Culto
Michael Jackson: el imperio contraataca

Michael Jackson: el imperio contraataca

“Combos iban, combos venían”, decía el Flaco y este es el golpe de vuelta de algunos familiares, cercanos y fans del rey del pop al documental Leaving Neverland de HBO donde James Safechuck y Wade Robson, amigos del ídolo desde la niñez, denuncian supuestos abusos sexuales. Publicado en Youtube bajo el título Neverland firsthand: investigating the Michael Jackson documentary, el reporte de 30 minutos mantiene una coincidencia con la contraparte. Sus posiciones son cerradas, de trinchera.

“La violencia sexual nunca debe ser tomada a la ligera. Este film no fue hecho para degradar a las víctimas o devaluar sus declaraciones. Nadie fue pagado por participar en esta producción”. El aviso aparece apenas comienza el video aun cuando es un saludo a la bandera porque la tesis consiste en que los acusadores no son de fiar porque sus testimonios zigzaguean con el correr de los años, mientras el combustible central de estas denuncias siempre es el dinero, desde que la familia del menor Jordan Chandler demandó a Jackson en 1993 cuando estaba en medio de la gira Dangerous con el gentil auspicio de Pepsi, la misma época en que Michael tenía en su poder el catálogo de The Beatles. Un dios con las riendas del mejor pop de la historia en sus manos.

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Las entrevistas están a cargo de Liam McEwan (23), una celebridad neozelandesa con fama acumulada mediante podcasts en su país, ahora residente en Los Angeles. Según los créditos también figura como productor ejecutivo y editor del reporte. En redes y plataformas queda claro que McEwan no tiene distancia alguna con el ídolo sino que se trata de un fan. Suele tuitear a su favor y registra al menos un par de videos en Youtube donde le rinde tributo bailando.

McEwan tiene como fuentes en cámara a Brandi y Taj Jackson, sobrinos de Michael. Brandi describe a Wade como un oportunista muy atento al dinero al igual que su madre. Asevera conocerlo muy bien porque sostuvieron una relación de amistad y amorosa iniciada cuando tenían 10 años, romance acabado apenas terminada la adolescencia por culpa de Britney Spears, entre otras mujeres utilizadas por el chico australiano para escalar profesionalmente como coreógrafo.

Taj repite la tesis de la familia Jackson apenas se conoció el documental de HBO: por su bondad y candidez Michael fue víctima de gente inescrupulosa, generalmente las familias de estos chicos con los que acostumbraba rodearse.

Los restantes testimonios son telefónicos con gente como Scott Ross, un investigador privado involucrado en el juicio de 2005 que parte diciendo que el acuerdo extrajudicial de 23 millones de dólares con la familia Chandler en 1994, interpretado por la opinión pública como señal inequívoca de culpabilidad, no fue una decisión del músico sino de su aseguradora. Ross dice también que en el juicio de 2005 Wade fue el primer testimonio de la defensa del cantante precisamente por la convicción de sus declaraciones a favor. Sobre James Safechuck dice que su nombre nunca se barajó como alternativa en ese juicio, desechando la versión del acusador sobre un llamado de Michael para declarar.

Habla también Brad Sundberg, un director técnico que trabajó 18 años para el astro tanto en estudio como Neverland, la mansión y rancho que dice conocer al dedillo. Descarta abusos en las salas de grabación porque Jackson prácticamente no recibía visitas mientras sesionaba, y que jamás vio señales de incomodidad en los niños que andaban con él. Advierte eso sí que no puede poner las manos al fuego por cuanto ocurría en la sala privada de descanso del cantante mientras trabajaba, y que solo en un par de ocasiones vio a Wade allí.

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Michael Jackson fue mi amante, el libro del periodista chileno Víctor Gutiérrez supuestamente basado en un diario íntimo de Jordi Chandler, una especie de 50 sombras de Grey para pedófilos según describe el periodista británico especializado en investigaciones criminales Charles Thomson, habría sido la base de las declaraciones más gráficas de Safechuck sobre los actos íntimos con Michael Jackson. El reportero acota que el libro fue desechado por la propia familia de Chandler como una fabulación. McEwan lee algunos párrafos y luego los compara con las declaraciones judiciales de Safechuck y, efectivamente, asoman unas cuantas coincidencias.

McEwan le pregunta a Taj por qué su tío se rodeaba de niños y adolescentes y el sobrino repite lo dicho por décadas, el intento de disfrutar la niñez que nunca tuvo porque vivía para trabajar. Luego menciona la costumbre de los faxes y las cartas que Wade revela en Leaving Neverland. Taj muestra su propia colección de mensajes. El tono es siempre afectuoso porque “él siempre quería que fueras la mejor persona posible”.

Termina Neverland firsthand y de inmediato Youtube sugiere varios reportes con más argumentos para desechar las acusaciones de Wade y Safechuck, sobre todo inconsistencias con las fechas y momentos en la vida de Michael Jackson. Los argumentos siguen siendo posturas a brazo partido. Aún falta la investigación maciza y transversal confrontando testimonios y archivos. Hasta ahora sólo escuchamos algo parecido a los gritos de barras furibundas a distancia de la verdad.

Sobre el autor:

Marcelo Contreras |
Periodista. En Twitter es @marcelotreras