Culto
“The Ballad of John and Yoko”: una boda hecha canción por The Beatles

“The Ballad of John and Yoko”: una boda hecha canción por The Beatles

Inspirado en los sucesos de su boda junto a Yoko Ono en Gibraltar, la luna de miel de Amsterdam y algunas actividades artísticas en Viena, John Lennon escribió una canción como una crónica de lo sucedido. La grabación del tema fue realizada solo por él y Paul McCartney, en una de las últimas oportunidades en que ambos colaboraron.

La mañana del 14 de abril de 1969, John Lennon y Paul McCartney llegaron al estudio Abbey Road para trabajar una canción del primero. Horas antes, la dupla de compositores se había reunido en la casa de “Macca” en St.John’s Wood para dar los últimos toques y comentar como la grabarían. A pesar de las crecientes diferencias entre ambos, todavía podían ser la efectiva máquina de éxitos de los primeros años de la banda.

“John estaba impaciente, así que estaba feliz de ayudar. Es una buena canción; siempre me ha sorprendido que solo con los dos de nosotros, terminó sonando como The Beatles”, detalla el bajista en el libro Many years from now (1997, Arrow), de Barry Miles.

El tema fue escrito por Lennon pocos días después de casarse con la artista japonesa Yoko Ono, en Gibraltar, un territorio que pertenece a Gran Bretaña. Llevar a cabo la boda no fue sencillo pues la pareja deseaba contraer el vínculo en tranquilidad, sin asedio de la prensa tal como había ocurrido cuando Paul se casó con Linda Eastman, el 12 de marzo de 1969. Al final, tras intentar sin éxito hacerlo en París o en Amsterdam, finalmente lograron su objetivo.

Muy en su estilo, la letra es una suerte de crónica de lo que sucedió. Ese tipo de texto John lo venía desarrollando especialmente desde mediados de los sesenta, muy influido por la forma en que Bob Dylan estructuraba sus canciones. Por ello, el Beatle se inspiró para escribir en noticias de los periódicos (como en “A day in the life”), sus recuerdos (“Strawberry Fields Forever”) o anécdotas de sus noches de juerga (“She said, she said”).

“El complemento de ‘Get Back’ es ‘The ballad of John and Yoko’. Es algo que escribí, una especie de vieja balada. No es más que la historia de como nos casamos, fuimos a Paris y a Amsterdam y todo eso ¡Es Johnny B escritor de novelones!”, cuenta su autor en el libro The Beatles Anthology (2000, Chronicle Books).

Por esa razón, la letra cuenta las dificultades con que se encontraron para realizar el enlace y revela que fue Peter Brown, el asesor que el grupo tenía en su compañía Apple, quien ofreció la solución. “Peter Brown called to say/’You can make it OK/You can get married in Gibraltar near Spain'”.

Luego de casarse, la pareja viajó a la capital de Holanda donde realizó su famoso “Bed-In for Peace”, o protesta en la cama, en la que por una semana hablaron con los medios sobre la contingencia, especialmente la guerra de Vietnam. Ello les valió mucha atención mediática y críticas. El biógrafo de Lennon, Phillip Norman, considera este acontecimiento como la primera vez que unos artistas ocupaban los medios para transmitir un mensaje de alcance global, a la manera como lo harían años después gente como Bono y Bob Geldof.

El suceso también está relatado en la composición. “Drove from Paris to the Amsterdam Hilton/Talking in our beds for a week/The newspapers said, say what’re you doing in bed/I said we’re only trying to get us some peace”.

Tras acabar con la performance, se dirigieron a Viena donde estrenaron una película de su autoría. Se trataba de Violation, una pieza en que la cámara persigue y acosa a la actriz Eva Majlata, hasta acorralarla. En la capital austríaca los recién casados ofrecieron una inusual conferencia de prensa dentro de unos sacos. Comunicación total, le llamó Lennon. “Pretendemos mostrar que en el mundo contemporáneo todos estamos expuestos y bajo presión”, explicó.

El coro de la canción resultó llamativo. “Christ! You know it ain’t easy/You know how hard it can be/The way things are going/They’re going to crucify me”. Las referencias al cristianismo eran una suerte de provocación del músico, quien todavía recordaba el escándalo que se produjo tres años antes cuando afirmó que los Beatles eran más populares que Jesús, lo que provocó una airada reacción de grupos religiosos.

La última vez

Lennon y McCartney grabaron la canción sin la ayuda de los otros miembros de la banda. George se encontraba de viaje fuera de Inglaterra y Ringo estaba rodando la película Si quieres ser millonario no malgastes el tiempo trabajando, junto a Peter Sellers.

Por esta razón, decidieron repartirse las funciones de los ausentes. Paul se sentó a la batería -ya lo había hecho en la grabación de “Back in the USSR” y “Dear Prudence”-, tocó el bajo, el piano, las maracas y los coros. Mientras que John se ocupó de la guitarra acústica, la guitarra eléctrica en función solista y la voz principal. La sesión fue especialmente relajada y ambos parecieron olvidar las disputas que habían enrarecido su relación hasta entonces. Al final del día, todo quedó listo.

“No lo considero como una aventura separada: es el nuevo single de The Beatles, así de sencillo. Al final todos se enteraron de que en el disco solo estábamos Paul y yo, pero yo no le habría dado ninguna publicidad a eso. No significa nada”, afirma el compositor en el volumen antológico.

Cuando salió al mercado, con la canción de Harrison “Old Brown Shoe” en la cara B, rápidamente se empinó hacia el primer puesto de los ránkings en ambas riberas del Atlántico, pese a que algunas radios la prohibieron por las referencias al cristianismo. Era el primer tema cara A de Lennon en casi dos años, lo que le produjo una especial satisfacción, pues hasta entonces el cancionero del grupo estaba dominado por Paul.

Lastimosamente, sería la última vez que ambos colaborarían. Los choques por el manejo de Apple, la molestia de McCartney -y los otros integrantes- por la presencia de Yoko Ono y las crecientes diferencias musicales y personales, condujeron a que el famoso duo se distanciara. La grabación del último disco, Abbey Road, les encontró en aguas separadas, pero aún así, cuando sintonizaban, todavía eran capaces de crear piezas emotivas.

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