Culto
Relato de un náufrago: Robinson Crusoe cumple 300 años

Relato de un náufrago: Robinson Crusoe cumple 300 años

Inspirado en Alexander Selkirk, el 25 de abril de 1719 Daniel Defoe publicó la historia de un marino varado en una isla. Símbolo del colonialismo británico, se convirtió en un modelo de la novela de aventuras y en inspiración para Hollywood.

Sobrevivió en una isla cuatro años, en el archipiélago de Juan Fernández. En 1704 el marinero escocés Alexander Selkirk llegó allí con la expedición Cinque Ports, para revisar el barco infectado de gusanos. Tras discutir con el capitán, Selkirk se quedó en la isla con un puñado de ropa de cama y una biblia. Fue rescatado en 1709.

Cuando regresó a Inglaterra, Selkirk publicó un reportaje con sus aventuras en la isla. La historia fue conocida por Daniel Defoe, un comerciante, escritor y agitador político, que fue dar a la cárcel por sus deudas y por sus panfletos políticos y contra la Iglesia.

Fue el 25 de abril de 1719 cuando Defoe hizo circular en el Reino Unido su nueva obra: La vida e increíbles aventuras de Robinson Crusoe. En la misma portada decía “Escrito por él mismo”.

Aparecida un día como hoy, hace 300 años, la obra fue considerada la primera novela moderna inglesa. Unas aparentes memorias de un sobreviviente tras 28 años en una isla remota, narradas en primera persona. Antes de terminar el año 1719, el libro ya tenía cuatro ediciones.

El éxito concluyó en una trilogía sobre el personaje que se dirigía a una expedición a África, en busca de esclavos, y que tras el naufragio del barco terminó solo en una isla. Al menos por un tiempo. Luego Crusoe hizo amistad con un fugitivo a quien llamó Viernes. El incrédulo aventurero también se convirtió al cristianismo tras leer la Biblia.

“¿Quién era Defoe? ¿Un apodo de Robinson Crusoe?”, se preguntó JM Coetzee en su discurso de entrega del Premio Nobel de Literatura en 2003. Casi dos décadas antes, el autor sudafricano había publicado Foe (1986), novela donde recrea los días de náufrago de Crusoe, pero donde sumaba una novedad a la ficción: la compañía de una mujer.

Imitada, admirada y parodiada, la novela es uno de los títulos más reproducidos en la historia después de la Biblia y fuente de inspiración para numerosos artistas. Desde cineastas como Luis Buñuel (Robinson Crusoe, 1954), Jack Gold (Yo, Viernes, 1975) hasta Robert Zemeckis, quien tuvo de protagonista a Tom Hanks en Náufrago (2000).

Traducida a más de 100 lenguas, Julio Cortázar fue uno de sus traductores al español. Una versión del novelista argentino Ariel Magnus salió por Ediciones UDP en 2015. “Es una edición completa, porque en ella aparece la segunda parte, que es cuando Crusoe vuelve a la civilización”, dice el editor Matías Rivas.

Espíritu anglosajón

Símbolo del colonialismo británico, con los años Robinson Crusoe pasó de ser modelo de la proeza viajera y el reflejo del espíritu humano, a convertirse en un puñado de aventuras salvajes que ilustraban obras de literatura infantil.

“Todo el espíritu anglosajón está en Robinson Crusoe: la independencia viril, la crueldad inconsciente, la persistencia, la inteligencia lenta pero eficiente…”, escribió James Joyce en el siglo XX.

Para el italiano Claudio Magris, “Robinson Crusoe es el libro de aventuras por excelencia, cuya grandeza es tal que incluso puede percibirse a través de las síntesis y las adaptaciones, como las que, en la infancia o en la adolescencia, por primera vez nos dieron a conocer a casi todos nosotros esa historia inmortal”, escribió en su ensayo Todos somos Robinson Crusoe.

En 2015, el libro fue parte de la lista de las 100 mejores novelas escritas en inglés que publicó el diario The Guardian. Ocupó el segundo lugar tras El progreso del peregrino (1678), de John Bunyan.

El mismo medio británico esta semana se preguntaba “Robinson Crusoe 300 años: por qué es hora de dejar de lado este cuento de hadas colonial”, en alusión a su perspectiva imperialista.

Una historia del siglo XXI la protagonizó el escritor estadounidense Jonathan Franzen. En enero de 2011 llegó al archipiélago Juan Fernández y en su mochila guardaba un ejemplar de Robinson Crusoe y una cajita con cenizas de su amigo David Foster Wallace.

“La empresa novelística asociada con el individualismo, la búsqueda de significado en una narrativa realista, se convirtió en el modo literario dominante de la cultura durante los siguientes tres siglos”, apuntó Franzen sobre la novela después de su viaje, en un artículo en The New Yorker. Se titulaba Más afuera, como era conocida antes la isla de Alexander Selkirk. Un año más tarde publicó su nuevo libro con el mismo título.
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Libros

Robinson Crusoe
D. Defoe
Traducción de Julio Cortázar.
L. R. House,
$ 16.000

Robinson Crusoe
D. Defoe
Ed. UDP. Traducción de Ariel Magnus.
$ 15.000

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