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Pablo Alborán: “Nadie se imaginaba que el flamenco podía ser urbano”

Pablo Alborán: “Nadie se imaginaba que el flamenco podía ser urbano”

El exitoso baladista español, que vuelve con dos shows en el Movistar Arena, habla con Culto de sus vínculos con el folclor, Rosalía y el reggaetón.

Desde 2013, con su debut masivo en el Festival de Viña, cada regreso a Chile ha sido especial para Pablo Alborán (29). No sólo por la parentela que el astro español tiene en el país (“imagínate lo que es para ellos caminar por Santiago y verme en los carteles”, cuenta), sino además por un vínculo con el público cada vez más sólido. No por nada, el cantante inicia esta noche dos shows al hilo en el Movistar Arena -repitiendo lo realizado hace un año-, para los que promete un guiño al cancionero local.

“Siempre me parece interesante buscar la historia de la música de cada país. En México hicimos una versión de “Un viejo amor” de Ana Gabriel y en Chile me gustaría hacer algo también”, adelanta Alborán, que vuelve más encumbrado que nunca: su último LP, Prometo (2017), fue el disco más vendido en España el año pasado y le valió una nominación al Grammy como Mejor álbum de pop latino. Recientemente debutó en el emblemático Royal Albert Hall de Londres y la próxima semana lanza una nueva versión de “Rayando el sol” junto a los mexicanos Maná.

¿Se siente de alguna forma conectado a la escena latina?

Soy muy fan del folclor en general, de la raíz de cada país y cada cultura, que creo se mantiene intacta aunque hoy en día escuchemos más música urbana, más reggaetón o más balada, da igual. La música de raíz siempre está.

Lo suyo es balada pop, pero como buen malagueño, siempre con un tinte flamenco. ¿Se siente parte de esta generación que está recuperando la música de raíz en España, como Rosalía?

Estoy de acuerdo. Y Rosalía es un ejemplo claro. Nadie se iba a imaginar que el flamenco podría estar en un género medio urbano. Bueno, un género inclasificable como el de Rosalía, que es lo que me gusta de ella. Hay una raíz muy importante que permanece intacta y que nos hace recordar a todos de dónde venimos.

Ha hecho temas más rítmicos pero nunca derechamente urbanos. ¿Se ve haciendo algo así?

No me quiero plantear mi música en términos de si es melódica o rítmica. Creo que es una cuestión de emoción. Nosotros (los artistas) funcionamos, y me incluyo, en esta obsesión de ver qué hay que hacer para sonar en la radio. Yo siempre he hecho la música que he querido y no sé por qué ahora tendría que hacer algo que no corresponde a lo que yo soy. Es una inquietud que tenemos muchos artistas porque la música rítmica está muy fuerte ahora, pero la balada sigue siendo importantísima.