Culto
Unicorn Store: de Capitana Marvel a la angustia millennial

Unicorn Store: de Capitana Marvel a la angustia millennial

Brie Larson salta de la única superheroína del universo Marvel interpretada por una ganadora del Oscar, a presentar su debut como directora con Unicorn Store. En el filme, donde además es la protagonista, la actriz deja los superhéroes y nos presenta a Kit, una millennial que intenta lidiar con el fracaso y la angustia tan propia de la generación.

Netflix ha aprovechado el impulso mediático de Capitana Marvel para estrenar en sus pantallas Unicorn Store. En la cinta vuelven a compartir pantalla Brie Larson y Samuel L. Jackson pero en roles bastante distintos, aunque manteniendo su espíritu de dupla.

La historia muestra a Kit (Larson) una joven que acaba de ser expulsada de la universidad que acepta un trabajo temporal en una oficina estereotípicamente gris.

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Su vida parece estar en orden y ella logra “cumplir” con lo que el mundo le exige, cuando recibe una invitación para conocer la tienda de unicornios administrada por un vendedor sin nombre (Jackson).

Los unicornios no se compran con dinero, se necesita poseer ciertas cualidades para poder tener uno lo que invita al personaje de Kit a enfrentarse a su propio autodescubrimiento.

Para tratarse de unicornios, no es una película extraordinaria.

Tiene algunos diálogos donde la comedia sarcástica es brillante, pero no son los suficientes para impregnar de ese espíritu a toda le película.

En el filme se conjuga un mundo realista con espacios para la fantasía, se supone que esta última debería sorprendernos pero se mantiene dentro del mismo código de realismo y no logra encantarnos como encanta a la protagonista.

La película logra evidenciar la angustia del millennial silencioso, de ese que no intenta validarse a través de Instagram, que no está medicado o en terapia y que asume su ansiedad como un rasgo natural.

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También aprovecha de mostrar lo confuso que es sentirse angustiado o deprimido cuando tus padres siempre estuvieron presentes o cuando no pasaste por carencias serias a nivel material.

El problema es que estos aspectos tienden a ser muy poco dramáticos por lo que es difícil conectarse con un personaje frustrado que no conocemos del todo.

Al final de Unicorn Store podemos entender que los unicornios son la metáfora del crecimiento del personaje.

Así como la casa en Up, que el señor Fredricksen debe dejar ir para enfrentar una nueva etapa, Kit debe superar su niñez y dejar ir su obsesión con los unicornios.

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Una parte de mí no culpa a un personaje obsesionado con su niñez, especialmente si fue un espacio feliz y seguro versus las angustias que debe enfrentar en la adultez.

Sin embargo, la metáfora queda un poco coja porque todo el filme se afirma de un solo rasgo de la niñez de un personaje contándonos muy poco sobre las particularidades de la protagonista.

Sobre el autor:

Ángela Godoy |
Directora audiovisual. En Twitter es @la_yayosfera