Culto
ToteKing: “El sonido de Sevilla lo creó Juaninacka”

ToteKing: “El sonido de Sevilla lo creó Juaninacka”

El rapero español aterrizó en Cuba para hablar del género donde debutó al frente de La Alta Escuela y donde hoy sigue remando en solitario. Acá repasa la actual escena hip-hop y mira por el retrovisor al llamado "rap sevillano".

Que es sevillano, que nació en 1978, que es rapero y basquetbolista, que su último trabajo se llama Lebron (2018) y que viene grabando y lanzando canciones en solitario desde 2001. Que, hace veinte años, armó y desarmó La Alta Escuela, uno de los grupos insignia del rap en España que publicó un único álbum, y que poco después grabó discos junto a su hermano Shotta y luego en solitario. Todas esas cosas se saben de ToteKing, el alias que Manuel González Rodríguez utiliza para rapear frente a un micrófono. Estas otras se saben un poco menos: que, puesto a elegir, y si se lo preguntan, tiene una idea clara sobre quién es el responsable del llamado “rap sevillano”, ese sonido que relacionamos en este lado del planeta con SFDK y Mala Rodríguez, pero que ToteKing, una mañana en La Habana, asegura: “El sonido de Sevilla lo hizo Juaninacka”.

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La sala, en penumbras y en una de las vísceras de la Fábrica de Arte Cubano, una esquina del barrio El Vedado de La Habana sobre una antigua productora de aceite, está helada. El aire acondicionado trabaja al máximo para evitar que la humedad, a punto de colarse, se sienta en el ambiente.

-Hemos tenido una época de raperos que te contaban una historieta. Antes era todo para pensar, ahora es todo para bailar, esnifar y follar. Yo leo -dice ToteKing, sentado, con el micrófono empuñado y la vista fija en el público asistente al tercer día del laboratorio de Batalla de los Gallos y Red Bull Music Academy en Cuba.

ToteKing en la Fábrica de Arte Cubano de La Habana.

Afuera un sol de mediodía vence a las nubes. Adentro hay productores de rap y freestylers de todo el mundo.

-Yo era un metalero de Sevilla. Un tío que escuchaba rock, con mi polera, mi pelo largo, ¿vale? Y sería 1993 ó 1994 cuando Rage Against the Machine sacó su primer LP y lo escuché y vi que podían combinarse esos dos mundos —el del metal y del rap— y que podía hacerse de buena manera. Hasta ese disco yo no había escuchado rap nunca.

Apenas un sofá, algunos parlantes y un silencio atento completan la escena. ToteKing habla, bebe algo que podría ser una red bull y cuenta que en 1998 estudiaba filología inglesa en la Universidad de Sevilla cuando se topó con “unos amigos que sabían de rap más que nadie”:

-Juaninacka y DJ Randy (los otros integrantes de La Alta Escuela) -enumera.

La Alta Escuela todavía no es La Alta Escuela sino un trío formado por ToteKing, Juaninacka y Randy, que conecta con el debut de Xzibit, At the speed of life, donde viene el tema “Paparazzi”:

-¡Nos voló la cabeza! Esto era mucho más fresco, más musical, pero a la vez muy rapper. A raíz de ese disco nos enamoramos… me enamoró ese sonido de Nueva York. Empecé a descubrir también otros sonidos de otros lados, a Freestyle Fellowship y otras bandas, y a encontrar mi voz. Mi voz era una mierda y me dije: “Esto es lo que tengo que hacer”. Un estilo tal vez más relajado, con la voz más cerquita del micro.

Bajo el influjo de ese rap comenzaron a escribir sus primeros borradores, iniciando la etapa de ensayo y error de ese secreto de la escena sevillana llamado La Alta Escuela.

-Yo voy a decir siempre y hasta que me muera que el sonido de Sevilla lo creó Juaninacka. Le pese al que le pese. Todos mis respetos a SFDK, que el trabajo más importante de Sevilla lo han hecho ellos. Pero el talento más grande lo ha tenido siempre Juani. El nivel de su escritura, tío… él debería haber escrito literatura. Yo empecé a escribir letras que se acercasen a la peor de Juani.

Después de grabar En pie de vuelo (1999), La Alta Escuela se disolvió y quedó como una borra en la historia del rap (en) español.

-El disco no funcionó, no había muchos conciertos, no había una escena, el grupo se disolvió y yo hice una demo que grabé y copié a un grupo de gente. Uno de los tipos me ofreció sacar un contrato discográfico de dos a tres discos. Como en ese tiempo vivía con mis padres y tenía un cuarto compartido con mi hermano, dormíamos en literas. Era imposible tener intimidad. Entonces pasábamos casi todo el tiempo juntos. Mi hermano, cuando me quise dar cuenta, si uno de los dos estaba escribiendo el otro lo oía. Todas las mañanas había pelea de quien se iba primero al ordenador al Napster a buscar música. Un día lo escuché y sentí que era mejor que yo. Pensé: “¡el crío, el hijo de putas es mejor que yo!”. Como ya tenía un contrato y acababa de empezar, me di cuenta que tengo a mi hermano acá al lado y le dije al tipo que iba a sacar un disco como ToteKing y Shotta.

Ese disco se llamó Tu madre es una foca y apareció en 2002.

-Después de ese LP nos separamos. Mi hermano es un desastre. El hermano chico es un tocahuevos. En carretera nos enfadamos rápidamente porque no llegaba a los ensayos, o llegaba fumado, o un día no aparecía. A mí me gusta mi orden, soy obsesivo, entonces me jodió dos veces y me fui y empecé a hacer música como enfermo. Y me lancé en solitario.

Así, en modo solista, lleva seis discos de largaduración.

-Me fui de alquiler a la casa de un amigo a Granada. Comía arroz con tomate todos los días en una casa que se caía a pedazos, pero tenía toda la libertad de escribir con beats a todo volumen.

ToteKing en el Red Bull Music Academy Laboratorio de Cuba.

Si le preguntan a ToteKing cómo prefiere trabajar, si con un grupo, junto a su hermano o en solitario, él, un miércoles a las once de la mañana, con el jockey negro y la barba perfectamente recortada, responde:

-No sé cómo estoy más cómodo. Sí puedo decirte que hacerte quince temas tú solo, tus estribillos, toda la puta letra, primer cacho, segundo cacho… ahora la gente es más inteligente y hace temitas sueltos y se la pasa bien.

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Dice ToteKing, que admira a Kendrick Lamar y que le gustó el disco Daytona (2018) de Pusha T —“ese que grabó con Kanye West”, detalla él—. Que se arrepiente de haber escrito “cosas machistas” y “cosas capitalistas” en otros tiempos.

Hoy su método, explica, consiste en escribir escuchando otros géneros, sobre todo más instrumentales. Ojalá temas pesados. Para que las palabras salgan.

-Me gusta la intuición. Y creo que solo se graba una vez.

Cuenta que su paso por un sello de las grandes ligas “lo jodió” creativamente.

-Sony solo me compró mi casa. Mis peores discos los hice con Sony, pero es donde gané más pasta. En lo creativo me jodió. Es todo tan lento que te agota, aunque sueltan unos adelantos cojonudos. Yo compré mi casa al contado. Pero El lado oscuro de Gandhi —el primero de los álbumes que grabó para Sony— es el peor que hice. Y Un tipo cualquiera —uno que publicó antes de firmar con Sony— es mi mejor disco.

Y la crítica parece darle la razón.

Un tipo cualquiera es un clásico instantáneo que ensanchó los límites del rap hecho en este país —escribió Paco Camero, colaborador de la revista española Rockdelux—. El disco sitúa al oyente ante un músico en estado de gracia, con un flow preciso, elegante y vertiginoso. El rapero sevillano puso a prueba la elasticidad de su talento con un trabajo que desprende tema por tema sensaciones de plenitud, naturalidad y frescura. A su lado, Big Hozone, a cuya tremenda química con el sevillano debe también el álbum buena parte de su brillo, usa el sampler sin prejuicios para homenajear la infancia rockera de Tote (Led Zeppelin, Cream, Zappa, Dio…), del mismo modo que fabrica con retazos de soul, jazz y reggae y esporádico pulso brekbeat una amplia paleta cromática. Tote disparó más cerca que nunca a ese centro de la diana que siempre anda buscando obsesivamente.

Pero ToteKing no toca siempre la misma tecla en sus discos.

Por el contrario, renueva la ropa de sus canciones, abre la paleta de sonidos e incluso sus letras.

-Hay quienes tienen tres o más discos y su discografía es un solo tema que se repite. Sabemos de quiénes estamos hablando… hoy todo está bobo, es una bobería inmensa.

Aparte tiene, por así decirlo, un gusto especial por las palabras.

-Me aburro de la gente que usa palabras comunes.

Dirá en algún momento, con la misma seguridad, que no todo está perdido. Cuando habla de quién la lleva hoy, para el sevillano se trata de un solo nombre:

Dheformer, de Cádiz. Es espectacular. Es tan singular que se esconde. Aunque no cuadra con lo popular, es el que mejor escribe ahora.


*Fotos: Enrique Castro-Mendívil.

Sobre el autor:

Alejandro Jofré |
Editor de Culto. En Twitter es @rebobinars