Culto
Queer eye: cuando el maratón mata la fórmula

Queer eye: cuando el maratón mata la fórmula

Es el docu-reality más exitoso de Netflix. Durante el 2018 estrenó dos temporadas donde Karamo, Bobby, Tan, Antoni y Jonathan viajaban por Atlanta mejorando los estilos y modos de vida de una persona, pero además conversando sobre la importancia del autocuidado y de pedir ayuda cuando lo necesites.

La serie Queer eye es un reboot del docu-reality Queer Eye for the straight guy, donde cinco hombres homosexuales generaban cambios en la vida de hombres hétero. Básicamente demostrando que se puede convivir en armonía y ser tolerantes (y que los hombres gay no se enamorarán de ti solo por ser hombre). En el caso de la versión de Netflix, el espectro de personajes que pasan por esta transformación se amplía a todo género.

El gran triunfo de Queer eye es su casting, los Fab 5 (nuestros cinco avengers del estilo de vida) están escogidos por su carisma pero a la vez todos tienen vivencias o rasgos culturales con los que puedes conectar. En el caso de los personajes por capítulo encontramos un abanico con distintos pasados, vivencias y creencias que muchas veces generan conflictos evidentes con los Fab 5. Desde Karamo, afroamericano, que conversa con un policía sobre los casos de violencia que han afectado a personas de raza negra o Bobby que tuvo que abandonar a su familia religiosa por ser homosexual, se relaciona con un padre de familia religioso pero no discriminador.

Durante las dos primeras temporadas pensé que estas situaciones eran demasiado “maqueteadas” para un formato que, evidentemente, funciona bajo una fórmula estricta. Sin embargo, son esos pequeños momentos de tensión los que entregan más valor a los capítulos: viste el cambio de look de alguien, pero se coló una conversación sobre tolerancia.

Eso es exactamente lo que más falta en la tercera temporada, ya que es lo que generaba cierto respiro del rígido formato del docu-reality. Considerando que cuando esto se daba en televisión una vez a la semana, es más complejo evidenciar la estructura. No obstante, al maratonear una serie de ocho capítulos la estructura se vuelve cada vez más clara y desencantadora. Sabemos que la serie empezará con los Fab 5 en el auto, que llegarán haciendo ruido, que luego cada Fab 5 realizará una intervención y que el personaje en el capítulo tiene un desafío que concretar al final (cómo ser anfitrión en una fiesta o algún evento especial).

La tercera temporada muestra a personajes bastante dispuestos a hacer un cambio en sus vidas y no les generan muchos impedimentos a nuestros héroes. A diferencia de las temporadas anteriores, esta vez nos mudamos a conocer personajes en Kansas, y lamentablemente los personajes carecen de discursos políticos o sociales. Lo más cercano a esto sucede en el primer capítulo, donde conocemos a una mujer muy a favor del uso de armas (ya que es parte de su trabajo). Pero la conversación es leve y no deja una sensación de debate.

Se muestran varios personajes que (aunque no se dice) están sufriendo de depresión y por tanto necesitan ayuda. Si bien son distintas expresiones de la misma enfermedad, el discurso en el proceso de transformación es el mismo siempre. A pesar de sentir empatía por las personas en esta situación, produce hastío la repetición y casi un sentir de “cliché” en torno a los cambios que deben enfrentar los personajes.

Más que concluir con que es una “buena” o “mala” temporada, mi recomendación es que la tercera temporada de Queer eye no es recomendada para maratón. Pero el espíritu alegre y optimista de los Fab 5 siempre es útil para recobrar la fe en la humanidad. Así que la recomendación es consumir Queer eye en dosis pequeñas.

Sobre el autor:

Ángela Godoy |
Directora audiovisual. En Twitter es @la_yayosfera