande cumplido que pueden decirme, significa mucho más que recibir el homenaje que nos hicieron en Nueva York. Es algo más grandioso para mí. Por un largo tiempo nos dimos cuenta de que íbamos a ser diferentes. No queríamos encajar, no queríamos ser parte de donde éramos, del lugar donde crecimos. Y es raro, porque el año pasado, cuando tuvimos el aniversario número 40 y había una exhibición en el museo del lugar donde nacimos sobre The Cure, me escribieron por si tenía alguna cosa para la exhibición y nos pusieron ahí en la portada del periódico. Aunque odiábamos el pueblo, aun seguíamos ahí. Ese lugar no nos amaba y, probablemente, en su mayoría todavía no lo hace. Nosotros cambiamos la forma de vernos y de ser para alejarnos y escapar.

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-Leyendo el libro Ten imaginary years, donde Smith, tú y el resto del grupo cuentan la historia de aquella década, impacta que desde un comienzo Chris Parry vio en ustedes una cualidad universal. Y, precisamente, todos pueden relacionarse con esa motivación que los movió a ustedes.

-Absolutamente. Ya sea en los suburbios de Londres, en los de Orange County, o en cualquier parte del mundo, a la gente que le gusta The Cure sabe que es una experiencia universal ser ese tipo de persona. Por eso The Cure sigue teniendo impacto y la gente sigue comprando la música, todo viene de ahí.

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