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Anish Kapoor: “Me interesa el origen, qué hay antes de nacer y después de morir” 

Anish Kapoor: “Me interesa el origen, qué hay antes de nacer y después de morir” 

El escultor indio-británico de 54 años, uno de los máximos referentes del arte actual, llega a Chile este domingo para presentar en CorpArtes su muestra Surge: nueve instalaciones de gran fuerza dramática que apelan a la existencia humana.

Para Anish Kapoor (Mumbai, 1954) la práctica artística sólo funciona como parte de un esquemático ritual en donde descubrir la propia identidad, como cuestionamiento filosófico universal, es el motor central. “Voy todos los días a mi taller. Cada día trato de hacer al menos una obra, si se completa o está a medio hacer, eso no interesa. Me empujo a mí mismo, todos los días, a esta problemática en una continua práctica, que para mí es como hacer meditación. Es entonces que las cosas aparecen y voy aprendiendo por qué siguen apareciendo estos mismos problemas y trato de ir más profundo cada vez”, cuenta el artista en entrevista telefónica con Culto.

Por estos días, eso sí, el escultor de origen indio y nacionalizado británico se encuentra en una merecida pausa: de vacaciones, con su familia en Bahamas, hará una escala de 24 horas este domingo en Santiago para presentar en CorpArtes su exhibición Surge, que reúne por primera vez en Sudamérica nueve instalaciones, que van de 1992 hasta hoy.

Ese día dará una conferencia de prensa temprano y en la tarde ofrecerá una charla abierta (17.00 h, previa inscripción) junto al curador de la muestra, el brasileño Marcello Dantas. A la mañana siguiente, Kapoor volverá a Londres, para continuar con su sagrada rutina creativa.

Mitad india, mitad judía, la familia de Kapoor emigró – debido al antisemitismo islámico- de Bagdad a Pune, una ciudad más pequeña, cuando él tenía solo dos años. Entre 1971 y 1973 vivió en Israel y luego se trasladó a Inglaterra, donde estudió en la Chelsea School of Art Design.

Con una obra anclada en la poética de los materiales y las formas para cuestionar la percepción sobre la existencia humana, el artista se ha transformado en uno de los más influyentes de la escena contemporánea. En 1991 ganó el Premio Turner, el más prestigioso del Reino Unido, y sentó el sello de su obra.

En la década siguiente, su trabajo cobró un carácter más monumental por su interés en la arquitectura. Una de sus instalaciones más conocidas es la escultura Cloud Gate (2006) en Millenium Park de Chicago, especie de poroto gigante espejado; en 2012 levantó Orbit en Londres, una torre con forma de montaña rusa, para los Juegos Olímpicos de ese año y en 2015 escandalizó con Dirty Corner, una obra que fue coloquialmente llamada “la vagina de la Reina” que instaló en el Palacio de Versailles.

La exposición en Chile- presentada por la Fundación CorpArtes y Moneda Asset Management- incluye obras icónicas del artista como When I’m pregnant (1992), un bulto que empuja la pared blanca y que asemeja a un abdomen con varios meses de embarazo; Dragon (1993), ocho piedras pintadas con un oscuro pigmento azul que habla sobre la transformación de la materia; Shooting into the corner (2008-2009), un cañón que disparará a un rincón bolas de cera roja hasta completar 20 toneladas, o la monumental Svayambhu (2007), un gran bloque de cera roja que se va expandiendo por medio de columnas instaladas en el espacio.

-El rojo y el azul intenso, los agujeros y los espejos son elementos que se repiten en su obra ¿Qué desea transmitir a través de ellos?

-Primero que todo debo decir que no tengo nada que decir, no tengo un mensaje que darle al mundo por así decirlo. Pero durante el proceso creativo de pensar, de trabajar, de ser, algunas cosas van apareciendo y yo espero que estás cosas hablen por sí mismas. Son preguntas, proposiciones más bien. Por ejemplo los objetos parecen inamovibles, pero nunca están totalmente resueltos; están presentes, pero casi todos ellos pueden ser remirados y tener otras vidas. Parecen ser algo, pero pueden ser otra cosa y ese más allá es en el que estoy profundamente interesado. Entonces pinto objetos de un azul muy oscuro, y este deja de ser un color, es más bien la oscuridad misma, y eso le da al objeto una sensación de vacío, de irrealidad, de ausencia. El uso de espejos y agujeros, también refiere a la idea de vacío. ¿Y qué sucede con el rojo? Bueno, tú sabes que el cuerpo es rojo por dentro, entonces el rojo se vuelve totalmente necesario para hablar sobre la interioridad.

Anish Kapoor explica que en Svayambhu, palabra en sánscrito que significa “auto generado”, explora la idea de las cosas que pueden hacerse a sí mismas: “Entonces este gran bloque sangriento de cera roja atraviesa las puertas y se va construyendo a sí mismo. Marcel Duchamp hablaba del objeto ready made que era la idea de que cualquier objeto podía convertirse en obra de arte. Lo que yo estoy diciendo es previo al ready made, es el objeto self made (hecho a sí mismo). La idea de una existencia anterior al existir. En el fondo estoy interesado en la idea del origen, de dónde venimos, qué hay antes de nacer y que hay después de morir”.

-Su obra When I’m pregnant está muy relacionada con esa idea…

-Claro, en When I’m pregnant hay al mismo tiempo un agujero y un bulto en la pared blanca, es visible e invisible, está lleno de presencia y al mismo tiempo es vacío. Es una sugerencia sutil sobre la idea del origen. Shooting into the corner, en cambio, es otra cosa. El cañón es como un falo que dispara agresivamente contra la esquina que es la vagina o el origen en la arquitectura. Es un melodrama, la batalla entre los opuestos, lo masculino y lo femenino.

-Hace poco en una entrevista con el diario The Guardian usted se declaró “anti-fálico”. ¿Qué piensa del movimiento feminista que tiene tanta fuerza ahora en el mundo?

-Por supuesto soy feminista. No podría ser de otra manera. Vivimos en una sociedad tan desigual, y no sólo hay desigualdad en el caso de las mujeres, también la hay con los pobres, con los homosexuales, con los inmigrantes. Es nuestro deber decir “esto no es correcto’” y hacer algo al respecto, porque lamentablemente no existe ningún político en el mundo que esté haciendo algo importante en el tema. Los políticos de hoy sólo piensan en ellos mismos y en sus carreras, entonces somos los ciudadanos los que tenemos que hacer algo, por nosotros mismos, es la única salida.

Lo cierto es que Kapoor ha tenido gestos políticos, fuera del mundo del arte. En 2017 ganó el Premio Génesis, el “Nobel judío”, que antes distinguió al violinista Itzhak Perlman y al ex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg. El monto del premio es de un millón de dólares y el artista lo donó para aliviar la crisis de los refugiados sirios. Dos años antes, junto al artista chino Ai Weiwei – quien exhibió su obra el año pasado en CorpArtes- lideró una marcha en Londres que pedía a la Unión Europea ampliar su ayuda a los refugiados.

-Muchas veces ha dicho que no le interesa el comentario político desde el arte, ¿Por qué?

-Exactamente, porque siento que hacer arte relacionado a algo directamente político no es suficiente. Creo que el arte debe tener una profundidad mayor, atravesar la política e ir más allá. Si la obra es buena de todas maneras contendrá preguntas políticas, pero no evidentes. Todos los grandes artistas se hacen cargo de grandes temas que nos competen a todos, sin importar la cultura, el género, la procedencia. Por eso el arte puede ser un lenguaje universal.

-Entonces ¿sus temas pertenecen al plano de lo existencial en un sentido más bien filosófico?

-Claro, lo que los artistas hacen no es totalmente real, es mayormente mitológico en el sentido de referirse a los problemas del ser humano antes y después de la existencia, a la sexualidad, a la idea real del cuerpo. Si yo cierro mis ojos, el espacio dentro mío es gigante, pero en realidad mi cuerpo es una cosa concreta y va a morir irremediablemente, entonces qué hago al respecto; esas son las preguntas más profundas de la existencia humana y con las que debemos lidiar todos los días. Incluso la idea del dinero es mitológica, porque vas a un museo, ves una obra de Picasso y resulta que vale millones de dólares, pero qué es lo que significa realmente el dinero, no significa nada. Al mismo tiempo, sucede que hay hombres y mujeres que no tienen qué comer, entonces es una situación trágica. Tenemos que saber cómo ocupar un espacio en este trágico mundo y vivir todos, uno al lado del otro. No creo que tengamos otra elección realmente.

-Si usted dice que no tiene nada concreto qué decir con su obra, ¿qué papel juega el público?

-El arte es una sugerencia, una pregunta y el resto de la ecuación la hace el público. Una obra realmente buena dice “ey, vengan a verme, mírenme” y de pronto tú tienes todos estos sentimientos a partir de lo que estás viendo con tu propia experiencia de vida y el círculo se va completando. Pero cuidado, porque esto no es entretenimiento, no es Disneyland; Disneyland va demasiado más allá, entonces hay que decidir cuál es el límite, cuándo es suficiente.

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