Culto
Cuando Cerati tomó la ruta del shoegaze

Cuando Cerati tomó la ruta del shoegaze

Tras el éxito avasallador de Canción Animal, Soda Stereo se dejó llevar por un género nacido a fines de los 80 en Reino Unido. Con Dynamo incursionaron en un estilo más bien alternativo con el que jugarían más adelante en el Unplugged, y que acompañaría a Gustavo en el inicio de sus pasos en solitario.

En medio de aplausos del público, Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti caminan junto a sus músicos invitados al escenario. Rápidamente y sin emitir palabra alguna, Cerati toma la guitarra y comienza con un rasgueo de guitarra que no se había escuchado en los discos de Soda Stereo.

La canción “Un misil en mi placard”, perteneciente al álbum debut del trío argentino, no arrancó con las notas new wave que empapaban el estreno discográfico de la banda. Un conjunto de acordes pertenecientes a la banda británica Ride, tomaron su lugar y se fusionaron con las letras que cantan a un encuentro amoroso interrumpido.

Aquel riff calmo, fue estrenado cuatro años antes en el disco Going Blank again (1992) para dar inicio a “Chrome waves”, un tema cargado de metáforas de un futuro incierto.

Curiosamente, el conjunto británico Ride, es más joven que Soda Stereo. Debutaron en 1988 como banda, y recién en 1990 lanzaron su primer disco. Si bien para ese entonces Soda ya tenía 8 años de existencia y cuatro álbumes en el cuerpo, la creación de Andy Bell (guitarrista, voz, piano y armónica) llamó la atención de Cerati.

Ride no fue el único artista referenciado por el trío de “Signos” durante la sesión de MTV. Gustavo Cerati hizo un guiño a su ídolo de toda la vida -Luis Alberto Spinetta- al incluir una sección de “Cementerio Club” en “Té para tres”, y versionó “Génesis” de Vox Dei en una toma excluida de la edición final del MTV Unplugged Comfort y música para volar.

“Ya estábamos medios podridos”

Años antes, cuando ceder a grabar para MTV no era ni siquiera una posibilidad que rondara en sus mentes, aquel estilo cautivó a los Soda Stereo. Vieron en el shoegazing una liberación, la vía de escape al exitoso Canción Animal que provocó más presiones que gozo en la banda.

“Decidimos cambiar de rumbo porque llegó un momento en que no quisimos seguir inflando más al monstruo que habíamos creado. (…) Ya estábamos medios podridos y cansados del grupo, y yo personalmente, tenía pocas ganas de seguir, pero después de España encaramos el desafío de no perder las ganas de hacer música. Juntarnos fue duro, pero nos sorprendió lo que fue surgiendo”, dijo Gustavo Cerati en una entrevista registrada en la biografía escrita por Marcelo Fernández Bitar.

“Secuencia inicial” da inicio a un disco de alta velocidad. Dynamo toma un sonido más experimental que se adecuó al estilo que emergió en el hemisferio norte. Cerati, siempre atento a las tendencias, absorbió las novedades gringas como paliativo ante la inminente muerte de su padre.

“Cuando no estaba en la clínica acompañando a su padre, se encerraba en Supersónico a componer con Melero”, detalla Juan Morris en la biografía más completa de Cerati. Eran los inicios de lo que posteriormente sería Colores Santos junto a Daniel Melero. Ambos canalizaron el dolor en discos como Loveless de My Bloody Valentine, Screamadelica de Primal Scream y Joy de Ultra Vivid Scene.

Pero antes estaba Soda Stereo. El trío que saltó a la fama con su debut de inspiración new wave por allá en 1984, estaba agonizante, pero seguía respirando. Fue esa sensación de descontento, disconformidad y estancamiento, que los motivó a seguir componiendo.

“El disco me parece que habla de órbitas, habla de un movimiento circular, ¿no? Una cosa: hay un tema que se llama ‘Toma la ruta’ que dice: ‘Después de tanto andar, tanto andar estás en el mismo lugar’ y cuando sentís eso y eso es una prisión, ‘sal del camino y toma la ruta’. ¿no? Sería lo ideal, todo el tiempo estamos como girando en torno a los mismo temas”, declaró Cerati en el libro de Maitena Aboitiz, Cerati en primera persona.

The Orb, Spiritualized, Sonic Youth, Lush y los primeros EP’s de Curve -como complementó Zeta Bosio en su autobiografía de 2017- dio origen a un álbum infravalorado en el repertorio sodero. Incomprendido por aquellos que esperaban un rock más tradicional siguiendo la línea de Canción Animal, Dynamo tuvo una recepción más bien fría que lo deja como una mera transición al Sueño Stereo.

“No es un disco tan radial, pero tampoco me parece un trabajo tan experimental. Es un disco de canciones, pero nunca habíamos tenido tanta libertad creativa. Llevamos las cosas hasta el límite de lo soportable, y hay mucha repetición o droga musical”, declaró Gustavo Cerati sobre su trabajo shoegaze, el sexto disco junto a Zeta y Charly, y los primeros pasos a su liberación de la jaula jet-set llamada Soda Stereo.

Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @monigarridov