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Seun Kuti, en el nombre del padre

Seun Kuti, en el nombre del padre

El hijo menor del creador del afrobeat hizo propio un legado que estira sus posibilidades al frente de Egypt 80, la legendaria banda del padre, y sigue reverberando con material suyo.

Un shekere africano, la calabaza que se utiliza como percusión menor, hamaca el bajo de “Army Arrangement”, un tema que Fela Kuti escribió en 1985 y que ayer abrió la presentación en Lollapalooza Chile de su hijo Seun.

Tras casi dos décadas de regímenes castrenses en Nigeria, “Army Arrangement” narra la época en que los militares continuaban en el poder —según la biógrafa de Fela Kuti, Sagrario Luna—, “gracias a los países colonizadores, con quienes intercambiaban acuerdos e intereses personales”.

“Si los gobernantes invirtieran en el país todo el beneficio que producen los dos millones de barriles de petróleo diarios, ningún nigeriano viviría por debajo del umbral de la pobreza”, decía entonces Fela, quien se pregunta en el tema si el pueblo nigeriano tiene el coraje de criticar al gobierno y desmantelar la trama que venía desde hace años.

La junta militar respondió secuestrando las copias del disco distribuidas en las tiendas y las almacenadas en casa de Beko Ransome-Kuti, prohibiendo la canción, detalla Luna en Fela Kuti: espíritu indómito (Milenio), la biografía del músico.

Tiempo después, comenzando la década del 90, Seun se inició en los Egypt 80 a los ocho años. De pequeño tomaba el saxo del padre y lo acompañaba en giras y, aunque quería ser abogado, tras ver a Fela en el Apollo Theatre de Nueva York, se acercó a él y le comentó su decisión de ser músico.

Para probarlo, el padre lo animó a que cantara algo y Seun interpretó “Sorrow tears and blood”, dejándolo atónito.

El menor de los hijos de Fela Kuti estudió en el Liverpool Institute of Performing Arts fundado por Paul McCartney en 1996, y al igual que el padre toca el saxofón y canta.

Cuando Fela murió por las complicaciones del VIH en 1997, Seun se puso al frente de los Egypt 80, pero mucho antes empezó a abrir los conciertos del padre en el Shrine —el mítico local de los Kuti en Lagos— con “Sorrow tears and blood”:

Hoy Seun estira la tecla de la fusión entre jazz, funk y los cantos tradicionales africanos del afrobeat, acompañado de dos bailarinas/coristas, un guitarrista, un baterista, cuatro bronces que miran desde lo alto y un tatuaje que muestra orgulloso en cada presentación y que reza: “Fela lives”.

Suele repetir en sus escasas entrevistas que no cree en la industria musical y que su permanencia en Lagos —donde reside— se explica por sí sola. “Saco inspiración del ambiente, de mi gente y sus luchas”, contaba en su anterior visita a Chile en 2016.

Sobre el escenario de Lollapalooza explicó que el mensaje de sus canciones se canta en inglés para un “mayor alcance”. Y que lo importante es que pueda llegar al mundo.

Con Pitchfork catalogando el último de sus trabajos como una “fantasía revolucionaria” y tener una actitud “lo suficientemente humilde como para reconocer su lugar dentro de un linaje más grandioso”, Seun Kuti apagó la tarde final de Lollapalooza con el trance funk de sus canciones, bajo el influjo de la poderosa sombra del padre, una que incluso corre por las venas de Newen Afrobeat, la enorme banda chilena que antecedió su presentación:

Los grooves fueron tan embriagadores que la sucesión se siente natural.

Sobre el autor:

Alejandro Jofré |
Editor de Culto. En Twitter es @rebobinars