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Eres una pérdida de tiempo: la agria salida de Lol Tolhurst

Eres una pérdida de tiempo: la agria salida de Lol Tolhurst

Durante la grabación de Disintegration se terminó de romper el vínculo entre los fundadores de The Cure. Tras algunas temporadas de comportamiento errático, el amigo de infancia de Robert Smith sería despedido y calificado en los créditos del disco como tocando “otro instrumento”.

You’re just a waste of time
You’re just a babbling face
You’re just three sick holes that run like sores

“Mejor tener amigos que dinero”, dicen. Sobre todo cuando los amigos están al lado de uno en aventuras, triunfos e inclemencias. Si no, que lo digan Laurence “Lol” Tolhurst y Robert Smith, compañeros en primaria y partners musicales desde la fundación de Easy Cure en 1976. Pero, convengamos, que el dinero no sabotea grabaciones de miles de libras, no despide del trabajo, ni interpone una demanda millonaria poco después. “Mejor es tener amigos con dinero”, solía sentenciar mi abuelo, kilómetros más allá de la ironía, acertándole de vez en cuando.

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Se sabe que la historia de The Cure es como cualquier afiche de la banda: el empeño personal de Robert Smith. Bien acompañado, es cierto, pero con una planilla de colaboradores que se renueva cada cierto tiempo. Es cierto que el bajista Simon Gallup y sus 37 años en la banda pueden desmentir la acusación de la volatilidad de ánimo del jefe. Algo que también hizo, en su tiempo, Lol Tolhurst, integrante permanente en la primera década de la banda.

Inicialmente encargado de la batería y luego de los teclados, Tolhurst estuvo al lado de Smith tanto en el grupo post-punk de público reducido, como en la banda de pop bizarro que llenó estadios en mundo. Entremedio, formaría parte del claustrofóbico trío que hizo discos complejos como Faith (Fiction, 1981) o Pornography (Fiction, 1982), pero también del dúo casi electrónico que invitaba al baile con “Let’s go to bed” o “The Walk” sólo un año después.

Cured: The tale of two imaginary boys.

La historia tras esos cambios se lee de buena gana en Cured: The tale of two imaginary boys (Malpaso, 2018), de su autoría, donde relata de manera franca cómo se vive el ascenso a la fama con el mejor amigo y todas las maneras en que se puede perder la cabeza en el intento. Por ello, no escatima páginas para relatar la espiral de excesos que determinaron su aislamiento dentro de la banda. Un proceso que tuvo una tarjeta amarilla en forma de canción en “Shiver and shake” de Kiss me, kiss me, kiss me (Fiction, 1987).

When I think of how you make me hate
I want to smash you to pieces
I want to smash you up and screaming
I want to smash you helpless
Down on the floor
Smash you until you’re not here anymore

Nada que se parezca ni remotamente a una terapia de contención, digámoslo. Pero si ya los integrantes de The Cure lidiaban con sus propios demonios, poco ayudaba la conducta cada vez más errática de Lol, para quien tuvieron, por ejemplo, que preparar un sistema de ayuda-memoria en su teclado para sus frecuentes olvidos en las actuaciones.

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Ian Gittins en la reciente biografía The Cure: A Perfect Dream (Blume, 2018), cuenta cómo en la grabación de Disintegration, tensionada por la promesa de un éxito masivo del que Smith trataba de alejarse, la relación con Tolhurst se transformó en algo insoportable. Mientras el tecladista aportaba escasamente a la música, la banda se dedicaba a golpearlo y humillarlo para hacerlo reaccionar (o para soltar las tensiones con el jefe, nunca se sabe). La fiesta para la escucha final del disco trajo la última borrachera con los ex amigos y la frase de su epitafio: “este álbum es mitad bueno, mitad mierda”.

The Cure: A Perfect Dream.

Cuando la banda mezclaba Disintegration y bajo la presión de los otros integrantes, Smith decidió expulsar a Lol. Como último recuerdo, la banda actualizó su enojo en el lado B “Babble” (Oh, nothing ever changes, nothing ever moves/ And I run around hysterical in dead persistent gloom/ and bable out in simile like dog, head, monkey, music me) y decidió calificar su aporte como “otro instrumento” en los créditos del disco.

You’re a fucking waste
You’re like a slug on the girl
Oh you’re useless and ugly
And useless and ugly
And I shiver and shake

Nada que destruya mejor una amistad que un buen juicio como el que Lol Tolhurst hizo a The Cure en 1994. Contó alguna infidencias (Gallup y Smith bebían 5 botellas de vino por noche), pidió regalías por el nombre del grupo y, en general, hizo todo lo necesario para perder ante el tribunal y la opinión pública. Un millón de libras esterlinas por los gastos legales después, Tolhurst se dio cuenta que no había tomado la mejor decisión, se radicó en Estados Unidos y formó algunos grupos (Presence, Levinhurst) con escasa repercusión.

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En 2017 conversando con Nuno Veloso para Culto, a propósito de sus memorias, diría que Robert Smith lo salvó al expulsarlo de la banda, ya que lo confrontó con su alcoholismo. También, en aquella ocasión, contó lo importante que fue retomar la amistad con el líder de The Cure y la “experiencia trascendental” de participar en 2011 de “Reflections”, espectáculo donde tocaron en forma íntegra los 3 primeros discos del grupo. Como quien recupera un poco el tiempo.

Foto portada: Ross Marino / Getty Images.

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